SOCIEDAD

Los mejores chimentos políticos y de sociedad

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NYC seducida por íconos argentinos: Evita y malbec. La simbología del peronismo demostró, una vez más, su inoxidable capacidad para seducir a figuras de los más variados espectros. Y en este caso no tiene que ver con lo sucedido con Cristina Kirchner en el estadio de Vélez, sino con la notable convocatoria de argentinos que el musical Evita ha tenido en Nueva York en los últimos días. El espectro de personajes que ha viajado desde Buenos Aires incluye nombres como Martín Redrado y Luciana Salazar, Susana Giménez y su hija, y Charly García. En el estreno para invitados famosos –el único con alfombra roja– estuvo el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, y fue sin dudas el invitado más cercano al kirchnerismo que ha disfrutado de la obra protagonizada por Elena Roger y Ricky Martin en Broadway. Augusto Rodríguez Larreta y Julieta Spina –quienes en octubre formalizan–, Nicolás Repetto y Florencia Raggi, el orfebre Marcelo Toledo –quien realizó las joyas que luce Roger en escena–, Sofía Neiman, Teté Coustarot, Gabriela Sabatini, Carmen Barbieri, la ex mujer de Neustadt, Claudia Cordero Biedma, Marley, Pablo Kompel, los diseñadores Carlos Di Doménico, Jorge Ibáñez y Fabián Zitta, y Araceli González estuvieron entre los que disfrutaron la puesta en escena en el Marquis, y quedaron impactados con la estética pop del show y, como le sucede a la mayoría de los argentinos, no les resultó indiferente –léase se emocionaron– ingresar a la sala y ver a tamaño gigante las imágenes de Perón y Evita. Y como para ponerle más condimento argentino a La Gran Manzana, la semana pasada se celebró allí el Día Mundial del Malbec, cepa nacional que ha logrado instalarse como vino de moda en los restaurantes del hermisferio norte. La presencia de Elena Roger en uno de los eventos programados que se realizó en el resturante Novecento sirvió para que también allí se escucharan abundantes comentarios sobre su desempeño en Evita. En el evento vitivinícola se los vio también al gobernador de Mendoza, Francisco “Paco” Pérez, al subsecretario de Turismo de la Nación, Daniel Aguilera, y a los dos cónsules –de carrera– argentinos.

Ver río y luego vender. Antes de venderle casi todos sus medios a Cristóbal López, Daniel Hadad estuvo gastando a cuenta parte de los US$ 40 millones por los que decidió desprenderse de sus radios y de su canal de noticias. Al empresario se lo vio disfrutar de un fin de semana a pleno sol en el Copacabana Palace, en Río de Janeiro, donde una suite de las mejores puede costar US$ 1.800 la noche. Al parecer, el motivo del viaje fue el festejo de los 50 años de su esposa, Viviana Zocco, y la invitación corrió por parte del empresario, que buscaba revivir en Río de Janeiro lo que fue su luna de miel en esa misma ciudad y de la que acaban de cumplirse 25 años.

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Tenso encuentro. Ni como ministro de Seguridad bonaerense a Carlos Stornelli le tocó vivir un momento tan difícil como pasó días atrás en el Club Atlético Boca Juniors, donde se desempeña como jefe de seguridad. En un pasillo se topó con la enorme humanidad de Santiago “el Gitano” Lancry, capitoste de la barra brava, quien sin mediar palabra le aplicó una guantada a la altura del moflete. “Hace años que vengo a la cancha y vos no me vas a prohibir la entrada”, le dijo al fiscal que intenta controlar el acceso de los barras al estadio. Pero no conforme con la venganza y cuando Stornelli se cubría el costado atacado, Lancry ensayó otro revés con mano abierta que fue a dar a la altura de la oreja. Después del segundo sopapo, Lancry abandonó el lugar sin mayores consecuencias para el fiscal. Habrá que ver desde dónde verá Lancry los próximos partidos del equipo xeneize.

Celos por CFK. La organización del acto de Cristina Kirchner en el estadio de Vélez Sarsfield provocó algunos roces al interior del oficialismo entre referentes que se disputaban los lugares disponibles sobre el escenario principal. Pero el tironeo más fuerte se produjo entre dos referentes de La Cámpora, que hacían sendos esfuerzos por erigirse en promotores estelares de la convocatoria y dejaban expuesta la interna capitalina de la agrupación que lidera Máximo Kirchner. Por un lado, Juan Cabandié, como presidente del bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura porteña, intentó pisar fuerte con la invitación pública al estadio José Amalfitani que realizó junto a Carlos Tomada, Carlos Heller y Nilda Garré. Con diferencia de horas, para no ser opacado, Andrés “Cuervo” Larroque organizó por su parte su propio acto junto a la CTA para invitar al encuentro kirchnerista en Liniers.

