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Un imám pacifista, que preside una comunidad musulmana de 30 fieles en Argentina (y 12,5 millones en el mundo), se asoció con el director de una radio hebrea para promover la paz entre judíos, católicos y musulmanes. El Papa Francisco los recibió en el Vaticano y OEA habla del “modelo argentino interreligioso”.

Confraternidad religiosa judios, cristianos y musulmanes en el vaticano
Confraternidad religiosa judios, cristianos y musulmanes en el vaticano | Gtlza. Prensa Vaticano

A pocas horas de que la guerra que enfrenta a rusos y ucranianos cumpla dos años de sangre, y a casi cinco meses de una nueva escalada virulenta en el conflicto palestino israelí, el Vaticano vuelve a convertirse en el epicentro de la esperanza. 

Sereno y de pie, el Papa Francisco esperó que el musulmán que se acercaba a presentarle sus respetos, desde Argentina, terminara de recorrer con sigilo el extenso pasillo de la Auletta del Aula Paolo VI, para darle un sentido apretón de manos.

Un gesto simple para sellar un gran sueño: promover las relaciones entre judíos, cristianos y musulmanes. 

Por esa razón, el imám Marwan Sarwar Gill y Miguel Steuermann, Director de la Radio Jai, la Radio Judía de Latinoamérica, solicitaron una audiencia papal y viajaron hasta la Ciudad Santa en representación de la flamante Confraternidad Judeo Musulmana de Argentina, que acaban de crear como “una plataforma abierta para mejorar la convivencia en nuestra sociedad”. 

Confraternidad religiosa judios, cristianos y musulmanes en el vaticano
Vaticano. El Papa Francisco recibió a Marwan Sarwar Gill (segundo a la der.) y Miguel Steuermann (primero a la der.) y celebró su iniciativa de una Confraternidad interreligiosa.

Así, en la audiencia privada del 14 de febrero los muros vaticanos fueron testigos de que representantes argentinos de las tres religiones monoteístas de la humanidad demostraron que otro futuro es posible. 

Un gesto simple, puro y honesto que por un rato bajó el volumen del estruendo de cohetes y bombardeos, el odio a muerte, los gritos desesperados, el llanto de los rehenes, los ojitos del hambre, el último rezo de los rehenes, el dolor sin fin, la discordia milenaria y las torzadas de humo negro alzándose al cielo de Medio Oriente y tantos otros rincones del planeta, pidiendo algo de piedad.

Parece tan fácil y sin embargo no lo ha sido para la humanidad. Por eso el mes de febrero será historia. 

Marwan Sarwar Gill, el imám y presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina, sabía que no podía faltar. El Estado Vaticano lo había invitado a concurrir, como representante de otro brazo de la fe en el Cono Sur, a la beatificación de Mama Antula, el 11 de febrero. Allí le presentaron por primera vez al Presidente Javier Milei. 

Confraternidad religiosa en el Vaticano
Primer encuentro del Presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina con el presidente MIlei, en el Vaticano.

 “Tuvimos el honor de reunirnos 30 minutos con el Papa Francisco en el Vaticano. Durante la audiencia conversamos sobre la campaña #VocesPorLaPaz que fue lanzada por el Jalifa de la Comunidad, Su Santidad Mirza Masroor Ahmad, debido al sufrimiento actual en la Franja de Gaza”, informó escuetamente el imám en la cuenta oficial de la comunidad argentina. 

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“Lo que yo más noté en el Papa Francisco es su identidad argentina, su ‘buena onda’. Yo esperaba algo muy frío y protocolar y él era una persona muy cálida, cercana, humilde, no  mantiene barreras ni distancias.En esa audienciahabló de ‘nosotros’, se tomó el tiempo para escuchar al otro, nuestras preocupaciones, y con calidez enorme”, recuerda casi orgulloso el imám.

 

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“Según el Islam, el diálogo es la base para construir una sociedad más equitativa, justa y pluralista”, le dijo Marwan. El teólogo musulmán le entregó al Papa Francisco una placa de reconocimiento “por su compromiso por la paz y el diálogo interreligioso”, le regaló una caja de alfajores Havanna y, a su turno, tomó con profunda gratitud el obsequio papal –la medalla oficial que conmemora el undécimo año del pontificado del Santo Padre y volvió a casa con el alma en pleno vuelo. 

En Argentina viven varios miles de musulmanes; sólo los miembros de la comunidad Ahmadia suman 30.000 en el país. Llegaron aquí en 1936, pero la Segunda Guerra Mundial y la dictadura  militar hicieron que se perdiera contacto con los miembros. Por esa razón, Marwan Gill vino al país en 2017, con su esposa belga.

