El recital de la cantante infantil Violetta tuvo todo: hasta zombies. No eran efectos especiales ni extras, sino un movimiento colectivo de jóvenes que, caracterizados como zombies, irrumpieron entre el público para expresar su rechazo a la gestión macrista. Los PROmbies -como eligen llamarse- explicaron que su participación en el concierto se trató de un acto de protesta simbólica contra "los poderosos que intentan instaurar un modelo cultural empresarial, neoliberal y frívolo" que "no representa la cultura argentina".
Luego de que distintos medios recogieran los mensajes en las redes sociales de distintos usuarios relatando la irrupción, el Colectivo Fin de un mundo explicó que así como los zombies son conocidos en la ficción por ser muertos en vida, los PROmbies son "muertos ideológicos". Lo describieron así: "Personas que prefieren moverse con la inercia de la masa, que eligen las rejas antes que la libertad, la exclusión a las escuelas públicas, la represión a la diversidad".
Mediante un texto publicado en su cuenta de Facebook, la agrupación rechazó que hayan causado miedo en el público. "Los PROmbies no interactúan directamente con nadie. Son alienados. Avanzan en un sentido predeterminado, carecen de voluntad. No contactan, ni agreden a nadie. Quizás algunas personas, al verlos repentinamente, puedan sorprenderse".
Para ellos, el recital que brindó al aire libre Martina Stoessel se trató de "un concierto pagado por el pueblo, organizado por los poderosos que intentan instaurar un modelo cultural empresarial, neoliberal y frívolo".
La agrupación afirmó que los "PROmbies celebran que se promueva un invento empresarial y televisivo, un producto de Disney que no representa de ninguna manera nuestra cultura argentina y latinoamericana, un producto masivo igual que cualquiera de los que compramos en el supermercado, que posiciona al negocio como representante de la cultura".
Sobre éste punto giraron distintas críticas al Gobierno porteño, pese a que el padre de Violetta aclaró que "no cobró ningún cachet".