En diálogo con Canal E, Eduardo Jacobs, economista, analizó el récord de compras al exterior en 2025 y sostuvo que se trata de un fenómeno aspiracional con escasa incidencia en la industria local.
“Es un aspiracional de los argentinos de tratar de tener bienes que acá no hay o son claramente más baratos en el exterior”, explicó y destacó el rol del comercio electrónico como facilitador de este proceso.
“Con todo lo que avanzó el comercio puerta a puerta, es una válvula de escape para quienes no viajan y quieren comprar en cualquier lugar del mundo”, afirmó. Si bien las cifras de crecimiento son elevadas, Jacobs pidió ponerlas en contexto. “Está creciendo a tasas del 250%, pero todavía tiene una proporción insignificante dentro del comercio y mucho más dentro de la producción argentina”, subrayó.
Apertura al mundo y un debate mal planteado
Consultado sobre la competencia con la producción local, Jacobs fue contundente. “En la mayor parte de los casos son productos más baratos o que directamente no están en el mercado local”, señaló. Para el economista, el crecimiento del puerta a puerta expresa un cambio cultural. “Marca una voluntad de salir del encierro: terminó la pandemia, queremos comprar, queremos salir”, dijo.
En ese sentido, resaltó que Argentina sigue siendo una economía cerrada. “Es el país más cerrado de América Latina, comercia poco y tiene una industria muy acotada en cantidad de productos”, explicó. Incluso comparó la oferta local con la regional. “Cualquier capital de América Latina tiene supermercados con más variedad que los nuestros”, afirmó.
Jacobs también cuestionó los análisis que vinculan directamente las importaciones con la caída de la producción. “Es un error conceptual comparar el crecimiento de estas importaciones con la baja de una rama industrial”, advirtió. Como ejemplo, detalló que “se habla de 200 o 250 millones de dólares en importaciones de ropa, cuando la cadena textil argentina mueve 13.000 millones”. Según explicó, los problemas productivos responden a otros factores. “Eso se da por demanda interna floja o costos muy altos, no por el puerta a puerta”, sostuvo.
Impuestos, deuda y señales de estabilidad
Respecto a la presión impositiva, Jacobs habló de un proceso de sinceramiento. “Estamos empezando a pagar tarifas que corresponden y ya no vamos a ver cambios tan bruscos como en 2024 y 2025”, indicó. Sin embargo, advirtió que la informalidad limita cualquier reforma. “Con el 50% del comercio en negro, no se puede bajar impuestos”, afirmó, recordando que “cinco o seis tributos explican el 90% de la recaudación”.
Sobre el frente financiero, destacó la mejora gradual del escenario. “La deuda externa está en un nivel exageradamente bajo para el país”, dijo, aunque aclaró que el desafío sigue siendo el riesgo país. “Todavía no podemos rolear capital como hace el resto del mundo”, explicó. Aun así, se mostró optimista. “Si el riesgo país sigue más cerca de 500 que de 600, antes de mitad de año Argentina podría volver a colocar deuda”, anticipó.
Finalmente, valoró el acceso de las empresas al financiamiento externo. “Las empresas se financian a tasas más bajas que el Estado, y eso es un alivio enorme”, concluyó.