Informe

Uno de cada cinco trabajadores asalariados en Argentina saltea comidas por problemas económicos

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA revela que el 23% de los trabajadores formales reconoce no realizar el almuerzo por falta de dinero.

Comida (Pixabay)

Un informe reciente del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) encendió una señal de alarma sobre la situación alimentaria de los trabajadores en el país. El estudio revela que una proporción significativa de asalariados formales enfrenta dificultades para sostener hábitos básicos de alimentación.

Hay un 23% de asalariados formales que reconocen que no suelen realizar una comida que es grande para la Argentina, que es el almuerzo, por problemas económicos”, explicó Ianina Tuñón, investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. El dato surge de una encuesta nacional realizada sobre trabajadores registrados, lo que muestra que la problemática ya no se limita únicamente al empleo informal.

Además, el informe detecta una situación aún más compleja en un amplio sector de la población asalariada. “Hay un 56% que tiene una doble carencia o una doble deprivación porque reporta saltarse comidas y, adicionalmente, comer comida poco nutritiva cuando lo hace”, detalló Tuñón.

Trabajadores pobres: el fenómeno que crece

El relevamiento se realizó sobre una muestra representativa de aproximadamente 1.200 casos en todas las regiones del país. Los resultados muestran que las dificultades para acceder a una alimentación adecuada afectan con mayor intensidad a determinados grupos.

Según la investigadora, los casos más críticos se registran entre mujeres, jóvenes de entre 18 y 29 años, trabajadores de pequeñas empresas, empleados del sector público y personas que desempeñan tareas de baja calificación. También se observa mayor incidencia en regiones del norte del país, especialmente en el NEA y el NOA.

Tuñón vinculó estos resultados con una problemática estructural que el Observatorio viene analizando desde hace años. “Hace tiempo que venimos trabajando con la categoría de trabajadores pobres, que son los trabajadores formales que no llegan a tener un ingreso suficiente para acceder a una canasta básica de alimentos y servicios”, explicó.

El costo del almuerzo diario aparece como uno de los factores centrales. El estudio muestra que ocho de cada diez trabajadores que almuerzan fuera de su casa gastan hasta 10.000 pesos por comida. Esto implica un peso significativo en el presupuesto mensual.

Desigualdades laborales y posibles soluciones

El informe también identifica diferencias importantes según el tipo de empleo. Un 44% de los trabajadores asegura poder realizar el almuerzo sin dificultades económicas. Sin embargo, este grupo corresponde mayoritariamente a sectores de mayores ingresos o empleos de alta calificación.

En estos casos, muchas empresas ofrecen beneficios adicionales como comedores corporativos o aportes económicos para cubrir la comida. Según Tuñón, este tipo de políticas laborales podría ser una herramienta para mejorar la situación.

En ese sentido, la investigadora mencionó modelos implementados en otros países de la región. “En países como México o Brasil existen aportes económicos destinados exclusivamente a la alimentación de los trabajadores”, explicó.

Se trata de beneficios que se otorgan por fuera del salario y que solo pueden utilizarse para comidas durante la jornada laboral. Este sistema, además de mejorar la alimentación, también promueve espacios de encuentro entre los trabajadores.

Tuñón remarcó que el acceso a una alimentación adecuada no solo impacta en la economía de los hogares, sino también en la salud y en el funcionamiento de las organizaciones. “Son temáticas que hacen a la salud física, a la salud emocional y también al capital social de las organizaciones”, concluyó.