ACTUALIDAD
OPINIÓN

El pragmatismo de Milei, entre el Papa y Macri

Javier Milei junto al Papa Francisco
Javier Milei junto al Papa Francisco | NA

Exultante tras su viaje por Israel e Italia, Javier Milei emprende en su regreso nuevos desafíos políticos que volverán a poner en juego ciertas dotes de flexibilidad, las que ya ha demostrado cuando privilegia sus objetivos por encima de los métodos para conseguirlos.

Ese pragmatismo arribó a la cúspide el último fin de semana largo. Consciente de la inconveniencia de mantener un conflicto dialéctico e ideológico con el Papa creado por él mismo, el Presidente se lanzó a besarlo, abrazarlo y a mantener más de una hora de audiencia oficial a solas, récord para el Sumo Pontífice. Bastaron sus pedidos de disculpas por los dichos del pasado (“siniestro”, pro comunista, etc. etc.) para que Francisco lo aceptara como pecados de juventud y lo recibiera como en la parábola bíblica del hijo pródigo.

Javier Milei

Fuentes oficiales y vaticanas coincidieron en comentar que en el extenso encuentro abundó tanto la calidez personal como la preocupación por la situación de la pobreza en la Argentina. El alerta papal por los que menos tienen es un clásico desde su formación jesuita. Milei lo intentó paliar con el compromiso de que la contención social del Estado hacia esos sectores es innegociable y dio como ejemplos los aumentos de los montos en la tarjeta Alimentar y la reforma en la distribución de comida para comedores. Pudo haber contribuido en allanar ese tramo de la conversación haber incorporado a Cáritas a los nuevos convenios alimenticios, firmados por Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano e integrante de la comitiva viajera en Roma.

El Milei político: ¿estratega o incapaz?

Por razones de urbanidad, quedaron a un costado de la conversación realidades que llevarían a que se registre un alza en los índices que miden la cantidad de pobres que hay en el país. La aceleración inflacionaria de diciembre, los aumentos en los servicios públicos y el transporte, la persistente caída del poder de compra de los salarios y el incremento de la desocupación por la caída de la actividad económica tendrán ese obvio efecto.

Milei le repitió a Francisco la invitación a que visite este año la tierra en la que nació y vivió hasta que fue elegido Papa. "Me gustaría mucho, pero dependo de mi salud", le atribuyen como respuesta. Gente cercana a Jorge Bergoglio cuenta que ese argumento no es una excusa ni es excluyente: prefiere esperar la evolución de la situación social y política antes de confirmar el aterrizaje.

Quien sí aterrizará en Buenos Aires será Mauricio Macri, tras haber disfrutado desde las Fiestas y con familia y amigos su coqueta casa del country Cumelén, a la vera del lago Nahuel Huapi en Villa La Angostura. Recibió también la visita de algunos empresarios cercanos y dirigentes del PRO, fuerza que volverá a presidir formalmente desde el mes próximo sin necesidad de competencia interna.

Macri vuelve con la intención de juntarse lo antes posible con Milei. Alrededor del ex presidente niegan que esté con la idea de intervenirle la gestión al líder libertario. Sí admiten que hay preocupación por el nivel de la administración, al que considera desparejo, y al que el PRO le podría aportar muchos cuadros técnicos. Desmienten por tanto la propuesta para que lleguen al Gabinete nombres de peso como María Eugenia Vidal o Diego Santilli, por caso.

También el macrismo avala la idea de confluir con La Libertad Avanza en una nueva coalición que sustituya en el Congreso al fallecido y enterrado Juntos por el Cambio, sello que apenas les sirve a sus diez gobernadores para sostener poder en las legislaturas provinciales.

En el Gobierno buscan que truene el escarmiento

En el Gobierno, no necesariamente Milei, creen que Macri puede intentar copar el Gabinete, empezando por la propia Patricia Bullrich. Hay también una charla pendiente entre la ministra de Seguridad y el ex presidente, que también podría darse próximamente.

Cerca de Milei se asegura que quiere escucharlo a Macri y ver qué consejos le da, como suele suceder cuando hablan por teléfono más veces de las que se conocen. Pero cuentan que el Presidente pretende evitar “pegarse” al fundador del PRO: no quiere quedar como que es manejado por él (el síndrome de Alberto Fernández con Cristina Kirchner) y salpicado por la mala imagen social de Macri (inalterable mala performance en los estudios de opinión pública).

Entre lo que quiere, lo que le conviene y lo que necesita, Milei volverá a poner en juego con Macri su nivel de pragmatismo. No será la última vez, claro.