La noche tiene una lógica propia y, para quienes padecen de insomnio, ese tiempo se vuelve un territorio de formas inciertas. De esa inquietud existencial y corporal nace Limbótica, un unipersonal creado por Verónica Marcovsky, junto a la dirección escénica de Tamara Mesri, que se presenta como un cruce audaz entre la danza contemporánea, el teatro de objetos y la narrativa visual. Para Marcovsky, acostumbrada al "andamiaje" del flamenco tradicional, esta obra representa un desafío de identidad: "Tenía ganas de animarme a desarmar un poquito lo conocido para ver qué aparecía", confiesa. En ese camino incierto,se alejó de la meta inmediata para abrazar una investigación a largo plazo que buscaba nuevas dinámicas del movimiento, explorando qué queda de ella cuando se corre de su rol de bailaora.

Ese proceso de "romper y abrir espacios entre las dudas" contó con la mirada externa de Tamara. Juntas transformaron lo que podría haber sido un relato lineal en una batería de estímulos sensoriales donde el cuerpo de la intérprete pierde sus límites físicos, escurriéndose en la oscuridad para resurgir en formas inesperadas.
El insomnio como motor creativo
El disparador de la obra no es casual: el insomnio ha acompañado a Vero durante toda su vida. Lejos de buscar soluciones medicinales, la artista decidió volcar esa "angustia existencial" y ese "duermevela tormentoso" en el escenario. "En los sueños las imágenes se suceden sin una coherencia aparente; en Limbótica, cada espectador proyectará su propia interpretación", explica en una entrevista exclusiva. La puesta en escena se nutre de una estética marcadamente cinematográfica, con guiños al universo onírico de David Lynch y un uso dramático de la luz y el color. El rojo -un puente visual con su raíz flamenca- domina el espacio a través de una tela que se vuelve objeto de exploración y una tarima redonda que acentúa la sensación de pérdida de bordes.

La música, a cargo de Roberta Ainstein, aporta una atmósfera fílmica que se aleja de la estructura tradicional del tablao para dialogar con el movimiento. El resultado es una pieza que agota física y emocionalmente a su protagonista, quien asegura que en cada función lo dará todo, quedando en un estado de vulnerabilidad especial. A continuación a entrevista completa.
Limbótica no intenta definirse bajo una sola etiqueta. No es sólo danza, ni sólo teatro físico; es una pulsión interna que late desde el inconsciente y que invita al público a sumergirse en la inmensidad de la noche, allí donde todo está por armarse y desarmarse. Sobre la idea e interpretación Verónica Marcovsky, con dirección de Tamara Mesri y creación de M&M, trabajó en el diseño de vestuario Si Sanchez Vestuarios, en el de escenografía Ariel Vaccaro, la guitarra flamenca de Fernanda de Córdoba, la mezcla de Manuel Schaller, y la asesoría y luces de Julio Panno. Las funciones serán en Espacio Callejón (Humahuaca 3759, CABA) los domingos a las 20.30 desde el 8 de febrero. Encontrá acá más info sobre las entradas.