CARPOOLING PARA VIAJAR

Crece la demanda de viajes compartidos en auto como una estrategia económica

Combustibles más caros, aumento de peajes y desgaste del vehículo son factores que impulsan esta modalidad de viajar. El tramo Córdoba –Buenos Aires puede resultar un 40/50% más económico.

Los viajes compartidos, tendencia en crecimiento. Foto: CEDOC

El carpooling (viajes compartidos en auto) es una manera de viajar que viene creciendo para convertirse en tendencia sostenida. Cubrir tramos de larga distancia solo en un auto implica, además de los costos en combustible y peajes, algo tedioso; compartir el viaje con otras personas se traduce en algo menos aburrido y a la vez más económico al dividir el costo por dos o tres o más (de acuerdo a la capacidad del vehículo).

En Córdoba ya existen algunos grupos en redes sociales, como Ruta Mía o Me Llevas, que ofrecen servicios de carpooling. Los números mandan: un viaje en ómnibus en la ruta Córdoba – Buenos Aires puede costar entre $55.000 y $89.000 según la empresa y el servicio elegido, mientras que un viaje compartido, en el mismo tramo, ronda los 30.000 / 40.000 pesos.

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Este escenario no es casual. La combinación de combustibles más caros, peajes en aumento y el costo de mantener un vehículo propio ha generado una presión económica que los usuarios buscan aliviar. En este contexto, compartir auto dejó de ser una opción para convertirse en una estrategia económica que miles de argentinos están adoptando.

Pero, si el hecho de compartir el viaje con personas desconocidas despierta alguna desconfianza, existe una plataforma de carpooling que brinda estándares de seguridad: Viatik, que tiene en su menú la ruta Córdoba – Buenos Aires y cuenta con un promedio de 35/40 viajes con unos 200 asientos ofrecidos.

Nuevos patrones de movilidad: fines de semana y escapadas

Los datos de Viatik revelan patrones de comportamiento que desafían las lógicas tradicionales de transporte. El 70% de los viajes se concentra entre viernes y domingo, mientras que el 30% restante ocurre de lunes a jueves. Dentro de este patrón, viernes y domingo lideran la demanda, seguidos por sábados y lunes.

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Esta distribución refleja un cambio profundo en la forma en que los argentinos se desplazan. Ya no se trata únicamente de viajes laborales o de estudio, sino de un fenómeno más complejo: personas que viven en grandes ciudades para trabajar o estudiar, pero que necesitan volver regularmente a sus ciudades de origen para visitar a la familia, disfrutar de escapadas de fin de semana o simplemente descansar. El 70% de los viajes de fin de semana se dirige hacia destinos turísticos, confirmando esta tendencia hacia micro vacaciones y descansos cortos.

Rol de la estacionalidad y perfil de los usuarios

La estacionalidad también juega un rol determinante. En enero, los viajes compartidos hacia destinos turísticos aumentan un 70% respecto a diciembre, impulsados por la búsqueda de alternativas más económicas frente a la suba de pasajes tradicionales. Pero el fenómeno es aún más profundo: de noviembre a diciembre, Viatik registró un crecimiento del 129%, y de diciembre a enero, del 71%. En apenas dos meses de operación en Argentina, la plataforma completó 1.154 viajes en febrero, su segundo mes de vida en el país. Proyectado anualmente, esto sugiere un crecimiento interanual del 528% comparado con enero de años anteriores.

El perfil de los usuarios de Viatik ofrece pistas sobre quién está adoptando esta modalidad. Los pasajeros tienen una edad promedio de 32 años, con el 50% concentrado entre los 23 y 35 años. Los conductores son ligeramente mayores, con un promedio de 38 años y el 50% ubicado entre los 31 y 45 años. Se trata, en ambos casos, de adultos jóvenes y de mediana edad que ya tienen experiencia en el manejo de plataformas digitales y que buscan soluciones prácticas a problemas concretos.

Los motivos de viaje son variados pero predecibles. Tanto pasajeros como conductores viajan principalmente para visitar a familia o amigos, seguido por viajes de ocio y trabajo. Esta diversidad de motivaciones sugiere que el carpooling no es un fenómeno coyuntural ligado a una única necesidad, sino una transformación más profunda en los hábitos de movilidad.

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Previsibilidad de las reservas

Un dato revelador emerge de la experiencia operativa de Viatik: la calidad de la experiencia mejora significativamente cuando las reservas se realizan al menos 12 horas antes de la salida. Aunque existen viajes espontáneos, especialmente los viernes y domingos, estos representan un porcentaje menor y conllevan mayores riesgos de reembolso si el pasajero no verifica detalles como el punto de encuentro o el espacio para equipaje. 

Gonzalo Aszyn, CTO y cofundador de Viatik, lo explica así: “Este hallazgo tiene implicaciones importantes tanto para usuarios como para operadores. Sugiere que la movilidad compartida funciona mejor cuando hay cierto grado de planificación, lo que implica un cambio cultural en cómo los argentinos piensan sus desplazamientos. No es un servicio de última hora, sino una alternativa que requiere cierta anticipación”.

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Lo que está sucediendo con Viatik no es simplemente el éxito de una startup más. Es la manifestación de cómo los ciudadanos encuentran soluciones innovadoras cuando el sistema tradicional de transporte se vuelve inaccesible. La movilidad compartida se consolida, así como una respuesta moderna, flexible y económicamente viable frente al aumento sostenido de costos en el transporte tradicional.

Para el sector empresario, esto representa una oportunidad de repensar la movilidad corporativa y los desplazamientos de empleados. Para el consumidor final, es la posibilidad concreta de seguir viajando, visitando a seres queridos y disfrutando de escapadas sin resignar la economía personal. Y para la sociedad en general, es un indicador de cómo la tecnología y la colaboración pueden resolver problemas que las soluciones tradicionales no logran abordar.

En un contexto donde miles de argentinos enfrentan presiones económicas crecientes, el carpooling no es un lujo. Es una necesidad que encontró su plataforma.