El presidente Donald Trump dio señales de que se inclina por excluir a Exxon Mobil Corp. de su iniciativa para que las grandes petroleras de Estados Unidos reconstruyan la industria petrolera de Venezuela, al señalar que no quedó conforme con la respuesta de la compañía.
“Probablemente estaría inclinado a dejar fuera a Exxon”, dijo Trump a periodistas la noche del domingo a bordo del avión presidencial, en el trayecto de regreso a Washington desde su residencia en Florida. “No me gustó su respuesta. Están jugando demasiado a ser listos”.
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Trump parecía referirse a una reunión en la Casa Blanca celebrada el viernes con casi 20 ejecutivos de la industria petrolera, en la que el director ejecutivo de Exxon, Darren Woods, expresó algunas de las reservas más firmes y calificó a Venezuela como “no invertible”.
Los comentarios más recientes del presidente también ponen de relieve el desafío de persuadir a la industria petrolera de Estados Unidos para que se comprometa con una ambiciosa reconstrucción del que alguna vez fue el poderoso sector energético de Venezuela, anunciada por Trump pocas horas después de la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Reactivar la industria petrolera y revertir años de subinversión y mala gestión requeriría, según algunas estimaciones, US$100.000 millones y una década de trabajo. Pese a las medidas adoptadas por Estados Unidos en la última semana para tomar control total de las exportaciones petroleras venezolanas, persisten muchas dudas sobre cómo podrían garantizarse inversiones de gran escala durante un período tan prolongado en un país afectado por la corrupción y la inseguridad.

Consultado el domingo sobre qué tipo de respaldos o garantías había dicho a las petroleras que estaba dispuesto a ofrecer, Trump respondió: “Garantías de que van a estar seguras, de que no habrá problemas. Y no los habrá”.
Trump no precisó de qué manera podría buscar excluir a Exxon. La compañía no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios fuera del horario laboral en Estados Unidos.
Chevron Corp., el mayor rival de Exxon en Estados Unidos, es la única gran petrolera occidental que continuó operando en Venezuela mientras Maduro estuvo en el poder. El vicepresidente de Chevron, Mark Nelson, dijo en la reunión del viernes en la Casa Blanca que su empresa está en condiciones de aumentar de forma significativa la producción en el país desde los niveles actuales de alrededor de 240.000 barriles diarios, y que podría elevarla cerca de un 50% en los próximos 18 a 24 meses.
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En contraste, Woods adoptó un tono mucho más escéptico, al recordar que los activos de Exxon han sido incautados por el gobierno venezolano en dos ocasiones en el pasado. La empresa abandonó definitivamente Venezuela después de que sus operaciones restantes fueran nacionalizadas bajo el mandato del presidente Hugo Chávez, antecesor de Maduro, a mediados de la década de 2000.
“Si observamos los marcos legales y comerciales que existen hoy en Venezuela, es un país no invertible”, dijo Woods en la reunión. Pese a esas reservas, afirmó que Exxon está lista “para poner un equipo sobre el terreno” si existe una invitación del gobierno venezolano y se otorgan garantías de seguridad adecuadas.
Aunque Woods no fue el único en expresar cautela en la reunión, otros ejecutivos se mostraron más optimistas, entre ellos el director ejecutivo de Repsol, Josu Jon Imaz San Miguel, quien dijo que la empresa española está “lista para invertir más en Venezuela hoy” una vez que se establezca el marco comercial y legal necesario.
GZ