Mundo laboral

Más jóvenes salen a buscar trabajo por la caída de los ingresos familiares, pero crece el empleo precario

La caída del poder adquisitivo de las familias está empujando a cada vez más jóvenes de entre 18 y 24 años a incorporarse al mercado laboral, aunque la mayoría lo hace en condiciones de informalidad y con mayores dificultades para continuar sus estudios.

Búsqueda laboral (Cedoc)

Según el último informe de la Secretaría de Trabajo, la tasa de actividad juvenil alcanzó el 53,7% en diciembre de 2025. Sin embargo, el empleo registrado juvenil cayó un 8,2% en los últimos dos años, una baja muy superior a la registrada en el conjunto de los trabajadores.

El director del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD-EIDAES) y docente de la Universidad de Buenos Aires, Matías Maito, sostuvo que los jóvenes "son históricamente el eslabón más débil del mercado laboral: cuando el empleo crece son los últimos en ingresar y cuando cae son los primeros en perderlo".

El desempleo juvenil continúa por encima del promedio nacional

Los datos oficiales muestran que el desempleo juvenil continúa muy por encima del promedio nacional. La desocupación alcanza al 15,5% de las mujeres jóvenes y al 14,6% de los varones, frente a una tasa general del 7,8%. A esto se suma que muchos de quienes logran insertarse lo hacen en trabajos informales, temporarios o de baja calidad.

Para Maito, la principal causa es el deterioro de los ingresos familiares. "Cuando el salario de los padres deja de alcanzar o alguno pierde el empleo, el aporte económico de los hijos se vuelve indispensable", explicó. Esta situación, agregó, obliga a muchos jóvenes a aceptar empleos precarios que condicionan su desarrollo profesional.

La precarización laboral impacta en la educación de los jóvenes

La consecuencia más visible es el abandono o la postergación de los estudios. Florencia Segal, referente de la ONG Empujar, afirmó que numerosos jóvenes dejan la escuela o la universidad para contribuir a la economía familiar. Según la organización, solo el 15% de quienes inician una carrera universitaria logra graduarse.

Segal también advirtió que en las ferias de empleo organizadas por la ONG es cada vez más frecuente que los jóvenes asistan junto a sus padres, quienes también buscan trabajo, reflejando el impacto de la crisis laboral sobre los hogares.

El desafío de generar empleo formal para los jóvenes

Aunque el Gobierno apuesta a sectores como energía, minería y agroindustria para impulsar la economía, los especialistas sostienen que esas actividades generan pocos puestos de trabajo y requieren perfiles altamente calificados. Al mismo tiempo, el entramado pyme, principal generador de empleo privado, continúa debilitado: en los últimos dos años cerraron unas 25.000 empresas, según la Secretaría de Trabajo.

Los expertos coinciden en que la inserción temprana en empleos informales y el abandono educativo reducen las oportunidades de desarrollo a largo plazo. Por ello, reclaman políticas públicas que promuevan el empleo formal, fortalezcan a las pymes y permitan que los jóvenes puedan estudiar y trabajar sin quedar atrapados en la precarización laboral.