Cambio de hábitos

Roberto Rojas sobre el consumo de carne: "Estamos en niveles muy bajos históricos de consumo per cápita"

Mientras el consumo de carne vacuna alcanza mínimos históricos, especialistas advierten sobre cambios en los hábitos alimentarios.

Carne (Cedoc)

La aparición de la carne de búfalo como alternativa en el mercado argentino reabrió el debate sobre los cambios en los hábitos de consumo y el impacto que la situación económica tiene sobre la alimentación de los hogares.

En diálogo con Canal E, el economista Roberto Rojas sostuvo que el creciente interés por este producto no responde únicamente a sus características nutricionales, sino también a la fuerte caída del consumo de carne vacuna en el país.

El consumo de carne vacuna en niveles históricamente bajos

Rojas explicó que actualmente el consumo per cápita de carne vacuna se encuentra en uno de los registros más bajos de las últimas décadas. Según señaló, "estamos en niveles muy bajos históricos de consumo per cápita de carne vacuna, estamos en 47,5 kilos por habitante".

La cifra contrasta con los máximos históricos cercanos a los 70 kilos anuales por persona, reflejando una modificación significativa en las preferencias y posibilidades de consumo de los argentinos.

La producción de carne de búfalo en Argentina

De acuerdo con el economista, en Argentina existen alrededor de 200.000 cabezas de ganado bubalino. Una de las principales ventajas productivas es que los animales pueden criarse en zonas donde el valor de la tierra resulta considerablemente más bajo que en las áreas tradicionales de producción vacuna.

"En los lugares donde puede crecer el búfalo son hasta cinco o seis veces más barata la hectárea", afirmó Rojas. Sin embargo, destacó que la calidad y el prestigio internacional de la carne vacuna argentina siguen estando asociados a la producción sobre pasturas naturales de la región pampeana.

Por qué la carne de búfalo es más económica

Uno de los principales factores que explican el menor precio es la menor incidencia del costo de la tierra y la reducida demanda internacional en comparación con la carne vacuna.

En ese sentido, Rojas indicó que la carne de búfalo "es entre un 20 y un 40% más barata" que la vacuna. Esta diferencia de precio impulsa campañas de promoción orientadas a ampliar su consumo en el mercado local.

Sin embargo, el especialista consideró que el fenómeno está estrechamente vinculado a la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. "La gente cada vez consume menos y va yendo a alimentos de una calidad inferior para que sea más barato", sostuvo.

El impacto de la situación económica en los hábitos alimentarios

Durante la entrevista, Rojas remarcó que la sustitución de productos tradicionales por opciones más económicas no siempre responde a una elección voluntaria.

"Una cosa es por una elección tradicional y otra cosa es obligado por la situación macroeconómica", señaló. A su entender, muchas familias se ven empujadas a modificar sus hábitos debido al deterioro de sus ingresos reales.

El economista vinculó esta situación con la evolución de los salarios y la inflación. Según explicó, "la inflación está arriba del 2% y los salarios tienen un ajuste mensual como máximo del 1%", lo que genera una pérdida sostenida de capacidad de compra.

La preocupación por el poder adquisitivo

Para Rojas, el principal problema no es la aparición de nuevas alternativas de consumo, sino las razones que impulsan ese cambio.

En ese marco, advirtió que el encarecimiento de servicios esenciales y alimentos continúa afectando el presupuesto familiar. "Tu salario cada vez alcanza menos", afirmó, al tiempo que sostuvo que la búsqueda de sustitutos más baratos refleja las dificultades que atraviesan muchos hogares para mantener sus niveles habituales de consumo.