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Calor extremo en España: en RDC explicaron por qué las altas temperaturas provocaron un récord de mortalidad

En Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el corresponsal Marcelo Molina analizó el verano más cálido y mortífero de España, con más de 5.000 muertes vinculadas a las altas temperaturas.

Ola de calor en Europa Foto: AFP

España atravesó un verano marcado por las temperaturas extremas, que dejó un récord de mortalidad vinculada al calor. El corresponsal Marcelo Molina señaló en Ronda de Corresponsales, por +Perfil que la temporada fue oficialmente la más cálida desde que existen registros y también la más mortífera.

De acuerdo con los datos mencionados durante el segmento, 5.111 personas murieron como consecuencia del calor, una cifra que superó el récord de 2022. El fenómeno se produjo en un verano en el que la temperatura promedio estuvo 2,5 grados por encima de lo normal y se registraron cuatro olas de calor.

El calor provocó más de 5.000 muertes en España

Molina explicó que las cifras surgen del sistema MOMO, implementado en 2015 para analizar diariamente las defunciones y detectar aquellas relacionadas con eventos de temperaturas extremas, tanto de frío como de calor.

El registro alcanzó las 5.111 muertes, por encima de las 4.790 contabilizadas en 2022. "Ya oficialmente ha sido el más cálido desde que hay registro y al mismo tiempo el más mortífero", señaló el corresponsal.

La mayor parte de las víctimas pertenecía a grupos de edad avanzada. Según los datos expuestos por Molina, el 97% de los fallecidos tenía más de 65 años.

La "muerte silenciosa" provocada por las altas temperaturas

El corresponsal aclaró que las muertes no estuvieron asociadas principalmente al tradicional golpe de calor, sino a un mecanismo que en España denominan "muerte silenciosa".

"El calor y el agobio exacerban las enfermedades preexistentes y producen esas muertes que, en principio, no tienen una explicación", explicó Molina. De esta manera, las altas temperaturas pueden agravar cuadros previos sin que necesariamente aparezca una señal evidente que permita identificar al calor como causa inmediata.

Cuatro olas de calor y temperaturas récord

Uno de los factores determinantes del verano español fueron las olas de calor. Según lo explicado durante el segmento, en España se considera que existe una ola de calor cuando durante al menos tres días la temperatura no baja y permanece por encima de los límites normales para esa época.

El corresponsal utilizó como ejemplo jornadas en las que la temperatura puede alcanzar los 40 grados durante el día y permanecer en 32 grados durante la noche. Durante este verano se registraron cuatro episodios de estas características.

A ese escenario se sumó un récord en Mallorca, donde el mar Mediterráneo alcanzó los 33,2 grados. "La temperatura marina más alta jamás registrada en España", destacó Molina, quien vinculó el dato con la preocupación por una temporada de tormentas severas en zonas de Andalucía y Valencia.

Incendios forestales y otros fenómenos extremos

El escenario climático también estuvo marcado por los incendios forestales. Durante el intercambio se indicó que las llamas afectaron unas 250 mil hectáreas, aproximadamente la mitad de toda la superficie incendiada durante el verano en Europa.

El panorama se completó con otros fenómenos mencionados durante el segmento, entre ellos un sismo registrado en Granada. La combinación de temperaturas extremas, incendios y otros eventos meteorológicos generó un escenario de preocupación en distintas regiones españolas.

El desafío de adaptar las políticas al calor extremo

Frente al aumento de las temperaturas, Molina planteó también un debate sobre la respuesta de los gobiernos. Mientras existe una política consolidada para garantizar que las personas puedan calefaccionarse durante los períodos de frío, la necesidad de refrigeración frente al calor extremo no tiene el mismo reconocimiento.

"No está claro que cuando hace calor la gente tiene que refrigerarse", sostuvo el corresponsal. En Europa, agregó, el aire acondicionado es considerado un lujo y su utilización todavía no forma parte de una política estatal orientada específicamente a prevenir las consecuencias de las altas temperaturas.

Para Molina, incorporar la refrigeración como una herramienta de protección frente al calor podría contribuir a evitar parte de las muertes asociadas a las temperaturas extremas. "En verano sí o sí la gente tiene que tener calefacción y nadie lo discute, nadie plantea que en verano la gente tiene que tener refrigeración", planteó.