Un nuevo caso de violencia que termina con la muerte de un joven sacude Santa Fe. Sucedió el jueves por la noche, cerca de las nueve, cuando un menor de 17 años mató a otro de 16 a la salida de la escuela nocturna a la que ambos asistían, donde intentaban terminar la primaria.
El homicida –cuya identidad no se difunde por tratarse de un menor– se fue corriendo del lugar, y al cierre de esta edición seguía prófugo y la policía lo buscaba intensamente por los barrios del noroeste de la ciudad. El hecho se produjo cerca de las nueve de la noche, a la salida del colegio Luis María Drago, ubicado en avenida General Paz al 5.330 del barrio Sargento Cabral, donde por la noche funciona la escuela nocturna Hipólito Yrigoyen.
Según relataron los maestros, los alumnos empezaron a insultarse dentro de la clase y luego salieron corriendo, uno tras otro, fuera del establecimiento donde el enfrentamiento terminó con la vida de Joel Soto (16), quien fue apuñalado.
El otro menor, en tanto, dejó caer el cuchillo y salió corriendo. Todo sucedió a pocos metros de la entrada del colegio. Dentro de la mochila de la víctima (que tenía antecedentes por robo) se encontró, además de los útiles escolares, otro cuchillo. El joven fue trasladado al Hospital José María Cullen tras el llamado de los docentes al 911, adonde llegó sin vida.
Los investigadores creen que la disputa venía de antes. Ambos vivían en un barrio marginal del sur de la ciudad, y al menos el presunto agresor no tenía vínculo con su familia. Así se lo aclaró al fiscal regional Ricardo Fessia, el padre del joven, que se presentó en la Comisaría 5a la misma noche del jueves, y dijo que el menor no vivía ni con él ni con la madre.
“Los chicos viven en condiciones cada vez más precarias, en barrios donde hay presencia de bandas que tienen disputas por quién las lidera, donde se producen homicidios y donde está presente el tema de la droga”, dijo Fessia a PERFIL.
En tanto, ayer no hubo clases en la institución por decisión de los directores, que aún estaban conmocionados. “Decidimos suspender las clases para preservar a los chicos”, decía ante los medios periodísticos Daniela Ruiz, la directora. Mientras tanto, en la vereda todavía quedaban rastros de sangre del fatal desenlace de la noche anterior.
Antecedente. El caso se conoce a pocas semanas del asesinato en Junín de otra menor, Naira Cofreces, de 17 años, que falleció como producto de una paliza que le dio un grupo de chicas también a la salida de la Escuela de Educación Secundaria Nocturna Nº 5, a la que asistía. Entre las agresoras había dos compañeras de Naira, de 17 y 22 años, y otra mujer de 29 años. Las dos mayores son hermanas, y están detenidas por “homicidio doblemente calificado”.
Naira agonizó en el hospital antes de morir, ya que la noche que volvió golpeada del colegio se tomó un analgésico y se fue a dormir. Recién al día siguiente se acercó al hospital provincial Abraham Piñeyro, donde llegó con un fuerte dolor de cabeza. Quedó internada en terapia intensiva, y falleció cuatro días después.