CONECTIVIDAD

El silencioso motor de USD 5.200 millones y por qué la red aeroportuaria es clave para la economía argentina

Un informe revela el impacto millonario y la creación de miles de empleos ligados al sistema aerocomercial. Aeropuertos Argentina administra una red interdependiente donde las terminales provinciales resultan vitales para sostener la demanda.

Aeropuerto Ezeiza Foto: Wikipedia

Solemos acordarnos de los aeropuertos solo frente al caos: un paro, la demora de un vuelo o el colapso de un fin de semana largo. En el medio, perdemos de vista el rol clave que juegan en el día a día del país. Lejos de las luces de emergencia, la red nacional funciona como un motor económico que no frena nunca. Según el Documento Impacto Económico 2024 elaborado por FUTURA Consultora —al que PERFIL tuvo acceso—, el sistema generó un Producto Bruto Aeroportuario (PBA) de USD 2.403 millones. Pero sumado el turismo receptivo (USD 2.821 M), el impacto total es de USD 5.20 M. Ese volumen de negocio se tradujo en el sostenimiento de 236.759 puestos de trabajo (entre directos, indirectos y catalíticos) en todo el país.

El peso de esos números recae sobre una red de 35 aeropuertos operados por Aeropuertos Argentina, por donde pasa el 90% del tráfico aéreo (doméstico e internacional). A simple vista, las planillas muestran una concentración total en el AMBA: Ezeiza y Aeroparque absorbieron el 91% de la producción económica del sistema, moviendo a más de 26 millones de personas. Sin embargo, la lógica de la aviación comercial exige una red en todo el país que vuelve indispensables a las terminales provinciales, incluso a aquellas muy pequeñas que aportan de manera directa apenas el 1% del PBA total.

En diálogo con PERFIL, Grisel Azcuy, especialista de FUTURA Consultora y responsable de la investigación, explicó la trastienda de esa disparidad. "Las redes aerocomerciales tienden a concentrar los vuelos para ganar escala y eficiencia, pero eso no significa que el resto de los nodos no sean necesarios. La gente tiene que ir de un lugar a otro", detalló. La interdependencia del sistema es absoluta. "Si no fuera por los otros 33 aeropuertos, Aeroparque y Ezeiza no serían lo que son", remarcó, y advirtió que, si las escalas del interior dejaran de funcionar, el mercado aerocomercial argentino se derrumbaría.

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El impacto en las pymes, el empleo y los servicios no aeronáuticos

Uno de los pilares de este ecosistema federal es su capacidad para empujar a pymes de otros rubros y potenciar el consumo comercial, un negocio que va mucho más allá del boleto de avión. De los USD 2.403 millones generados en 2024, el 76% (USD 1.820 millones) provino de servicios no aeronáuticos. Este rubro incluye de todo: desde el pasajero que toma un café, pasa por la farmacia, compra un recuerdo o alquila un auto, hasta los gigantescos servicios logísticos. Azcuy destacó allí la reconversión de la carga aérea: "El e-commerce le dio otra dimensión al negocio de la carga; abrió una ventana de crecimiento que todavía no vio su techo", sostuvo el especialista en aviación y desarrollo económico. Solo el año pasado, la red procesó 207.025 toneladas.

En el plano laboral, las instalaciones de la red concesionada sostuvieron de manera intrínseca 50.939 empleos directos (vinculados a las operaciones aéreas, asistencia, comercio y organismos públicos). Pero el derrame total de puestos de trabajo depende directamente de la matriz productiva de la provincia. Azcuy precisó que no es lo mismo una terminal turística —que demanda muchísima mano de obra intensiva en hoteles y gastronomía— que una escala enfocada netamente en la minería, donde el perfil corporativo del viajero casi no contrata servicios indirectos a nivel local.

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El impacto del turismo receptivo es la dimensión más expansiva del sistema. El informe específico Impacto Turismo 2024 detalla que más de 6,1 millones de turistas internacionales pasaron por las terminales locales. Los 2,76 millones de visitantes extranjeros que ingresaron inyectaron USD 2.821 millones a la economía argentina, concentrando el 55% de sus gastos en gastronomía y alojamiento. Las cifras confirman que la conectividad aérea transforma el potencial natural de las provincias en plata contante y sonante.

El rol clave del turismo emisivo y la revolución en las provincias

Paradójicamente, el turismo emisivo —que siempre se lee como una fuga de divisas y el año pasado representó gastos por USD 4.842 millones en el exterior— también deja una huella clave para sostener empleos a nivel local. La autora del informe lo grafica de manera simple: "Un pasajero de Resistencia que quiere volar a Madrid, primero va a tener que tomar un vuelo a Buenos Aires. Ese tramo de cabotaje ya genera una movilización de recursos. Y cuando llegue a Buenos Aires para conectar, va a consumir, va a necesitar servicios, migraciones y aduanas". Cada salida internacional mueve la economía del aeropuerto desde el punto de origen.

La prueba de cómo esta red federal cambia la realidad de las provincias se ve en los destinos que apostaron a la conectividad como política de Estado. Un caso paradigmático es Jujuy. Gracias a políticas de incentivo sostenidas, la provincia norteña vio saltar su demanda aérea un 150% entre 2015 y 2025. Como resultado directo de esos vuelos, la participación del turismo en el Producto Bruto provincial creció del 5% al 7% en el mismo período, consolidando un nuevo motor de empleo.

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Otro ejemplo contundente ocurre en el extremo sur. Río Grande, una ciudad enfocada de lleno en la industria fueguina y con menos de 100.000 habitantes, registró un tránsito de casi 140.000 pasajeros durante 2024. La investigadora fue tajante sobre este punto: "Específicamente el desarrollo de Río Grande como polo productivo no existiría si no tuviera el transporte aéreo". Ante la insularidad de Tierra del Fuego, el aeropuerto no es un lujo, es una condición innegociable para su industria.

El desafío de visibilizar la infraestructura aeroportuaria

Sostener esta estructura interconectada requiere una coordinación operativa inmensa, un rol que recae sobre Aeropuertos Argentina. Que un destino —por más pequeño que sea— deje de estar operativo no significa solo un vuelo cancelado; significa frenar la llegada de un ingeniero clave a Vaca Muerta, trabar el cierre de un negocio o romper la logística de una cadena de frío. Por eso, el mantenimiento de las pistas y el nivel de servicio 24/7 resultan neurálgicos para no asfixiar a las economías regionales.

Más allá de los miles de millones facturados o el tendal de empleos creados, los expertos coinciden en que el gran desafío de la agenda pública es visibilizar el verdadero impacto de esta infraestructura. El valor central de la red aeroportuaria reside en abrir oportunidades de desarrollo para una geografía inmensa y compleja, y en demostrar que ningún aeropuerto, por más grande que sea, puede volar solo.

 

AM/ML