Un grupo de países europeos, encabezados por Reino Unido y Alemania, debate una presencia militar en Groenlandia para demostrarle al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que el continente toma en serio la seguridad en el Ártico y para contener las amenazas estadounidenses de tomar control del territorio autónomo danés.
Alemania propondrá la creación de una misión conjunta de la OTAN para proteger la región ártica, según personas familiarizadas con los planes. Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, instó por separado a los aliados a reforzar su presencia de seguridad en el Alto Norte y recientemente se comunicó con líderes como el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, para abordar el tema.
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La incursión militar de EE.UU. para capturar este mes al líder de Venezuela, así como el aumento del tono de la administración Trump sobre la posible utilización de la fuerza militar para controlar Groenlandia, obligaron a los líderes europeos a improvisar rápidamente una estrategia. Buscan demostrar que Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte tienen bajo control la seguridad de la región, con el objetivo de debilitar el argumento de Trump a favor de tomar Groenlandia, dijeron las fuentes, que pidieron mantener el anonimato.
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, se reunirá esta semana con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, encuentro en el que abordará la cuestión de Groenlandia y el rol que la OTAN puede desempeñar en la estabilidad de la región.
“Dado que la seguridad en el Ártico es cada vez más importante, también quiero analizar en este viaje cómo podemos asumir mejor esta responsabilidad en la OTAN, teniendo en cuenta las viejas y nuevas rivalidades en la región con Rusia y China”, dijo Wadephul en un comunicado el domingo. “Queremos debatir esto juntos en la OTAN”.

Aunque Trump desde hace tiempo ha especulado con la idea de convertir Groenlandia en parte de EE.UU. por razones de seguridad nacional, su enfoque sobre la isla autónoma se intensificó en los últimos días tras la incursión estadounidense para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Esa acción despertó nuevos temores entre los aliados sobre la disposición de Trump a desplegar fuerzas militares para alcanzar sus objetivos de política exterior. Su retórica encendida sobre Groenlandia impulsó una intensa actividad diplomática, mientras los funcionarios intentan determinar cuáles son sus verdaderas intenciones.
Trump insistió el domingo por la noche en que EE.UU. “poseerá” Groenlandia.
“Hablamos de adquirirla, no de arrendarla, no de tenerla por un corto plazo. Hablamos de adquirirla y, si no lo hacemos, Rusia o China lo harán, y eso no va a ocurrir mientras yo sea presidente”, dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One, cuando regresaba a Washington desde Florida.
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Trump reconoció que ya existe una gran base militar estadounidense en Groenlandia. Señaló que podría reforzar las fuerzas en esa base, pero afirmó que “tenemos que tener la propiedad. Realmente se necesita el título, como dicen en el negocio inmobiliario”.
Alemania propondrá establecer una misión de la OTAN denominada “Arctic Sentry” para asegurar la región, según las fuentes. La misión “Baltic Sentry” de la alianza, lanzada hace un año para proteger infraestructura crítica en el mar Báltico, serviría como modelo.
La visión de Starmer es que Reino Unido y Europa se benefician más al convencer a Trump del valor de su poder blando y duro para EE.UU., en temas que van desde la guerra de Rusia en Ucrania hasta la seguridad estadounidense más cercana a su territorio, según personas familiarizadas con el asunto. Esto contrasta con la postura más abiertamente crítica adoptada por países como Francia, que esta semana advirtió que Europa enfrenta una amenaza de coerción estadounidense.
Starmer habló con Trump la semana pasada y “discutieron la seguridad euroatlántica y coincidieron en la necesidad de disuadir a una Rusia cada vez más agresiva en el Alto Norte”, informó Downing Street. “La alianza de la OTAN necesita dar un paso adelante en la región”, dijo Starmer a Macron y a Merz.
Por ahora, Dinamarca espera que un viaje diplomático a Washington pueda moderar la postura de Trump. Los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y de Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, buscan confrontar lo que Copenhague considera errores fácticos persistentes y afirmaciones de seguridad exageradas que están impulsando el debate.
Si bien el presidente dijo que no descarta el uso de la fuerza militar para adquirir la isla ártica, Rubio afirmó el martes por la noche ante legisladores que el objetivo es comprar Groenlandia, y no llevar adelante una intervención que podría poner a prueba el futuro de la OTAN.
“Los intereses legítimos de todos los aliados de la OTAN, pero también los de los habitantes de la región, deben estar en el centro de nuestras consideraciones”, afirmó Wadephul. “Por supuesto, esto también se aplica a Groenlandia y a su población”.
GZ