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Guiño de FMI a Argentina da alivio a activos tras depreciación

La crisis monetaria argentina se alivió ligeramente el viernes ya que el peso repuntó luego de que el Fondo Monetario Internacional declarara su "pleno apoyo" al atribulado gobierno del país, que busca apuntalar las finanzas públicas.

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La crisis monetaria argentina se alivió ligeramente el viernes ya que el peso repuntó luego de que el Fondo Monetario Internacional declarara su "pleno apoyo" al atribulado gobierno del país, que busca apuntalar las finanzas públicas.

El peso subió 2% del viernes a 36,85 por dólar y los bonos del gobierno también redujeron pérdidas.

De todas formas, la moneda cerró la semana con un retroceso de más de 16%, tras caer en una espiral descendente que llevó a las autoridades a buscar una solución.

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El banco central elevó el jueves su tasa de interés de referencia a 60% mundial, la más elevada del mundo. Un día antes, el presidente Mauricio Macri -que llegó al poder en 2015 con la promesa de retornar el país a la normalidad tras más de una década de gobierno populista de izquierda- sorprendió al pedir al FMI que acelere los pagos de la línea de crédito de US$ 50.000 millones que la entidad aprobó en junio.

Al parecer el organismo aceptará, esto tras anunciar que el martes se iniciarán conversaciones de alto nivel con el objetivo de presentar "rápidamente" un nuevo plan de crédito a su directorio.

"Gran diferencia"

"El anuncio del FMI marcó una gran diferencia al asegurar al mercado de que apoyan a Argentina", planteó Roger Horn, analista sénior de mercados emergentes de SMBC Nikko Securities America.

El lunes el gobierno de Macri explicará cómo reducirá el déficit presupuestario del país más rápido de lo que se había previsto anteriormente. La inquietud por la falta de detalles sobre el plan fiscal de Argentina contribuyeron a la depreciación de esta semana, que amenazó con descontrolarse ayer cuando el peso se desplomó un 12% y los rendimientos de los bonos subieron al máximo desde que el mandatario asumió el cargo.

Los rendimientos de los bonos denominados en dólares a 10 años del país retrocedieron a 10,61 por ciento el viernes, lo que constituye una baja de 5 puntos base.

Argentina ha dejado a los acreedores con la manos vacías en ocho ocasiones desde independizarse de España hace dos siglos, incluido un gran incumplimiento de pagos después de la crisis monetaria de 2001, que también generó un enorme tumulto social y decantó en cerca de 15 años de dominio de la izquierda en la política del país.

El ministro de Hacienda, Nicolas Dujovne, declaró a los medios que el gobierno lanzará el lunes su plan para conseguir un objetivo deficitario "significativamente menor" en 2019, con lo cual el déficit primario -que excluye los pagos de intereses por deuda- quedaría por debajo del 1,3% del PIB. Dujovne viajará luego a Washington para reunirse con funcionarios del FMI, incluida su directora gerente, Christine Lagarde.

El banco central también ayudó a estabilizar los nervios de los inversores el viernes al vender US$175 millones en el mercado de divisas para apuntalar el peso.

Hacia el final de la semana, Greylock Capital Management calificó la venta masiva como "algo así como una irregularidad breve" dado el respaldo que el país sigue recibiendo de la comunidad internacional y añadió que no es un mal momento para involucrarse más.

Horn se mostró más cauteloso. El respiro del viernes "no quiere decir que el peligro ya pasó", advirtió. "Muchos inversores acaban de recibir golpes dolorosos al bajar la calificación de posiciones de bonos. Por lo tanto, tomará algún tiempo para ver si la perspectiva puede cambiar".