El mercado de créditos hipotecarios atraviesa un fuerte retroceso luego del auge registrado durante 2025. Así lo aseguró Alejandro Braña, desarrollador inmobiliario, quien sostuvo que la actividad “se apagó” tras las elecciones del año pasado y que el panorama sigue deteriorándose.
“Lamentablemente se apagó la máquina, por así decirlo”, afirmó Braña al describir el presente del sector. Según explicó, el pico de actividad se produjo en octubre de 2025 y desde entonces comenzó un descenso sostenido en la cantidad de operaciones.
De acuerdo con los datos que mencionó el especialista, los montos otorgados en hipotecas cayeron un 56% interanual. “Se otorgaron casi 290 millones hace un año y ahora se entregaron 122 millones en hipotecas”, detalló. Esta situación también impactó en la incidencia de las operaciones financiadas sobre el total de compraventas, que pasó de más del 20% a ubicarse por debajo del 15%.
El rol clave del Banco Nación
Braña destacó que el Banco Nación se convirtió en el principal sostén del sistema hipotecario argentino. “El último mes, el 84% de los créditos otorgados fueron a través del Banco Nación”, explicó, y remarcó que hace poco más de un año la entidad apenas representaba un tercio del mercado.
En ese sentido, advirtió: “Hoy, si no fuera por el Banco Nación y el Banco Nación se corre, no queda absolutamente nada”. Para el desarrollador, la demanda de créditos sigue existiendo, especialmente por las tasas relativamente bajas en comparación con los alquileres.
Sin embargo, el gran problema pasa por las condiciones de acceso. Para obtener un préstamo de 75.000 dólares —equivalente al 75% de una propiedad valuada en 100.000 dólares— una familia debe demostrar ingresos por más de 3.100.000 pesos mensuales.
Cuotas, inflación y miedo al endeudamiento
Durante la entrevista, Braña explicó que un crédito hipotecario promedio bajo sistema francés y ajustado por UVA implica una cuota inicial cercana a los 752.000 pesos a 20 años.
“La gente hoy por hoy mira mucho eso, de que la cuota que va a arrancar pagando arranca en un valor muy cercano o incluso hasta más bajo que lo que puede llegar a tener que pagar por un alquiler”, sostuvo.
No obstante, el principal temor sigue siendo la evolución de la inflación y el ajuste de las cuotas. “La UVA es una unidad de medida que se va ajustando incluso diariamente”, explicó Braña, quien reconoció que en Argentina resulta muy difícil proyectar la economía incluso a corto plazo.
Pese al escenario complejo, el especialista consideró que el interés de los compradores continúa vigente, aunque condicionado por los ingresos exigidos y la incertidumbre económica.