jueves 29 de julio de 2021
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13-07-2021 17:25

Alfredo Cornejo: “Cuando en el Gobierno están débiles y acorralados, lo traen a Macri”

El presidente de la UCR participó del Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes del Posgrado en Periodismo de Investigación. Las diferencias con Carrió y el apoyo a Manes. Críticas a Máximo Kirchner y a La Cámpora. Por qué Cristina “desprecia” a Maduro.

13-07-2021 17:25

Alfredo Cornejo participó de una conferencia de prensa virtual organizada por estudiantes del Posgrado en Periodismo de Investigación del Grupo Perfil y la Universidad del Salvador (USAL), en la que analizó el armado de la oposición y las diferencias dentro de Juntos por el Cambio frente al armado de listas para las PASO. “Carrió dice que Manes es un mesías pero otros piensan lo mismo de Lilita.”, expresó.

El presidente de la UCR también criticó la gestión del Gobierno y marcó los problemas internos que se evidenciaron en el Frente de Todos. “¿Cómo se negocia con el FMI si Máximo Kirchner, La Cámpora y Cristina tienen una política, y Guzmán y Alberto tienen otra”,  apuntó Cornejo en el Ciclo de Entrevistas a cargo de Rodrigo Lloret, director de Perfil Educación.

 —¿Qué opinión tiene de la denuncia de Bolivia sobre un supuesto envío de material bélico desde Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri?

 —Me cuesta tener una opinión categórica, parece algo tirado de los pelos. Una nota firmada por un general, que le agradece un material al embajador del gobierno argentino en Bolivia. No aparece ninguna otra prueba y quien parece haberla firmado, niega haberla firmado. Por lo cual, es bastante poco sustanciosa. Cada vez que el Gobierno está en problemas siempre hace los máximos esfuerzos para traer a Macri y confrontar con él. Me parece que esta denuncia va en esa misma dirección. Cuando fue el vacunatorio VIP, que estaban contra las cuerdas con la opinión pública, salieron con la denuncia penal por el crédito con el fondo a Macri. Es decir, cuando en el Gobierno están débiles y acorralados, lo traen a Macri a la campaña electoral. Suena un poco a esa hipótesis.

—Más allá de la denuncia sobre envío de armas, lo cierto es que Juntos por el Cambio no condenó el gobierno de facto en Bolivia. ¿Usted cree que hubo un golpe de Estado?

 —Es difícil de definir para mí. Entiendo que no, porque ahí Evo Morales dejó la presidencia, su vicepresidente también, el presidente del Senado también y asumió Áñes que era la vicepresidenta segunda. Es bastante confusa toda la situación, pero me parece que ese no es el típico golpe de Estado que la historia refleja. Es un conflicto en el sistema político boliviano haciendo uso de la sucesión constitucional que había. Y por último, no hay que olvidar el contexto: Morales había hecho un plebiscito por su reelección, que había sido denunciado por la oposición de fraudulento y la OEA había señalado una serie de irregularidades en esa votación.

—Dijo que el Gobierno trae a Macri cuando está acorralado, esto querría decir que al Frente de Todos le favorece que Macri esté presente en la campaña. ¿A Juntos por el Cambio le conviene que aparezca el expresidente?

—Yo interpreto que el relato del Gobierno dice que todas las calamidades argentinas nacieron en los cuatro años de Macri. Ese es un relato muy sustancioso, que los unifica, a gente que piensa muy distinto dentro del Frente de Todos. Es verdad que en una parte de la población no hay un buen recuerdo del gobierno de Macri, que es reciente. Pero los problemas argentinos arrancan de bastante más atrás. Estamos en recesión económica y con inflación desde el primer gobierno de Cristina. Desde el 2010 que la economía de Argentina no crece. El producto bruto del 2010 es el mismo que el del 2019, el peor año de Macri. Y el del 2020, ni hablar, porque cayó 10 por ciento. La Argentina no crece hace más de 12 años, los problemas no nacieron en el gobierno anterior. Pero sí creo que el Frente de Todos usa esos cuatro años en su planteo. A Juntos por el Cambio le es ambiguo, le sirve la experiencia de haber gobernado cuatro años y haber terminado el gobierno. Hay cosas que no fueron buenas y que creo que eso nos juega en contra. En un balance de buenas y malas, me parece que el neto es que preferimos mirar al futuro y el Gobierno no quiere mirar al futuro, quiere mirar al pasado. Nosotros tenemos que mirar para adelante con liderazgos que no tengan el desgaste anterior.