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Marwan Gill es alemán (nació en Reutlingen hace 33 años), desciende de pakistaníes y se graduó en Londres como teólogo islámico. De traje y corbata, no usa turbante ni ropa árabe, confiesa que aquí “se hizo carnívoro, cafetero, fútbolero, maradoniano y cada vez más argentinizado... el único defecto en mi identidad es que no me gusta el mate... pero bueno nadie es perfecto”, sonríe.  Su hijo de cinco años es argentino; estudia en una escuela laica “y nunca sufrió bullying por ser musulmán". 

Marwan Gill visita al Papa Francisco 20240220
Un toque de "lejana tierra mía" en el Vaticano. Marwan Gill le regaló al Sumo Pontífice los tradicionales alfajores marplantenses.

“En general hay un malentendido, porque para ser musulmán no es necesario adoptar la cultura árabe. Solamente el 20% del total de los musulmanes son árabes y el 80% restante no es árabe”, aclara.

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En los últimos días, hubo solicitadas, marchas, quejas, dardos y descargos de algunos sectores musulmanes que, por su origen étnico y cultural, se habían sentido discriminados en nuestra patria, esquirlas que les llegaban como prolongación transoceánica del conflicto en Medio Oriente.

Cuando se le pregunta si percibe “islamofobia” en Argentina, se inclina por el no: “creo que hay prejuicios y malentendidos, pero no odio organizado contra los musulmanes”, sostiene.

 

-Es correcto hablar de un “conflicto árabe”?

-Para mí es un conflicto entre árabes e israelíes, pero principalmente entre israelíes y palestinos y curiosamente ambos son pueblos semitas. El Islam no es una religión nueva sino una continuación del judaísmo y el cristianismo. Es cierto que el Islam llegó a Jerusalem y se estableció allí, sobre un suelo muy rico. 

-Molesta que el presidente argentino quiera trasladar, de Tel Aviv a Jerusalén, la embajada en Israel?

-Para el Islam solo La Meca y Medina, ambas en Arabia Saudita, son lugares sagrados, aunque hayan habitado allá hace muchos siglos. El Islam no tiene como mandato religioso conquistar Jerusalen. Para  nosotros esta no es una guerra entre judíos y musulmanes. Por otra parte, el problema del Holocausto tampoco fue en los países musulmanes sino en las sociedades cristianas. Tanto el judaísmo como el Islam no son una amenaza para la existencia del otro. Ambas religiones no son la causa ni el origen de esta confrontación, sino la solución y la salida.

Marwan Gill visita al Papa Francisco 20240220
El obesquio papal celebra la iniciativa de la Confraternidad interreligiosa, que ya es un modelo que estudia OEA.

 

Marwan Gill visita al Papa Francisco 20240220

Los ahmadíes reconocen a los profetas bíblicos, a Moises y David e incluso creen que Jesús efectivamente existió, pero no que murió en la cruz ni resucitó sino que continuó sus prédicas por Asia, buscando a las tribus desperdigadas de Israel y que está enterrado en Cachemira, India. 

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Para Marwan Gill, el futuro está pleno de buenos augurios, pero por prudencia pide no revelarlos aún. 

Las repercusiones de su visita al Vaticano ya comenzaron. La semana pasada, dio una conferencia en el Capitolio Hill de Washington, a donde lo invitaron para compartir su testimonio sobre “el modelo argentino del diálogo interreligioso”.

Y como si no bastara, la Organización de Estados Americanos firmó un compromiso compartido con la Comunidad Musulmana Ahmadí de Argentina “de defender el derecho humano fundamental de la libertad de religión o de creencias, y la libertad de conciencia sin discriminación por motivos de raza, color, comunidad o etnia, idioma, edad, sexo, situación económica, discapacidad o credo”.

“Es imperativo intensificar estos esfuerzos para iluminar a las sociedades, incluidos los gobiernos nacionales, instándolos a promulgar o reformar leyes destinadas a desmantelar las tensiones sociales arraigadas en el etnocentrismo, que obstaculizan el avance socioeconómico y el empoderamiento de todos los miembros de la comunidad internacional”, continúa el documento de OEA. Un antes y un después.

La Comunidad Musulmana Ahmadia de Argentina se encuentra a años luz del Estado Islámico.

“Para el profeta Muhammed es una regla de oro que antes de dividirnos por las creencias o las etnias, hay que establecer la santidad de la vida de cada ser humano. Dado este principio, repudio enérgicamente tanto el ataque terrorista de Hamas contra civiles en Israel como el asesinato de civiles en Gaza por parte del ejército israelí”.

“El Sagrado Corán condena categóricamente la violencia”, enfatiza Marwan Sarwar Gill y agrega: “La responsabilidad de un musulmán, según el Corán, no es sólo proteger y honrar a las mezquitas, sino cada sinagoga, iglesia y templo religioso. El fundador del islam explicó que la tarea principal de un creyente es transmitir protección y seguridad a los demás, ‘con las manos y la lengua’, mediante la acción y la palabra.” Y suena a plegaria.


MM.