RADICALISMO AL PALO

La interna terminó, pero las tensiones siguen: Ruido en la UCR y primeras señales hacia 2027

Un video del nuevo presidente de la UCR de Córdoba generó malestar puertas adentro, mientras Soledad Carrizo compartió una foto con el libertario Gabriel Bornoroni y el radical Marco Puricelli que volvió a poner a 2027 en el centro de la escena.

Carrizo con Bornoroni y Puricelli en San Francisco Foto: cedoc

El día después de la interna dejó una primera certeza en el radicalismo cordobés: el triunfo electoral abrió una nueva etapa de ordenar puertas adentro, pero hay ciertas heridas que no cierran. Mientras el nuevo presidente de la UCR provincial, Matías Gvozdenovich -asumirá formalmente en los próximos días- buscará consolidar el esquema de poder deloredista que lo llevó a la conducción partidaria, una foto de Soledad Carrizo con Gabriel Bornoroni y Marco Puricelli en San Francisco empezó a mover otra pieza del tablero: la discusión sobre los posibles socios para 2027.

El nuevo titular del Comité Provincia publicó un video en las redes en la que aparecen Rodrigo de Loredo, Javier Bee Sellares, Alejandra Ferrero y otros referentes de la alianza Generación X que convalidó su poder interno al frente del radicalismo con tonada. Pero la postal, sin embargo, tuvo un efecto inmediato de malestar puertas adentro: las ausencias también fueron leídas políticamente. 

Algunos dirigentes atribuyeron la construcción de ese video directamente al entorno de De Loredo. “No podemos arrancar así”, fue la reacción de un radical molesto. La frase sintetizó el malestar de quienes entienden que el resultado de la interna no debería traducirse en una conducción cerrada sobre el sector deloredista.

Con lo cual, el primer desafío de Gvozdenovich aparece antes incluso de cualquier discusión electoral: transformar el triunfo interno en autoridad partidaria sin convertir la nueva conducción en una prolongación de la interna que acaba de terminar.

El ruido no quedó limitado a la dirigencia de primera línea. También hubo socios y referentes territoriales que observaron con atención los primeros movimientos del "nuevo" oficialismo deloredista, mientras radicales que caminaron el territorio durante la campaña se mostraron molestos tras un domingo electoral extenuante en Capital, Colón y Cruz del Eje.

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La otra señal: Carrizo-Bornoroni

En paralelo, apareció una foto con otra fuerte carga política. Soledad Carrizo y Gabriel Bornoroni, referente de La Libertad Avanza, se mostraron juntos al radical Marco Puricelli y dirigentes de San Francisco, el pago chico del gobernador Martín Llaryora. 

El mensaje político no fue solamente en clave local, sino con proyección provincial. En una UCR que acaba de atravesar una interna y que ya empieza a discutir cómo pararse frente al escenario de 2027, la imagen abrió una lectura inevitable: con qué espacios el radicalismo está dispuesto a conversar. De Loredo ya dijo que es partidario de un gran frente no peronista, pero LLA también tiene sus condiciones. 

Bornoroni aprovechó el encuentro para instalar su propia agenda. “San Francisco tiene que volver a ser el faro del este cordobés”, planteó, al tiempo que puso el foco en la inseguridad y en lo que definió como problemas de planificación en la ciudad cabecera del departamento San Justo. 

“La inseguridad en Córdoba dejó de ser un tema de la Capital y hoy afecta a todas nuestras ciudades. El peronismo no sabe cómo resolver el problema”, sostuvo el dirigente libertario respecto al pago chico de LLaryora. Y fue un paso más allá en clave 2027: “Tenemos que ofrecerle a los cordobeses un nuevo proyecto que ponga a la provincia de pie”.

Carrizo, la radical que integra la mesa política que encabeza la fuerza violeta en Córdoba, se sumó con una definición breve, pero políticamente contundente: “Es por acá... Es juntos”.

Puricelli, por su parte, valoró el encuentro y habló de los “desafíos y obstáculos” de San Francisco, anclando la agenda a lo local. En ese plano, planteó como objetivo “consolidar un cambio de raíz” en la ciudad del este cordobés. 

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La interna terminó, la construcción recién empieza

Pero, sobre todo, las dos escenas exhiben el nuevo dilema del radicalismo cordobés. La interna terminó, pero la construcción política rumbo al 2027 recién empieza.

De Loredo logró ratificar el control de la estructura partidaria con Gvozdenovich y ahora deberá convertir ese capital interno en una estrategia política. En esa tarea aparece una tensión de fondo: cómo preservar la identidad radical y, al mismo tiempo, explorar acuerdos con sectores que pueden formar parte de la convergencia opositora -tenida de violeta- al peronismo provincial.

La foto Carrizo-Bornoroni introduce esa discusión antes de que exista una definición formal sobre alianzas. No implica, por sí sola, un acuerdo electoral. Sí muestra que existen canales de diálogo abiertos y que algunos dirigentes radicales ya se mueven en un escenario que excede los límites partidarios.

Asimismo, el mensaje de Bornoroni sobre un “nuevo proyecto” provincial y la respuesta de Carrizo agregan una capa política a una reunión presentada alrededor de problemas locales. La discusión por San Francisco funciona, así, como una primera estación de una conversación mucho más amplia.

A pesar de que la elección ya quedó atrás, el cortocircuito por el video de Gvozdenovich exhibió algunas asperezas que al nueva conducción deberá limar de entrada para luego concentrarse en un juego en dos canchas: el poner orden hacia adentro y la construcción de una alternativa para 2027 hacia afuera. Y en esa doble partida, cada foto empieza a valer como una señal.