El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, consolidó de manera definitiva su desapego de los bienes raíces de lujo tradicionales al mudarse a una pequeña vivienda prefabricada de solo 37 metros cuadrados en el sur del estado de Texas. El magnate dejó atrás sus suntuosas propiedades de la costa oeste de los Estados Unidos con el objetivo de radicarse a metros de su centro tecnológico espacial.
El empresario completó su promesa de desprenderse de la totalidad de sus inmuebles familiares. Su última gran transacción inmobiliaria se registró con la venta de una histórica propiedad en Hillsborough, en el área de la bahía de San Francisco, la cual se cerró por una cifra cercana a los 30 millones de dólares.
La lujosa residencia de California, construida originalmente en 1912, contaba con una superficie cubierta de más de 1.400 metros cuadrados y estaba emplazada en un terreno de 47 acres. Entre sus comodidades se destacaban seis dormitorios, diez baños, amplios salones de recepción y una biblioteca de diseño exclusivo con vistas directas a la bahía.
El contraste edilicio resulta total frente a su nuevo hogar en la localidad de Boca Chica, en las cercanías de la frontera con México. Allí, la estructura que habita el multimillonario consiste en un monovolumen compacto de unos 400 pies cuadrados que está valuado en 50.000 dólares.
La actual unidad residencial de Musk funciona como un monoambiente que integra una cocina equipada, un sector de comedor, el espacio destinado para una cama doble y un baño completo. Este módulo habitacional fue desarrollado por la compañía emergente Boxabl, una firma especializada en el diseño de viviendas tecnológicas plegables de rápido montaje.

El propio Musk confirmó a través de la red social X que esta vivienda no es de su propiedad, sino que la alquila a SpaceX. Según sus declaraciones públicas, esta modalidad responde a una filosofía financiera personal que busca destinar el capital directamente a sus proyectos científicos y de fabricación en lugar de acumular activos residenciales.
El traslado estratégico de Tesla y SpaceX hacia el territorio texano
La transformación habitacional coincide de forma paralela con una masiva reestructuración corporativa impulsada por el empresario. El movimiento de Silicon Valley hacia Texas comenzó formalmente cuando Tesla reubicó su base principal en la ciudad de Austin, un proceso migratorio industrial que ahora sumó los activos de sus otras firmas globales.
El fundador de las compañías detalló que los motivos detrás de este éxodo masivo responden directamente a la alta carga impositiva de California y a un marco regulatorio que dificulta la expansión. En contrapartida, la administración de Texas ofrece un escenario ideal para la ampliación de operaciones industriales a gran escala, tanto para el sector automotriz como para el aeroespacial.
La base de lanzamientos conocida como Starbase, en Boca Chica, se transformó así en el epicentro operativo diario del ejecutivo. Al habitar a escasos metros de las plataformas de prueba, el empresario supervisa personalmente las fases de desarrollo de los cohetes destinados a las futuras misiones espaciales.
El drástico cambio en la huella inmobiliaria de Musk ratifica la tendencia de los principales líderes de la industria tecnológica de mudar sus inversiones hacia el sur norteamericano. La simplificación de su entorno doméstico forma parte de una estrategia integral que prioriza la velocidad de producción y la optimización de los recursos financieros en sus firmas.