—En ese sentido, ¿cree que Facundo Manes puede triunfar en las PASO bonaerense y proyectar su candidatura presidencial en 2023?

 —Yo lo veo como una persona que tiene prestigio social y académico. Y, metiéndose en la acción pública y en la política, tomando compromisos como está tomando, puede ser un referente que puede presidir la Argentina. Es una tarea muy dura, el conurbano bonaerense es el corazón del kirchnerismo y, si primero con Facundo Manes ganamos las PASO en septiembre contra Jorge Macri y Diego Santilli, y luego ganamos la general, va a haber una figura emergente que sería Facundo y porqué no pensar que puede ser candidato a presidente.

—La UCR quedó desdibujada en el gobierno anterior. ¿Ahora es momento para que el próximo presidente sea radical?

—Yo creo que la situación de Argentina amerita un programa de Gobierno de ideas muy consensuadas, que sean mayoritarias en la Argentina y creo que el radicalismo puede representar esos sectores medios amplios. Estamos tratando de instaurar figuras. Estamos haciendo una apuesta fuerte con Martín Lousteau en CABA y con Facundo Manes en Buenos Aires. Son los dos distritos claves. A mí, como hombre del interior, no me gusta tanto pero la verdad es que en AMBA los medios irradian liderazgos nacionales. Así que no tener figuras fuertes en AMBA nos debilita nacionalmente y ahora las estamos construyendo. Creemos que podemos tener chances, insisto, hay una demanda ciudadana de determinados valores y creemos que podemos conectar oferta electoral con demanda de esos valores.

 Elisa Carrió dijo que Manes se cree una especie de mesías. ¿Usted qué piensa?

Carrió dice que Manes es un mesías pero otros piensan lo mismo de Lilita. A mí me parece que no es un tiempo para estar buscando diferencias en Juntos por el Cambio. Yo tengo millones de diferencias con los cuatro años de Mauricio Macri y lo he dicho cuando había que decirlo. Cuando era gobernador, estuve en privado y en público señalando esas diferencias. Pero ahora hay que concentrarse en buscar el equilibro del poder en la Argentina. En las elecciones del 2021, si Manes triunfa en las PASO, nosotros podemos ganarle la elección en el principal bastión del kirchnerismo, que es la provincia de Buenos Aires. Ganar allí sería un símbolo categórico, contundente, acerca de que hay un final de época del kirchnerismo.

Alfredo Cornejo Posgrado

—¿Qué le parece que Ricardo Alfonsín haya aceptado ser el embajador en España del Frente de Todos? 

—Ricardo es heredero de una familia de radicales, él es hijo de un presidente que nosotros reivindicamos con orgullo. Ricardo Alfonsín es un colaborador del gobierno de Alberto Fernández y ha aceptado un cargo en la embajada. Él insiste en hablar en nombre del radicalismo, pero me gustaría escucharlo hablar en nombre de los intereses de Argentina en España y de su agenda de funcionario público, más que del radicalismo. Me parece que su ilustre apellido no le da derecho a estar todo el día opinando sobre el radicalismo cuando hay autoridades orgánicas que han tomado resoluciones de estar en esta coalición de oposición que es Juntos por el Cambio.

—La semana pasada Máximo Kirchner hizo públicas sus diferencias con Martín Guzmán, en relación a las negociaciones con el FMI. ¿Qué opina sobre esta tensión cada vez más evidente entre Alberto Fernández y el kirchnerismo?

—Nuestro diseño constitucional es presidencialista, nuestra cultura política es muy de liderazgos individuales, el peronismo comulgó mucho con eso. Ahora es un gobierno peronista-kirchnerista que tiene un poder bicéfalo, si bien tiene un presidente también tiene una vicepresidenta que parece tener muchísimo más poder en la opinión pública y en la orientación del Gobierno que el propio Alberto. Eso genera muchísimo ruido. Yo creo que el Frente de Todos es un frente donde hay diferencias sustantivas entre muchos de sus integrantes y que solo se unió para conquistar el poder en el 2019 y conservarlo en esta oportunidad. Porque si uno empieza a analizar lo que piensan algunos integrantes de La Cámpora o lo que piensa Grabois sobre el derecho de propiedad y lo que piensan algunos gobernadores peronistas o Alberto Fernández, encuentra que son posiciones diametralmente opuestas. Con esto no quiero decir que en Juntos por el Cambio estemos muy unificados acerca de qué política económica hay que tener, pero sí tenemos un núcleo de coincidencias básicas muy superior a las que tiene el Frente de Todos. Y esto es muy importante para la orientación del país. ¿Cómo se negocia con el FMI si Máximo Kirchner, la Cámpora y Cristina tienen una determinada política, y Guzmán y Alberto tienen otra?.

