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Alberto Ruskolekier: “El Estrecho de Hormuz representa el 20% del petróleo que circula en todo el mundo”

El analista internacional advirtió que un eventual ataque de Estados Unidos podría disparar el precio del petróleo y desatar una crisis geopolítica regional.

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Petróleo | Bloomberg

La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar tras una advertencia directa desde Teherán. Según explicó el analista Alberto Ruskolekier, “Irán amenazó que, en el caso de que Estados Unidos lanzara un ataque contra la República Islámica, ellos bloquearían el Estrecho de Hormuz”, uno de los pasos energéticos más sensibles del planeta.

El Estrecho de Hormuz cumple un rol clave en el comercio global. “Representa el 20% del petróleo que circula en todo el mundo”, precisó el analista, detallando que “pasan por ahí 20 millones de barriles diarios sobre una producción global de 100 millones”. Un eventual cierre tendría consecuencias inmediatas: “Esto implicaría una suba muy importante del precio del petróleo”.

Ruskolekier advirtió que el impacto sería inflacionario a escala global. “El petróleo WTI, que hoy ronda los 61 dólares, o el Brent en 76, podría espiralizarse a valores cercanos a los 100 dólares el barril”, lo que generaría “una inflación muy importante, absolutamente”.

Una respuesta regional y el riesgo de una guerra ampliada

El analista explicó que la amenaza iraní no se limitaría al plano energético. “Irán ya dijo que va a tener una respuesta regional”, lo que incluiría ataques a “Israel, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y otros objetivos que consideren plausibles”. También recordó antecedentes recientes: “En la guerra de los 12 días, Jordania, Emiratos y Arabia Saudita interceptaron misiles enviados por Irán”.

La gran incógnita sigue siendo la reacción de Washington. “La pregunta del millón es si Estados Unidos va a atacar”, señaló Ruskolekier, y agregó que “un ataque limitado no cambiaría el comportamiento del régimen”, ya que “siguen produciendo drones, misiles y manteniendo el mismo programa político”.

Desde su perspectiva, el problema es estructural. “Irán no juega solo un juego político, tiene una visión fundamentalista”, orientada a “convertir toda la región en un califato y aplicar la ley religiosa en todo Medio Oriente”, una doctrina vigente desde 1979.
Hormuz, África y un bloqueo de patas cortas

Ruskolekier también analizó el rol de África Oriental y Yemen en el tablero geopolítico. “Etiopía es un país clave, con una visión más occidentalizada y un punto estratégico de tránsito”, explicó, aunque advirtió que “Yemen atacaría sin ninguna duda, porque es un proxy de Irán”.

Respecto a la duración de un eventual bloqueo, fue categórico: “El bloqueo tendría patas cortas”, ya que “Irán también importa productos que le llegan por el Estrecho de Hormuz”. Además, “el mundo no va a aceptar que un régimen como el de los ayatolás siga extorsionando al comercio global”.

En ese marco, concluyó: “O el régimen se destruye, o esta situación anómala va a continuar en los próximos años”.