CRISIS EN EL GOLFO

El ocaso del oasis: la guerra entre Irán y Occidente vacía Dubai y asfixia su economía

La lluvia de misiles y el cierre de firmas financieras globales liquidan la imagen de refugio seguro que ostentaba la ciudad de los Emiratos Árabes Unidos. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo cuantificó pérdidas millonarias diarias mientras las multinacionales evacuan sus sedes.

Dubai (Emiratos Árabes Unidos) Foto: AFP

El conflicto bélico entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel transformó la fisonomía de Dubai, que pasó de ser un epicentro de lujo global a un territorio bajo asedio de drones y misiles desde el 28 de febrero de 2026.

La parálisis de la actividad comercial y el retiro de personal diplomático no esencial marcaron el fin de la excepcionalidad emiratí en una región históricamente volátil.

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La agencia AFP confirmó que las rutinas de consumo y ocio en el Centro Financiero Internacional de Dubai (DIFC) y las zonas residenciales quedaron supeditadas a las alertas militares constantes que interrumpieron el flujo de inversiones.

La amenaza directa del ejército iraní contra objetivos económicos vinculados a intereses occidentales provocó una evacuación masiva de oficinas corporativas durante la última semana.

El grupo financiero estadounidense Citi y la consultora británica Deloitte ordenaron el desalojo de sus sedes en el DIFC y en el barrio de Oud Metha tras la destrucción de infraestructura bancaria en territorio iraní.

"El ejército iraní amenazó el miércoles con atacar objetivos económicos de Estados Unidos e Israel en la región, incluidos bancos", consignó el reporte de seguridad emitido tras los ataques nocturnos contra entidades financieras en Teherán.

El sector turístico, que representó casi el 13% del Producto Interno Bruto (PIB) emiratí en 2025, registra una caída sin precedentes en plena temporada alta. En Jumeirah Beach Residence (JBR), las filas de tumbonas permanecen vacías y la noria Ain Dubai, la más alta del mundo, detuvo su operación por falta de visitantes.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) estimó que la guerra cuesta a Oriente Medio unos 600 millones de dólares por día, afectando especialmente a los 925.000 empleos que sostiene la industria en el país.

Los expatriados que decidieron permanecer en la ciudad enfrentan una realidad de confinamiento preventivo y teletrabajo obligatorio. Maria Palmou, una abogada griega con una década de residencia en el emirato, describió el entorno como inquietante debido a la actividad militar audible en el centro urbano.

"Hay actividad militar, y se puede oír", afirmó la profesional, aunque destacó que las autoridades locales intentan proyectar una sensación de calma para evitar el colapso total del orden civil mientras la población espera el cese de las hostilidades.

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La infraestructura educativa también sufrió alteraciones, con el traspaso de las clases presenciales a plataformas virtuales para garantizar la seguridad de los menores. Sidonie Viaud, ciudadana francesa del sector tecnológico, comparó la situación actual con las restricciones impuestas durante la pandemia.

"Para nosotros es más bien como el Covid", señaló al referirse al régimen de trabajo remoto que se extenderá hasta nuevo aviso debido a que los ataques iraníes alcanzaron zonas residenciales, aeropuertos y embajadas en diversos puntos del Golfo.

El impacto emocional del conflicto se manifiesta en la falta de descanso de los residentes por las explosiones frecuentes durante las madrugadas. Bruno de Champris, productor francés afincado en Dubai desde 2005, suspendió todas las grabaciones cinematográficas ante la inestabilidad del terreno.

"No dormimos bien por miedo a las explosiones", reconoció el cineasta, quien a pesar del riesgo decidió no regresar a Europa de forma inmediata, confiando en la capacidad de interceptación de las fuerzas de defensa emiratíes.

En la vecina Qatar, la situación guarda similitudes con lo que ocurre en los Emiratos Árabes Unidos. Asad, un ciudadano estadounidense residente en Doha, informó que la Embajada de Estados Unidos ofreció asistencia para la evacuación inmediata.

El residente aseguró que su familia permanecerá en la capital qatarí "a menos que los civiles sean el objetivo" directo o que se produzca un desabastecimiento crítico de alimentos, agua y energía eléctrica por la destrucción de suministros básicos.

La parálisis económica golpea con mayor dureza a los trabajadores migrantes del sudeste asiático, cuyos ingresos dependen de comisiones por ventas en el sector de servicios. Dulash, un empleado de Sri Lanka en una empresa de alquiler de motos acuáticas, reportó jornadas sin un solo cliente en las playas de Dubai.

