IPC

Inflación de abril: por qué los alimentos desaceleraron y qué puede pasar en mayo

El economista Federico Glustein analizó la desaceleración de la inflación de abril y explicó por qué la baja todavía no impacta en el consumo y el endeudamiento familiar.

Alimentos y bebidas tuvo una caída del 0,9%. (CEDOC)

La inflación de abril registró una desaceleración y se ubicó en 2,6%, marcando la primera baja del IPC luego de once meses consecutivos de subas. Sin embargo, el dato todavía mantiene interrogantes sobre la recuperación del consumo, el nivel de endeudamiento de las familias y la evolución económica para el segundo semestre.

En diálogo con Canal E, el economista Federico Glustein analizó los números publicados por el INDEC y sostuvo que la desaceleración inflacionaria comienza a consolidarse, aunque advirtió que persisten problemas estructurales en la economía argentina.

La inflación núcleo y la tendencia para los próximos meses

Glustein destacó que uno de los aspectos más relevantes del dato de abril fue la evolución de la inflación núcleo, que se ubicó en 2,3%.

Según explicó, este indicador funciona como una referencia para estimar el piso inflacionario de los próximos meses.

En ese sentido, afirmó que “la inflación núcleo marca el piso de lo que va a ser la inflación del mes que viene”.

El economista sostuvo que la tendencia general muestra una desaceleración gradual y consideró probable que mayo vuelva a registrar un índice inferior al de abril.

Además, remarcó que una parte importante de la inflación todavía responde a componentes inerciales acumulados durante los últimos meses.

Según indicó, “el 70% de la inflación es inercia”, producto de los aumentos previos que continúan trasladándose a los precios.

Alimentos, tarifas y el comportamiento de los rubros

El especialista explicó que el rubro alimentos tuvo una suba moderada y se ubicó en torno al 2,1%, ayudando a desacelerar el índice general.

Glustein señaló que varios productos estacionales tuvieron un comportamiento diferente respecto al comienzo del año, especialmente carne, frutas y verduras.

En ese contexto, afirmó que “alimentos es lo que marca el perfil en sí de lo que es inflación”.

También indicó que la caída del poder adquisitivo dificulta el traslado total de los aumentos a precios finales.

Según explicó, productos como carne, pollo, lácteos y pescado comenzaron a mostrar límites de consumo debido al deterioro de los ingresos familiares.

El economista sostuvo que “trasladar un 40% en la carne hace que la carne sea impagable”, lo que termina afectando la demanda.

El rol del Banco Central y la política monetaria

Durante la entrevista, Glustein consideró que la desaceleración inflacionaria también está vinculada a la política monetaria implementada por el Gobierno y el Banco Central.

El economista explicó que la menor emisión y la absorción monetaria ayudaron a contener el traslado del tipo de cambio a precios.

En ese sentido, sostuvo que “gran parte del pass-through no se trasladó a precios”.

Además, destacó que la compra de reservas internacionales no está teniendo el mismo impacto inflacionario que en otros períodos económicos.

Según indicó, el escenario actual permite proyectar una baja gradual del IPC hacia niveles cercanos al 1% mensual hacia fin de año.

La recuperación económica y el freno del consumo

Glustein también analizó la evolución de la actividad económica y advirtió que la recuperación todavía no logra consolidarse de manera homogénea.

El economista señaló que algunos indicadores mostraron mejoras en marzo, aunque abril volvió a exhibir señales de debilidad.

En ese contexto, afirmó que “no podríamos pensar que vamos a una recuperación sostenida”.

Según explicó, sectores como minería, energía, pesca e intermediación financiera mantienen un fuerte crecimiento, mientras que industria, comercio, turismo y construcción continúan rezagados.

Además, sostuvo que el crecimiento económico proyectado para este año podría no traducirse en una mejora significativa del empleo ni del poder adquisitivo.

El especialista consideró que “el PBI va a crecer, pero probablemente sin generar puestos de trabajo”.

La preocupación por la mora familiar y el endeudamiento

Otro de los puntos centrales del análisis estuvo relacionado con el fuerte crecimiento de la mora en créditos personales y tarjetas.

Glustein advirtió que el nivel de endeudamiento de las familias alcanzó valores históricamente elevados.

En ese sentido, aseguró que “estamos en momentos récord de mora familiar, en torno al 13%”.

El economista explicó que muchas familias tomaron deuda para afrontar gastos corrientes ante la caída del ingreso real.

Además, cuestionó las altas tasas de interés vigentes para créditos personales, que en algunos casos superan el 100% anual.

Según sostuvo, “endeudarse al 100% es un atentado contra el pago de la mora familiar”.

Por último, Glustein advirtió que sin una recuperación sostenida del salario y del empleo será difícil revertir el deterioro financiero de los hogares argentinos.