POLÍTICA EN VERANO

De Loredo marca agenda en Jesús María y se posiciona para 2027 en la previa de Milei

El radical reapareció en el principal festival del verano cordobés rodeado de intendentes y legisladores, un día antes de la visita presidencial. Reivindicó su respaldo al rumbo económico de Milei, exhibió músculo territorial y ratificó su ambición por la gobernación.

De Loredo se mostró en el Festival de Jesús María Foto: ceduc

Tras poner fin a sus vacaciones, Rodrigo de Loredo reapareció este jueves por la noche en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, una de las principales vidrieras políticas del verano cordobés, a tan solo un día del arribo del presidente Javier Milei. El dirigente radical definió al evento como uno de los “más importantes de la República Argentina”, en una puesta en escena cuidadosamente medida en tiempo y forma, lejos de la casualidad.

En el entorno deloredista buscaron desactivar de plano las versiones que circularon en las últimas horas sobre un supuesto “veto” presidencial para compartir agenda con Milei. “Desde el inicio estaba previsto que viniera el jueves; el viernes nunca estuvo en los planes”, aseguró un colaborador directo del ex jefe del bloque UCR en Diputados. La aclaración no es menor: en el ajedrez opositor, cada gesto —y cada ausencia— se lee en clave de alineamientos futuros.

La presencia de dirigentes en los festivales veraniegos es un clásico de la política cordobesa, especialmente para quienes aspiran a cargos ejecutivos. Sin embargo, el clima social obliga a extremar recaudos. El rechazo a la "casta" y la sensibilidad frente a la sobreactuación política obligan a un delicado equilibrio entre cercanía territorial y el bajo perfil. 

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Visita obligada

El dirigente radical ponderó al festival de Jesús María como “un orgullo para Córdoba” por su identidad cultural, su historia y su impacto económico, y calificó como "una visita obligada" su presencia. En ese marco, valoró la llegada de Milei como un gesto de fuerte carga simbólica para el interior productivo y una expresión concreta del federalismo, una palabra clave que atraviesa su discurso político.

En clave nacional, De Loredo optó por remarcar las coincidencias con el Gobierno libertario antes que las diferencias. Recordó que acompañó desde el Congreso las leyes impulsadas por la Casa Rosada para avanzar en el orden fiscal y el combate contra la inflación. Reivindicó su rol en la construcción de gobernabilidad y sostuvo que, aunque difíciles, las decisiones adoptadas por la administración Milei “fueron acertadas”. El mensaje es claro: respaldo institucional sin subordinación política.

En una de las noches más convocantes del festival —con Soledad Pastorutti, el Indio Lucio Rojas y Los Carabajal sobre el escenario—, De Loredo se mostró rodeado de los suyos, en una exhibición explícita de musculatura territorial. Lo acompañaron los legisladores Alejandra Ferrero, Fernando Luna, Ariel Grich, Ariela Szpanin, Alfredo Nigro y José Bria. También un grupo de intendentes encabezados por el anfitrión Federico Zárate y Carlos Ciprian (Sinsacate), integrante de la mesa chica del foro radical de jefes comunales. 

Meta 2027

El ex diputado volvió a dejar en claro que su objetivo es la gobernación de Córdoba. Lo dijo antes de cerrar 2025 y lo ratificó ahora: su nombre estará en la boleta en 2027. El respaldo ya no es testimonial: legisladores, intendentes, concejales y dirigentes territoriales del radicalismo comenzaron a encolumnarse detrás de su figura, consolidándolo como el candidato “natural” del partido, aunque no exento de disputas internas.

Ramón Mestre aparece como el principal escollo dentro de la UCR, en un escenario atravesado por el factor Milei, que reconfiguró el tablero opositor. Para evitar una nueva implosión partidaria como la de 2025, el deloredismo ya anticipó que habilitará una interna radical en mayo próximo, una jugada que busca ordenar la tropa y legitimar liderazgos antes de abrir el juego a eventuales alianzas.

La estrategia de De Loredo es clara: primero consolidar estructura propia y escudería electoral; después, negociar una alianza. Su paso por Jesús María se inscribe en una hoja de ruta de alta visibilidad pública que se profundizará desde febrero, cuando oficialice su candidatura y active un despliegue territorial por el interior provincial en pleno año preelectoral.

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Frente no peronista

En la carrera por desalojar al peronismo del poder provincial, De Loredo no corre solo. Luis Juez y Gabriel Bornoroni también se anotan en la pelea, ambos cobijados bajo el paraguas político de Javier Milei. El libertario con tonada llega fortalecido tras la contundente victoria de LLA en las legislativas del 26 de octubre, con una Córdoba teñida de violeta intenso. El senador, en tanto, cultiva su vínculo personal con el Presidente.

El interrogante central es si esos liderazgos podrán confluir en un frente común no peronista o si terminarán compitiendo entre sí, facilitando la estrategia del PJ, que hará todo lo posible por dividirlos. Las definiciones llegarán más cerca de la fecha electoral.

Por ahora, De Loredo prioriza su armado propio, mientras Juez y Bornoroni conducen la mesa política provincial de La Libertad Avanza, donde ya tienen lugar figuras como la ex diputada Soledad Carrizo y el diputado Luis Picat, radicales alineados con el oficialismo nacional.

En su paso por el festival, De Loredo dejó un guiño calculado a sus eventuales socios opositores. Se mostró optimista sobre la posibilidad de acuerdos futuros, pero al mismo tiempo subrayó el despliegue territorial de la UCR y los buenos números que exhibe en las encuestas. Sin cerrar la puerta a la unidad, volvió a marcar territorio y envió un mensaje directo a Juez: el radicalismo ya supo ceder cuando fue necesario, pero esta vez se siente en condiciones reales de liderar la disputa por el poder en 2027.