"Nunca he visto Dubai así", lamentó el joven, quien percibe un salario de 1.200 dólares que ya sufre retrasos en los pagos por la falta de liquidez de su empleador.

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La imposibilidad de abandonar el país agrava la crisis de los trabajadores mal pagados, dado que las tarifas aéreas se triplicaron por la cancelación de rutas comerciales internacionales.

Muchos operarios, como Kalhan, también de Sri Lanka, sobreviven con ingresos fijos mínimos que no cubren los costos de vida en una de las ciudades más caras del mundo. La incertidumbre sobre la duración del conflicto impide cualquier planificación de retorno a sus países de origen, dejándolos en una situación de vulnerabilidad extrema.

La industria del lujo intenta mitigar el daño mediante rebajas agresivas en las tarifas de los hoteles de Palm Jumeirah, la icónica isla artificial que fue alcanzada por restos de drones al inicio de la contienda.

El jueves pasado, otra propiedad sufrió daños estructurales en Dubai Creek Harbour, lo que reforzó el temor de los operadores turísticos sobre el daño permanente a la imagen de la ciudad. "Lo que más importa es el regreso de la estabilidad", declaró Nabil Haryouli, dueño de una agencia de viajes local.

La consultora británica PwC también procedió al cierre preventivo de sus oficinas no solo en Dubai, sino también en Arabia Saudita, Qatar y Kuwait. Esta decisión subraya la percepción de un riesgo sistémico que abarca a todas las monarquías petroleras de la región.

La seguridad, que funcionaba como el principal activo de venta para atraer capitales extranjeros, quedó comprometida por la vulnerabilidad del espacio aéreo ante la tecnología de saturación de drones empleada por las fuerzas iraníes.

A pesar del éxodo de residentes hacia Europa, algunos recién llegados mantienen una postura pragmática frente al peligro inminente.

Nicolas Thioulouse, un francés radicado en Riad, minimizó el riesgo de los proyectiles comparándolos con incidentes cotidianos de Occidente. "Tenemos más probabilidades de morir en un choque de autos en Sídney que por un misil en Riad", sostuvo el desarrollador inmobiliario, reflejando la mentalidad de quienes todavía apuestan por la resiliencia financiera del bloque regional.

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La resiliencia de Dubai se puso a prueba en crisis anteriores, como la caída financiera de 2008 o la emergencia sanitaria global, pero la naturaleza bélica de este conflicto presenta desafíos inéditos para su infraestructura física.

Las explosiones en zonas de alto perfil impactaron en la confianza del consumidor y en los contratos de seguros internacionales, que elevaron las primas para cualquier operación en el Golfo. La ciudad-estado se encuentra en una encrucijada donde su modelo de negocios basado en la apertura total choca con la realidad de una guerra de alta intensidad.

Lorraine Soulier, directiva de una red de inmobiliarias de lujo, equiparó el riesgo de vivir en el Golfo con la amenaza terrorista en París. Sin embargo, la frecuencia de las alertas telefónicas y el ruido de la artillería antiaérea contradicen la narrativa de normalidad que intenta sostener el gobierno emiratí.

La fuga de cerebros y de capitales corporativos hacia centros financieros más alejados de la zona de conflicto podría reconfigurar el mapa económico de la región de manera permanente.

¿Cómo afecta la guerra entre Irán y Estados Unidos al turismo en Dubai?

El turismo en Dubai experimentó un freno total debido a la lluvia de misiles iniciada el 28 de febrero de 2026. La inseguridad aérea provocó cancelaciones masivas de vuelos y un aumento del 300% en los precios de los pasajes restantes.

Los sitios emblemáticos como JBR y la noria Ain Dubai están desiertos, mientras los hoteles de lujo ofrecen descuentos extremos para atraer al mercado local tras el éxodo de los visitantes internacionales que temen ser alcanzados por drones.

Las empresas occidentales como Citi, Deloitte y PwC activaron protocolos de evacuación tras las amenazas explícitas de Irán de atacar instituciones bancarias vinculadas a Estados Unidos e Israel.

La proximidad de las oficinas en el DIFC a potenciales objetivos militares y los informes sobre ataques a entidades financieras en el territorio persa forzaron el cierre de operaciones físicas y el traslado de personal hacia zonas seguras o al régimen de teletrabajo.

ds