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Agustín Etchebarne sobre la guerra en Medio Oriente: “En el largo plazo para la Argentina es positivo”

El economista analizó cómo el conflicto en Medio Oriente puede impactar en el petróleo, la inflación, el riesgo país y la posición geopolítica de la Argentina.

Etchebarne
“La inflación ya está cortada de raíz”, afirmó el economista Agustín Etchebarne | Cedoc Perfil

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner en el centro de la escena el impacto sobre el precio del petróleo, la inflación, el riesgo país y la posición de la Argentina en el tablero global. En diálogo con Canal E, el economista Agustín Etchebarne sostuvo que, si la guerra es breve, el saldo para la Argentina podría ser positivo en el mediano y largo plazo.

Según explicó, el punto central para los mercados es la duración del conflicto. “Creemos que la guerra va a ser relativamente corta, estamos hablando de semanas”, afirmó, aunque aclaró que se trata de un escenario base y no de una certeza.

El petróleo, el estrecho de Ormuz y el efecto global

Etchebarne remarcó que el conflicto tiene una dimensión especialmente delicada por la zona en la que se desarrolla. “Está involucrado el estrecho de Hormuz, donde pasa el 20% del petróleo mundial”, señaló.

Para el economista, ese dato explica por qué los efectos potenciales son amplios y rápidos sobre la economía internacional. Además de Estados Unidos e Irán, mencionó a India y China como actores especialmente afectados por cualquier alteración en el abastecimiento energético. En ese marco, consideró que a todos los involucrados les conviene que la guerra sea corta, justamente para evitar daños más profundos sobre la actividad económica y la inflación.

Por qué el saldo puede ser positivo para Argentina

El economista sostuvo que, en términos generales, la Argentina está mejor posicionada que en otras crisis internacionales porque hoy es exportadora neta de energía. “En conjunto, el neto para la Argentina en el largo plazo yo creo que es positivo”, aseguró.

De todos modos, aclaró que no todos los efectos son favorables. En invierno, por ejemplo, el país necesita importar gas licuado, lo que puede elevar costos. También mencionó que el aumento del petróleo impacta sobre la urea, un insumo clave para el agro, y eso puede afectar márgenes en el sector.

Aun así, consideró que la buena campaña agrícola ayuda a amortiguar ese impacto. “Por suerte este año viene bien el campo”, explicó.

Inflación y riesgo país, dos variables bajo presión

Entre los efectos negativos de corto plazo, Etchebarne mencionó el traslado del aumento del petróleo a la inflación. “Nos va a pegar en el índice de inflación de los próximos meses”, afirmó. Según explicó, el encarecimiento de los combustibles ya se está viendo en distintas partes del mundo y eso inevitablemente termina presionando los precios internos.

También se refirió al riesgo país, aunque relativizó el impacto inmediato. “Estamos en 560, pero tampoco es que sea desmadrado”, dijo. En su visión, la Argentina sigue mostrando una posición relativamente sólida dentro del contexto internacional, especialmente por su capacidad de ofrecer alimentos y energía lejos de las principales zonas de conflicto.

Las secuelas que puede dejar la guerra

Consultado sobre lo que podría pasar una vez que baje la tensión en Medio Oriente, Etchebarne sostuvo que quedarán secuelas, aunque no necesariamente afectarán de forma directa a la Argentina.

Explicó que una vez que la situación se calme, el precio del petróleo podría bajar rápido al principio y luego más lentamente. Sin embargo, advirtió que Estados Unidos y Europa deberán recomponer parte de sus reservas estratégicas, lo que podría sostener los valores energéticos por encima de los niveles previos al conflicto durante varios meses. “Van a haber varios meses en recuperarlo”, señaló.

Argentina, energía, litio y una ventaja geopolítica

Más allá de la coyuntura, el economista insistió en que la Argentina tiene activos estratégicos que pueden volverla más relevante para Estados Unidos. “Argentina geopolíticamente se reafirma como un proveedor de alimentos y de energía que está alejado de los principales conflictos”, sostuvo.

Además, mencionó otros recursos que considera claves en la nueva etapa global, como litio, cobre, tierras raras y ventajas comparativas para el desarrollo de infraestructura tecnológica vinculada a la inteligencia artificial.

Según explicó, la Patagonia ofrece condiciones especialmente favorables para instalar data centers por su clima frío y su potencial en energía eólica. “Si lo hacés en la Patagonia, el enfriamiento es abrir la ventana”, ejemplificó.

La confianza, el problema histórico de la economía argentina

Etchebarne también intentó explicar por qué, pese a sus recursos y oportunidades, a la Argentina le cuesta despegar económicamente. Para él, el principal obstáculo es la falta de confianza. “Estamos pagando que nadie nos cree”, afirmó.

En ese punto, repasó distintos episodios de la historia económica argentina, como el Plan Bonex, el corralito, la pesificación asimétrica y los defaults, para sostener que tanto ahorristas locales como inversores externos fueron repetidamente perjudicados.

Por eso, consideró que recomponer esa credibilidad llevará tiempo, aun cuando el Gobierno mantenga superávit fiscal y fortalezca el balance del Banco Central.

Reservas, oposición y el futuro del riesgo país

Finalmente, el economista sostuvo que el Gobierno viene haciendo un trabajo consistente para bajar la inflación, fortalecer el Banco Central y acumular reservas. “Este año se ha propuesto que sea el año de las reservas, el año de la acumulación de reservas”, señaló.

Según estimó, si la actual política económica se mantiene, el riesgo país podría seguir bajando. En cambio, advirtió que la mayor fuente de incertidumbre para los mercados no es tanto la guerra como la posibilidad de un cambio político en 2027. “El riesgo más grande que tiene Argentina es que vuelva la oposición”, afirmó.