 —Usted dijo en una entrevista que si en Argentina no se garantizan alternativas de cara a las elecciones podemos terminar como Venezuela. ¿Qué similitudes encuentra en la política de Alberto Fernández y la de Nicolás Maduro?

—La morfología social de Argentina es distinta a la de Venezuela. La principal renta de Venezuela es el petróleo, que es estatal, y en Argentina, el rédito es el campo, que es perteneciente a privados. Con lo cual es más difícil que ocurra en nuestro país lo sucedido en Venezuela, aunque, sí considero que se puede llegar a un desenlace similar si se siguen naturalizando problemas y deterioros institucionales como lo intenta hacer Cristina Fernández de Kirchner. Creo que la vicepresidenta no quiere que Argentina sea Venezuela, hasta me parece que desprecia a Maduro, pero la mala praxis ideológica junto con la presencia de daños institucionales sí nos pueden llevar a ese rumbo. Cristina ha cuestionado deliberadamente el sistema republicano de gobierno, y con respecto a la independencia del poder judicial, se encargó de expresar que era una rémora de la revolución francesa. Es decir, de persistir inconvenientes en las instituciones, los cuales sean tomados con naturalidad por la ciudadanía, podemos seguir los pasos de Venezuela. En Argentina, hoy hay gente emigrando, como sucede en Venezuela, aunque por ahora no es tanta cantidad. También, otro factor a tener en cuenta es el sector privado, que se encuentra sumamente constreñido por mayores cargas impositivas, producto de la presencia de un Estado más bobo y poco inteligente. De no haber modificaciones sustanciales, nuestro país inevitablemente tiene un rumbo que podría acercarlo a Venezuela.

—¿Por qué dice que Cristina desprecia a Maduro?

La vicepresidenta se cree que es muy europea. Pero la verdad es que esa ideología que profesa se parece más a los populismos como el de Maduro que a la socialdemocracia de Europa. Cuando hay una medida antiempresarial o de intervención estatal en la economía, en sus explicaciones inmediatamente nombra a distintos países europeos y escandinavos. Aunque ninguno de los países que ella cita se rompe la regla de que primero hay que crecer antes de distribuir las rentas. Entonces, con la situación de Maduro y Venezuela no creo que Cristina se sienta a gusto. Se encuentra conforme si la comparan con un líder europeo. Es más, tiene como modelo un país europeo, que cree haberlo construido con un tipo de capitalismo prendario. Y la verdad es que se ha construido con otro tipo de capitalismo, donde el Estado tiene una fuerte intervención reguladora y arbitraria en la economía. Intuyo que no es Venezuela su modelo, e intuyo que no es Maduro el modelo de liderazgo. Pero, paralelamente, también podría decir que nos puede llevar a un lugar como ese. La orientación es la misma que la de Maduro.

—Agradecemos su participación en el Ciclo de Entrevistas de Perfil Educación y lo invitamos a cerrar el reportaje con un comentario final que desee realizar.

 —Creo que una democracia sólida y fuerte requiere de la presencia del periodismo investigativo. La crónica diaria muchas veces hace perder de vista los temas más relevantes. Justamente, la investigación es fundamental en el marco de una cultura populista, porque la gran mayoría de los ciudadanos creen que hay problemas complejos y resoluciones simples. Y en verdad hay inconvenientes y soluciones complejas. Sin este tipo de periodismo, la sociedad no podría acceder a la dificultad de los problemas, y por ende, tampoco a conocer cuál es la complejidad de las soluciones. Así que valoro muchísimo que exista una formación en periodismo de investigación. Muchas gracias por la invitación.

Por Sol Muñoz, Carolina De Luca y Máximo Mamut
Estudiantes de Periodismo de Perfil Educación

Posgrado en Periodismo de Investigación Perfil-USAL