Caída del consumo

La industria textil enfrenta una fuerte baja de ventas y advierten por las importaciones: "Tuvimos una caída cercana al 30%"

Empresarios del sector advierten por una fuerte caída en la actividad, el impacto de las importaciones y las altas tasas de interés que frenan el consumo.

Industria textil (Cedoc)

La industria textil argentina atraviesa un momento de fuerte tensión en medio del cambio de modelo económico, la apertura de importaciones y el encarecimiento del financiamiento al consumo. Así lo analizó Guillermo Fasano, expresidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, quien advirtió que el sector enfrenta una caída significativa en la actividad.

En diálogo con Canal E, el empresario explicó que el cambio de política económica impactó de lleno en la industria. “En el primer semestre de 2024 dijimos que esto significaba una caída de alrededor de un 30% del nivel de actividad”, sostuvo al referirse al pasaje de un modelo de expansión del consumo a uno de ajuste fiscal.

Según Fasano, el escenario se agravó con la apertura comercial y la llegada de productos importados. “La decisión del Gobierno, a partir de todas estas medidas, es que la industria textil no es competitiva y la van a dejar desaparecer”, afirmó.

Importaciones y desigualdad impositiva

El dirigente textil señaló que el ingreso de productos extranjeros generó un fuerte desequilibrio en el sector. En particular, mencionó la reducción de impuestos a las compras internacionales a través de plataformas digitales. “Para abrir la economía tenemos que cubrir nuestras ineficiencias. Sabemos que la ropa es cara y entendemos por qué, pero nadie nos consulta qué necesitamos para ser competitivos”, explicó.

En ese sentido, remarcó que las empresas locales enfrentan una carga impositiva muy superior a la de los productos importados. “Los chinos pagan solo el 20% de IVA y nosotros tenemos IVA, ingresos brutos, tasas municipales, impuestos de sello y seguros”, detalló.

El impacto de las tasas de interés en el consumo

Otro factor que afecta a la industria es el encarecimiento del crédito al consumo. Fasano aseguró que las tasas de interés actuales dificultan las ventas financiadas, que históricamente eran el principal canal de comercialización. “Hay un dato muy duro: el 70% de lo que vendíamos en nuestros locales era con tarjetas de crédito. Hoy eso cayó al 30% y ese 40% se perdió”, afirmó.

El empresario explicó que las tasas elevadas desalientan el endeudamiento de los consumidores. “Hoy no solo hay menos inflación, sino que las tasas son prohibitivas. La gente prefiere esperar porque cree que los productos pueden bajar de precio”, indicó.

Tarjetas de crédito y costos financieros

Fasano también cuestionó el funcionamiento del sistema financiero argentino y su impacto en el consumo. Según explicó, los costos asociados al uso de tarjetas y cuentas bancarias terminan trasladándose a precios y reduciendo las ventas. “Las tarjetas cobran impuestos, cargos y tasas. Solo en impuestos hay cerca de un 3% adicional. Todo eso termina afectando al consumidor”, señaló.

Para el empresario, el sistema actual resulta especialmente perjudicial para las pequeñas y medianas empresas. “Las pymes no tenemos la posibilidad de negociar condiciones especiales con los bancos como sí pueden hacerlo las grandes compañías”, agregó.

Empresas en ajuste y pérdida de empleo

El deterioro del mercado ya comenzó a reflejarse en el empleo y la estructura productiva del sector. Fasano explicó que algunas empresas redujeron personal para adaptarse a la caída de ventas. “Cuando una empresa vende dos millones de prendas tiene 350 empleados; cuando vende un millón, reduce a la mitad”, ejemplificó al mencionar el caso de una firma emblemática del sector.

Sin embargo, en el universo de las pymes textiles muchas decisiones se postergan por razones humanas y sociales. “Los empleados son parte de la familia, pero cuando la situación no se sostiene hay cierres y reducción del empleo”, admitió.

La temporada en Mar del Plata

En cuanto al desempeño del turismo, Fasano aseguró que la temporada de verano en Mar del Plata fue mejor de lo esperado, aunque igualmente registró una baja respecto de años anteriores. “La caída estuvo entre un 4% y un 7% en la cantidad de visitantes. Fue mejor que el resto de la costa, pero sigue siendo una caída importante”, explicó.

De todos modos, destacó que la ciudad mantiene un atractivo particular para los turistas. “Hay mucha gente enamorada de Mar del Plata y eso ayuda a sostener la actividad”, concluyó.