¿Se le agregan ingredientes al vino?: qué dice la ley y cómo se generan sus aromas
El especialista José Luis Belluscio explicó por qué el vino es una bebida natural y aclaró mitos sobre aditivos y aromas.
El vino suele estar rodeado de mitos, especialmente en torno a su elaboración y composición. José Luis Belluscio, periodista especializado en vitivinicultura, fue contundente al aclarar el punto de partida: “el vino es una bebida natural”, y remarcó que su esencia está definida por ley.
Según explicó, la normativa establece criterios muy claros sobre su producción. “los vinos son obtenidos absolutamente de la fermentación alcohólica exclusivamente de uva fresca y de uva madura”, señaló, dejando en claro que no se permiten agregados externos que alteren su naturaleza.
En ese sentido, desmintió prácticas que suelen generar confusión entre los consumidores. “sin ningún tipo de agregados que sean ajenos a la fermentación del vino”, enfatizó, marcando un límite preciso sobre lo que puede o no incorporarse.
Aromas del vino: origen natural y procesos químicos
Uno de los aspectos más fascinantes del vino es su complejidad aromática. Belluscio explicó que estos aromas no provienen de aditivos, sino de procesos naturales. “esto no significa que vos le estás agregando aromas a ciruela o aromas a especias”, aclaró.
El especialista detalló que los aromas se clasifican según su origen. “los aromas primarios provienen de la uva, los secundarios de la fermentación y los terciarios de la crianza”, indicó, sumando además el bouquet generado durante el envejecimiento.
Estas características, explicó, están vinculadas a transformaciones químicas. “son por las transformaciones químicas que suceden en la fermentación, la crianza o el envejecimiento”, afirmó.
Además, destacó el rol de la percepción individual: “todo tiene que ver con los recuerdos de cada uno de nosotros”, lo que explica por qué distintas personas pueden identificar aromas diferentes en un mismo vino.
Fermentación, barricas y el rol de los materiales
Otro punto clave es el proceso de elaboración y conservación. Belluscio explicó que la fermentación inicial no siempre ocurre en madera. “la gran mayoría de los vinos se fermentan en tanques de acero inoxidable o piletas de hormigón”, señaló.
Sin embargo, las barricas cumplen un rol específico en vinos más complejos. “en algunos casos se pueden fermentar en barricas de roble”, explicó, lo que aporta características particulares al producto final.
Respecto al almacenamiento, destacó la importancia del material. “la madera se puede microoxigenar, el vidrio no”, indicó, explicando por qué el vino evoluciona de manera distinta según el recipiente.
Finalmente, recordó que la botella se consolidó como el envase ideal por su capacidad de conservación. “la botella es el recipiente ideal para poder comercializar esos vinos”, concluyó, destacando su papel en la historia de la vitivinicultura.
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