Visita de honor. La coyuntura partidaria hace pensar que una diáspora en la Coalición Cívica puede en poco tiempo dejar de ser sólo deseo de agoreros. En ese sentido, cualquier coqueteo de alguno de sus integrantes con otros espacios resulta al menos sospechoso. Precisamente eso es lo que sucedió con la visita de Alfonso Prat Gay en la clásica mesa –mayoritariamente de estirpe peronista– de los martes en el Club Francés. Un ejército de estables y otras figuritas difíciles se mostraron ávidos de conocer el análisis del diputado, que no sólo provocó el desborde del lugar sino que también obligó a racionar el pastel de papas y la mousse de chocolate. Ninguna de estas dos delicias pudo paladear Prat Gay –“castigado” con hacer uso de la palabra–, pero sí se dio el gusto de disparar con tranquilidad consideraciones que en el ámbito legislativo suelen provocar el murmullo y/o los insultos de los alfiles kirchneristas. “La economía se está deteriorando”, concluyó tras un preámbulo plagado de anécdotas, entre las que incluyó la de cuando Néstor Kirchner llegó a implorarle para que siguiera al frente del Banco Central. Animando a la clásica concurrencia de buen comer y beber se vio a Daniel “Chicho” Basile, Jorge Hugo Herrera Vegas, Teresa González Fernández, Mariano Caucino, Guillermo Alchourón y Moisés Ikonicoff.

Academia politizada. La Academia Argentina de Gastronomía arrancó el año con todo. Luego de un paso por la región de Cuyo, donde sus integrantes arrasaron con lo sólido y lo líquido, recalaron en Tegui, el restaurante del premiado Germán Martitegui, para una comida “memorable” según surgió de la larga mesa de veinte. Se paladeó un menú nada menos que de ocho pasos, y mientras se disfrutaba de un huevo con crema de jerez, José Siaba Serrate amenizaba con un análisis del futuro económico. Unas deliciosas patas de rana acompañadas con torrontés salteño permitieron a Javier Negri comentar que las nuevas normas que acortan a 15 días el ingreso de divisas por exportación frustrarán muchas operaciones. El foie gras con ciruelas fue de delicadeza suprema y uno de los más elogiados por Ramiro Otaño, buen consumidor del producto. Willy Murchinson disfrutó de los langostinos, las vieiras y las ostras del siguiente plato, y gran éxito tuvo el conejo con budín de pan acompañado con el difícil Pinot Noir local. José Urtubey manifestó su acuerdo con la expropiación de YPF, y ya con el cochinillo en la mesa Jorge Ortiz contó que contrató a un enólogo que trabaja desde hace 40 años en Château Pétrus. Enrique Mallea, experto petrolero, comentó que la extracción de los nuevos yacimientos es muy difícil y que, en general, por el momento no han tenido éxito, aunque todos desean que Vaca Muerta, el fabuloso yacimiento, encuentre el dinero y la tecnología adecuada para dar sus frutos en la próxima década. María Podestá mostró los avances de la web de la Academia a los recién llegados de la inauguración de Gyula Kosice en Zurbarán, entre ellos Nacho Gutiérrez Zaldívar, que partió cansado sin probar el postre.

El dúo dinámico. Un espectador trazó, por lo bajo, el paralelismo con Cherutti y Artaza, aunque los que hablaban eran Amado Boudou y Aníbal Fernández. En la presentación en La Rural del segundo tomo de la obra Zonceras argentinas al sol firmada por el senador, fue el vicepresidente quien lanzó elogios y guiños hacia el autor, y hasta le sugirió ideas para un tercer volumen. Eso sí, fiel a su naturaleza, el ex Ucedé pidió un porcentaje del copyright.

Salmón y Valdano. La tranquilidad habitual del Palacio Duhau Park Hyatt –reducto de los kirchneristas jóvenes– se vio alterada por la irrupción de un grupo de ex futbolistas y funcionarios provinciales. Desde una mesa cercana, una familia entera observaba sin poder creer la combinación de nombres que atravesaba la puerta del restó del hotel. Tras lucirse en su charla sobre “El desafío de la conducción de equipos y liderazgo” a la que había sido invitado por el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, Jorge Valdano invitó a Ricardo Bochini, Ricardo Giusti, los funcionarios bonaerenses Carlos Gianella, Claudio Castro, Alejandro Rodríguez y el otrora compañero de Valdano en la Selección del ‘86, Carlos “Chino” Tapia, quien hoy también ocupa un cargo en el sciolismo. A tono con los tiempos, el menú fue casi como un programa lanzado por el Gobierno: “Salmón y agua para todos”. Ante la medida, las quejas no se hicieron esperar: “No todos somos deportistas de élite como para no poder probar otra cosa”, gruñó un sciolista de dientes afilados. Una verdadera delicia resultó la catarata de apostillas que Valdano recordó de sus épocas de futbolista profesional.

