¿Cuántos médicos hay realmente trabajando en la Argentina? La respuesta parece sencilla, pero hasta ahora las estadísticas tenían una limitación importante: estar matriculado no significa necesariamente seguir ejerciendo. Un nuevo relevamiento del Ministerio de Salud de Nación intentó corregir esa distorsión y llegó a una cifra concreta: al cierre de 2025 había 194.027 médicos profesionalmente activos en el país.
Representan el 79,3% de los 244.588 profesionales que tenían al menos una matrícula vigente. El restante 20,7%, unos 50.561 médicos, fue clasificado como "inactivo".
La cifra surge del informe “Médicos activos en Argentina. Estado de actividad de los profesionales médicos 2025”, elaborado por el Observatorio Federal de Talento Humano en Salud (OFETHuS). La novedad es metodológica: en lugar de asumir que quien tiene matrícula está trabajando, el sistema cruza el registro profesional con información de empleo, impuestos, jubilaciones y movimientos migratorios. Así distingue entre médicos habilitados legalmente y aquellos que muestran señales efectivas de actividad laboral, docente, de gestión, investigación u otras tareas profesionales.
La corrección modifica poco el número global respecto de la estimación que se utilizaba previamente, pero cambia bastante su composición. El método anterior calculaba unos 193.005 médicos activos basándose básicamente en el corte de edad de 65 años. La nueva metodología eleva el total a 194.027 y la tasa nacional pasa de 41,6 a 41,8 médicos cada 10.000 habitantes. Pero, en el camino, incorpora 26.998 médicos mayores de 65 años que continúan trabajando y elimina del cálculo a 25.976 menores de esa edad que no muestran actividad profesional.
La tasa nacional es 41,8 médicos cada 10 mil habitantes.
El dato también permite distinguir otra cifra que suele generar confusión. Si se contaran simplemente todos los médicos habilitados, la Argentina tendría 52,7 profesionales cada 10.000 habitantes. Al considerar únicamente a los profesionalmente activos, la tasa baja a 41,8. El propio informe advierte que el uso del padrón de matriculados como equivalente a disponibilidad puede sobreestimar los recursos humanos que efectivamente posee el sistema sanitario.
¿Cómo trabajan esos 194.027 profesionales?
La mayoría, 132.017 -el 54% del padrón total- posee al menos un empleo en relación de dependencia. Otros 44.335, el 18,1%, registran actividad independiente. Y aparece un grupo significativo: 17.675 médicos, equivalentes al 7,2%, ya están jubilados pero continúan profesionalmente activos. En otras palabras, casi uno de cada diez médicos que efectivamente trabaja pertenece a este último segmento.
Del otro lado aparecen los 50.561 profesionales clasificados como inactivos. Allí hay 19.278 retirados, 17.471 identificados como emigrados, 12.306 sin evidencia de actividad registrada y otros 1.506 con señales laborales demasiado débiles para ingresar en la categoría de activos. Entre los médicos emigrados, más del 70% tiene entre 30 y 49 años, un dato especialmente sensible porque se trata de profesionales en plena edad laboral.
La nacionalidad también muestra diferencias. De los 211.032 médicos argentinos registrados, el 82,9% permanece activo. Entre los 33.556 extranjeros matriculados, en cambio, la proporción cae al 57%.
La distribución territorial agrega otra capa al problema. CABA concentra 67.880 médicos habilitados, pero solo 48.095 son considerados activos: el 29,1% figura como inactivo. En la provincia de Buenos Aires hay 52.934 médicos activos sobre 64.887 habilitados. Córdoba registra 17.285 y Santa Fe 17.393. El informe aclara que estas diferencias no indican por sí mismas si faltan o sobran profesionales, porque para responder eso también habría que analizar población, especialidades y distribución entre establecimientos.
Más que sumar médicos nuevos, entonces, el estudio cambia la manera de contarlos. Y ofrece una radiografía más ajustada de un recurso crítico para cualquier sistema sanitario: ahora se podrán afinar decisiones sobre formación, residencias, contratación y distribución geográfica, además de seguir de cerca fenómenos como la emigración o la permanencia laboral después de la edad jubilatoria.