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La soja sube por la crisis en Medio Oriente y podría sumar miles de millones de dólares a la economía argentina

La suba del precio internacional de la soja por el conflicto en Medio Oriente podría generar entre US$2.500 y US$3.000 millones adicionales para la economía argentina.

Soja
El estancamiento del complejo sojero en Argentina | Cedoc Perfil

La escalada de tensiones en Medio Oriente comenzó a impactar en los mercados internacionales de commodities, con una fuerte volatilidad en los precios agrícolas. En ese contexto, el productor agropecuario Néstor Roulet analizó cómo el conflicto puede influir en el valor de la soja y en los ingresos del sector agroexportador argentino.

En diálogo con Canal E, el especialista explicó que el vínculo entre energía y biocombustibles es clave para entender el movimiento reciente de los precios. “Tanto el maíz como la soja no solo se utilizan para alimentos, sino también para producir biocombustibles”, señaló. Según detalló, el aumento del precio del petróleo y los problemas de abastecimiento pueden impulsar el uso de biodiesel y etanol, lo que termina fortaleciendo la demanda de granos.

La soja sube en Chicago y beneficia a Argentina

Roulet destacó que la reacción del mercado ya se refleja en las cotizaciones internacionales. En particular, el valor de la soja registró un salto significativo en las últimas semanas. “El precio de la soja hoy tocó alrededor de 450 dólares cuando hace un mes estaba a 390 en Chicago”, explicó.

Además, indicó que el aceite de soja también mostró un fuerte incremento, con subas cercanas a los 8 dólares en una sola jornada. Para el especialista, este escenario podría representar un ingreso adicional de divisas para el país si los precios internacionales se mantienen en estos niveles.

El impacto económico para el país

De acuerdo con las estimaciones del productor agropecuario, la próxima campaña podría generar una importante mejora en los ingresos del sector. Argentina espera una cosecha cercana a las 46 millones de toneladas de soja, por lo que una mejora en el precio internacional tendría un impacto directo en la economía.

Si a ese volumen le agregás unos 50 dólares más por tonelada, estamos hablando de cerca de 2.000 millones de dólares adicionales”, explicó Roulet. En total, entre soja y maíz, el país podría sumar entre 2.500 y 3.000 millones de dólares extra debido al aumento de los precios internacionales.

Los costos logísticos también presionan al sector

Sin embargo, el especialista advirtió que el contexto internacional también puede generar presiones sobre los costos logísticos del sector agropecuario. Uno de los principales factores es el aumento de los costos de transporte, que podría incrementarse cerca de un 15% en los próximos meses.

“Hoy se están calculando alrededor de 45.000 pesos por tonelada para un flete de 300 kilómetros”, explicó. Esto implica que el transporte puede representar cerca de 18% o 19% del valor del maíz, lo que reduce parte de la rentabilidad del productor.

El productor vende gran parte de la cosecha entre marzo y junio

Roulet recordó que la comercialización de la producción agrícola suele concentrarse en los primeros meses posteriores a la cosecha. “Entre marzo y junio se vende aproximadamente el 50% de la producción”, explicó.

Además, señaló que gran parte de la actividad agropecuaria se financia con crédito. Según indicó, alrededor del 70% de la producción se financia con préstamos bancarios, tarjetas rurales o insumos provistos por empresas del sector. Por este motivo, los productores suelen vender rápidamente parte de su cosecha para cancelar esos compromisos financieros.

Innovación y tecnología para reducir costos

Más allá del contexto internacional, Roulet destacó que el productor argentino se caracteriza por su capacidad de adaptación frente a escenarios económicos complejos. Según explicó, la clave para mantener la competitividad está en la innovación tecnológica y la eficiencia productiva.

El productor argentino tiene la gran capacidad de bajar costos a través de la innovación y la tecnología”, afirmó. Entre las prácticas más utilizadas mencionó la siembra directa, el uso de cultivos de servicio y mejoras en la eficiencia del consumo de combustible.

Mientras en Europa el consumo puede alcanzar los 100 litros de gasoil por hectárea, en Argentina el promedio se ubica entre 30 y 40 litros por hectárea, lo que refleja el alto nivel de optimización del sector.