Polémica despedida. Algún desprevenido que no estaba enterado de que además de una charla debate se realizaba la despedida del país de Bernd Löhmann se sobresaltó con la declaración del propio representante de la Fundación Konrad Adenauer en la Argentina. Es que, luego de tres años trabajando en el país, Löhmann dijo adiós en el marco de la charla debate “Humanismo cristiano y políticas públicas en Argentina” con una declaración poco feliz para quienes manifestaron una inclinación kirchnerista. Con un dejo de resignación, sentenció: “Me voy de aquí queriendo mucho a la Argentina, pero sabiendo también que este país es más fácil de querer que de entender”. Entre los oradores estuvieron Oscar Ensinck, presidente de la Asociación Civil Estudios Populares, quien como anécdota contó que Löhmann llevaba como obsequio un fragmento del Muro de Berlín a cada provincia argentina que visitaba. En la platea estuvieron, entre otros, el ex gobernador mendocino Arturo Lafalla, el ex ministro provincial Daniel Arroyo, el consultor Carlos Fara, Verónica Ghio, Cora Reutemann y su marido, Fernando Diez; los tres fueron en representación del ex corredor, que estaba en el Senado en la sesión por YPF.

Radical y ciclista. Para ciertos referentes de la oposición a la gestión macrista en la Ciudad resulta discutible la utilidad de las bicisendas. Para muchos, claro, menos para el vicepresidente tercero de la UCR, Francisco Fonseca. Lejos de amilanarse ante las inclemencias del clima, el joven dirigente llega todos los días al Comité Nacional montado en una colorida bicicleta, a la que le ha encontrado “cochera fija” en un incómodo pero seguro recoveco dentro del inmueble de la calle Alsina.

Festejo a la holandesa. El Día de la Reina de Holanda se festejó en Buenos Aires con gran énfasis. Hubo una numerosa convocatoria en el Hotel Intercontinental, hasta donde se acercaron los embajadores de Brasil, Irlanda, Rusia, Italia, Noruega y Bélgica, entre otros ministros, como el de la Unión Europea, con quien buena parte de la concurrencia se manifestó ofendida, pero nadie se animó a decirle palabra alguna acerca de la suspensión por recorte presupuestario –por segundo año consecutivo– del festejo del Día de Europa, el 7 de mayo. En el lugar se dejaron ver también ciertas figuritas difíciles de la Cancillería, como Marilita Squeff (subsecretaria de Política Exterior), Silvia Merega (Asuntos Ambientales) y Alan Beraud (director de Europa Comunitaria). También hubo otros funcionarios y ex de distintas dependencias que no se privaron del catering, como Ercilia Nofal (gerenta del Banco Nación), Diego Guelar, María José Lubertino y, por supuesto, el local Jorge Zorreguieta.

Casella, en apuros. Bien le hubiese venido utilizar la bicisenda a otro radical, en este caso a Juan Manuel Casella. Al menos no habría sufrido el apuro que le tocó experimentar por extenderse tanto en sus respuestas durante el almuerzo del Grupo Progreso en el centro Lalín. Pasado el menú de crêpes de verdura, trucha y arroz con leche, y luego de más de dos horas en las que Cachi se explayó sobre la coyuntura política y partidaria, el ex candidato a gobernador bonaerense consultó su reloj y partió raudo a completar con algunas monedas el para ese entonces vencido estacionamiento medido donde había dejado su auto. Fue lo último que se supo del radical, que si bien tuvo ese abrupto final, dejó interesantes consideraciones para los habitués de la larga mesa que preside el ex diputado José Bielicki y lleva 23 años en el lugar. Para empezar, Casella negó cualquier afinidad con el PRO y bregó por la reconstrucción de una UCR sin alianzas y sin tránsfugas que cambien con facilidad su color de camiseta. Lo escuchó una colección de dirigentes entre los que estuvieron la recién llegada al país Elsa Kelly, Elba Roulet, Ismael Mahler, Alberto Pujol y Cristina Vesco, entre otros.