La inclusión del proyecto de ley penal juvenil en las sesiones extraordinarias volvió a instalar un debate histórico en la Argentina: la baja de la edad de imputabilidad. Para Eduardo Gerome, abogado penalista y exjuez, el problema no es nuevo, pero sí cada vez más grave. “Cotidianamente, cada vez que hay un hecho en el que intervienen menores vuelve el tema, no se soluciona, sigue igual”, afirmó en Canal E.
Según Geroma, los delitos cometidos por menores son cada vez más violentos y ocurren a edades más tempranas. “Todos los días son más graves, más desangrientos los hechos llevados a cabo por menores, inclusive de 13 o 14 años”, sostuvo, y advirtió que la falta de intervención estatal solo consolida una carrera delictiva. “El que empieza así ya después no tiene arreglo en la vida si el Estado no interviene a tiempo”, remarcó.
Impunidad, reincidencia y ausencia del Estado
Uno de los puntos centrales de su crítica es el funcionamiento actual del sistema judicial. “Hoy los jueces detienen al menor y lo vuelven a entregar al mismo lugar de donde salió, al mismo entorno donde aprendió a delinquir”, explicó. Esa dinámica genera, según Gerome, una cadena de reincidencias impunes. “Después vemos chicos con 12, 15 o 20 entradas anteriores, todas impunes”, alertó.
Para el exmagistrado, este esquema no protege a la sociedad ni a los propios menores. “No es una garantía para la sociedad, pero tampoco para ellos, porque si hubieran tenido una reinserción a tiempo, quizás no seguirían este camino”, señaló, y citó experiencias internacionales donde la intervención temprana logró revertir situaciones de violencia juvenil.
Gerome fue enfático al rechazar la idea de que bajar la imputabilidad implique enviar menores a cárceles comunes. “No es necesariamente que un menor vaya a la cárcel”, aclaró, y explicó que las sanciones deben ser proporcionales y reeducativas. “Puede haber sanciones que impliquen tareas para la comunidad, para que el menor sienta que está pagando lo que hizo”, agregó.
Un debate ideologizado y una deuda pendiente
En comparación con otros países, Gerome subrayó que Argentina está atrasada. “Todos los países del mundo tienen la imputabilidad antes de los 16 años; muchos la fijan en 13 o 14”, indicó, y afirmó que el bien y el mal se distinguen desde edades muy tempranas. “No hace falta llegar a los 14 años para saber que matar o robar está mal”, dijo.
Finalmente, apuntó contra quienes se oponen a la reforma. “Los que quieren impedir la baja de la imputabilidad le están haciendo mal a esos chicos”, sentenció. Para Gerome, lejos de ser una medida punitiva, la ley permitiría cortar a tiempo un camino de violencia. “Si se los agarra a tiempo, no todos terminarían haciendo este hipercriminalis”, concluyó.