Matías Olivero Vila advirtió por la presión fiscal: "Todavía seguimos teniendo los impuestos más altos del mundo"
Matías Olivero Vila analizó los avances de la política impositiva y advirtió por la resistencia de provincias y municipios a reducir sus propios tributos.
La reforma impositiva fue uno de los ejes centrales del discurso económico de Javier Milei desde el inicio de su gestión, pero la reducción de tributos todavía no alcanzó para modificar de manera sustancial la presión fiscal que soporta el sector formal de la economía. En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Matías Olivero Vila, presidente de ONG Lógica, evaluó los avances y límites de la política tributaria.
El especialista consideró que el Gobierno acertó en el diagnóstico y en la orientación de las medidas, aunque cuestionó el ritmo de los cambios. "La dirección es correcta, la velocidad no es suficiente", sostuvo, y señaló que la Argentina todavía mantiene niveles impositivos particularmente elevados junto con una fuerte informalidad económica.
La baja de impuestos y el diagnóstico del Gobierno
Olivero Vila destacó que el Gobierno reconoció desde el comienzo que la presión tributaria sobre el sector formal de la economía es demasiado elevada. Según explicó, los estudios realizados por País con Lógica muestran, mediante distintos métodos de medición, que la Argentina mantiene una carga impositiva muy alta.
Durante la gestión de Milei se produjo la reducción o eliminación de alrededor de una veintena de tributos, entre ellos las retenciones y el Impuesto PAIS. Sin embargo, para el especialista, el punto de partida era tan elevado que esas medidas todavía no alcanzaron para modificar sustancialmente el panorama.
"Estábamos tan en la estratosfera fiscal que todavía seguimos teniendo los impuestos más altos del mundo", afirmó Olivero Vila. En ese sentido, mencionó un estudio de la UIA sobre carga fiscal formal que compara 30 países y ocho impuestos.
Según el análisis citado durante el programa, Argentina presenta el segundo nivel más alto en Ganancias y el cuarto más alto en IVA, mientras que en los restantes indicadores analizados se ubica en el primer lugar. Para Olivero Vila, esto demuestra que el problema tributario todavía está lejos de resolverse.
La resistencia de gobernadores e intendentes
El economista también señaló como uno de los obstáculos la posición de los gobiernos provinciales y municipales. Mientras la Nación impulsa reducciones en determinados tributos, según su planteo, algunos distritos avanzan en sentido contrario mediante mayores impuestos y sin una reducción equivalente del gasto público.
Olivero Vila puso como ejemplo el debate en torno al Impuesto a las Ganancias. Recordó que se había planteado reducir la alícuota del 35% al 31,5%, pero que los gobernadores se opusieron debido al impacto que una menor recaudación tendría sobre la coparticipación.
"Estamos hablando de una alícuota que es la segunda más alta del mundo, 35%", señaló el especialista al referirse a Ganancias. El conflicto expone así una de las dificultades para avanzar con una reducción tributaria generalizada: la dependencia de los recursos coparticipables por parte de las provincias.
El otro problema: una informalidad de hasta el 50%
Para Olivero Vila, la discusión impositiva no puede limitarse a reducir las alícuotas. También resulta necesario atacar el elevado nivel de informalidad que caracteriza a la economía argentina.
El especialista estimó que entre el 45% y el 50% de la economía se encuentra en la informalidad, un nivel que comparó con el de países vecinos. Según sostuvo, la proporción prácticamente duplica la registrada en Chile.
"Al tener nosotros los impuestos más altos del mundo, tenemos una informalidad del 45, 50%", afirmó. Además, explicó que el promedio puede ocultar diferencias todavía mayores entre sectores, dado que existen actividades completamente formales, como los bancos, los seguros y los servicios públicos.
Por esa razón, consideró que determinados sectores pueden alcanzar niveles de informalidad mucho más elevados que el promedio general. "No puede vivir un país con, digamos, una venta hecha con factura o una venta hecha por cada venta hecha sin factura", planteó.
El doble desafío para la política tributaria
El planteo de Olivero Vila apunta a la necesidad de abordar simultáneamente los dos problemas: una presión fiscal elevada sobre quienes cumplen con sus obligaciones y una informalidad que reduce la base sobre la cual se recaudan impuestos.
Para el presidente de ONG Lógica, una reducción sustancial de los tributos permitiría avanzar hacia un sistema fiscal más normal, pero debería estar acompañada por una disminución de la economía informal. "Hay que solucionar los dos problemas, la baja sustancial de los impuestos para ser un país fiscalmente, tributariamente normal y por el otro lado, bajar la informalidad a niveles lógicos", concluyó.
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