Hace poco más de un mes, las noticias nos contaban que un Chabán agonizante pasaba sus últimos días en un hospital, que su salud no le había permitido estar en la cárcel común a la que fue condenado, ya que desde el primer día estuvo en la enfermería de la cárcel y de allí al Santojanni, con una enfermedad terminal, acompañado siempre por amigos y familiares.
Desde una mirada compasiva, como la de alguien que no está unido a Chabán más que como espectador de una noticia, se podría pensar, que ya ha tenido demasiado sufrimiento y esta condena que quizás no pueda cumplir por su salud ya está saldada, ya que quizás sea difícil que pueda salir de ese hospital o que aún haciéndolo pueda volver a vivir una vida normal.
Desde otro lugar, signado por la ausencia o por las secuelas de haber estado esa noche en la cámara de gas que el mismo Chabán ambientó, cabría preguntarse si esta es la justicia que se esperaba, es decir, si es justo que uno de los causantes de tanto dolor tenga tan abnegado cuidado, mientras se deja morir uno a uno a los padres de las víctimas que generó, y se olvida a los sobrevivientes.
¿Será justo que tenga todos los cuidados, mientras Rita, por ejemplo, cuyo único hijo fuera masacrado en Cromañón, se moría de un cáncer doloroso, en su domicilio y se nos hacía tan difícil conseguirle una silla de ruedas o un turno en el hospital?
Claro que es justo que esté en un hospital cuidado y protegido. Así lo entendemos. Quizás nos cueste entender por qué nuestros chicos no fueron cuidados y protegidos esa noche, ni los más de veinte padres que murieron de tristeza o, por qué no lo son los sobrevivientes hoy.
Quizás pidamos demasiado, quizás sea lo que corresponda: “El cuidado y los derechos para los que mataron a nuestros hijos y el abandono y olvido para las víctimas”. Yo aún creo que no debe ser así.
*Mamá de Mariano Alexis Benítez. Presidenta de la Asociación Familias por la Vida, Cromañón Nunca Más!