La ecuación es simple: cada vez se patentan e ingresan más autos a la Ciudad y cada día hay menos espacio para guardarlos. ¿El resultado? Un imparable aumento de los precios de las cocheras y garages.
Por eso, en algunas zonas porteñas como Microcentro, Retiro o Recoleta, la venta de cocheras fijas no sólo crece cada año –los precios treparon un 30% entre 2009 y 2010– sino que algunas ya se venden hasta en US$ 40 mil, lo mismo o más que un departamento de un ambiente en barrios como Mataderos, Flores o San Cristóbal, entre otros.
Según las inmobiliarias que las comercializan, que aseguran vender unas diez por mes, algunas de estas “perlas” urbanas se convirtieron en una buena forma de invertir y de obtener una renta sin perder el capital, porque además, se alquilan por entre $ 500 y $ 900 mensuales.
Aunque su valor de venta en los demás barrios oscila entre los US$ 15 mil y los US$ 35 mil, a medida que se vuelven escasas, se dispara su precio. Los ejemplos de usuarios que pagan lo mismo para guardar el auto que para tener un techo donde dormir abundan: en Paraguay al 600, el dueño de una cochera con espacio para un solo auto pide US$ 40 mil en los clasificados, lo mismo otro que ofrece una cochera fija en San Martín al 200, entre Perón y Sarmiento. El contraste sorprende: por US$ 38 mil se puede adquirir un monoambiente de 25 m2 a estrenar en Flores (Ramón Falcón al 2900) o un departamento de 43 m2 cubiertos de cuarenta años en Pichincha al 1400, San Cristóbal.
“Los precios aumentaron porque hay una demanda creciente por una desbalance entre los autos que se incorporan al parque y los estacionamientos que van cerrando. Las cocheras más caras hoy se venden en Microcentro y Recoleta”, confirma Patricia Sodor, broker de Remax, inmobiliaria especializada que, sólo en Flores, comercializa cinco cocheras por mes.
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