Perfil
CANAL E
A 50 años del golpe de Estado

Andrés Borthagaray: “La destrucción de manzanas para autopistas tuvo consecuencias sociales y ambientales”

El arquitecto analiza el impacto urbano, social y económico de las decisiones tomadas durante el régimen militar.

Autopistas
Autopista de la Ciudad de Buenos Aires | GCBA

A medio siglo del Golpe de Estado en Argentina de 1976, el impacto no solo se mide en términos políticos y sociales, sino también en la configuración de la ciudad. El urbanista Andrés Borthagaray advirtió que muchas de las decisiones tomadas durante ese período siguen afectando la vida cotidiana.

Hay una huella profunda que tendemos a pensar en lo político y social, pero también a nivel urbano, con una infraestructura pensada al margen de la ciudadanía”, explicó. En ese sentido, señaló que el modelo urbano impulsado por la dictadura priorizó obras de gran escala sin planificación integral: “La destrucción de centenares de manzanas para hacer autopistas tuvo consecuencias sociales, ambientales y un endeudamiento que pagó la democracia durante mucho tiempo”.

Autopistas, expropiaciones y un modelo urbano excluyente

Uno de los puntos más críticos fue el desarrollo de autopistas urbanas, muchas de ellas construidas mediante expropiaciones masivas. Borthagaray remarcó que estas obras no respondían a estudios previos: “Esos trazados no estaban en los planes anteriores para Buenos Aires, donde se proponía mejorar el transporte público y expandir el subte”.

Además, cuestionó la lógica detrás de estas decisiones: “Pensar en autopistas de penetración para una ciudad tan densa es algo muy caro y que no va a resolver los problemas”. Según explicó, existían alternativas más eficientes, como el fortalecimiento del sistema ferroviario, que fueron desestimadas.

El impacto social también fue significativo.“Hubo una política de expulsión sin acompañamiento social, no solo en barrios populares, sino también en sectores de clase media afectados por expropiaciones”, detalló. Estas transformaciones alteraron el tejido urbano y profundizaron desigualdades.

Obras, herencias y debates silenciados

Más allá de las autopistas, el urbanista mencionó algunas intervenciones que aún hoy son visibles: “Quedaron secuelas como el Mercado Central o ciertos conjuntos de vivienda, aunque no son tan distintivos exclusivamente de la dictadura”.

También destacó que, incluso en un contexto de censura, hubo resistencia dentro del ámbito profesional: “A pesar de la censura y la proscripción, existieron debates entre profesionales frente a las medidas que se estaban tomando”.

Finalmente, Borthagaray subrayó una contradicción estructural del régimen: “Un gobierno que concentraba todo el poder podría haber logrado coordinación metropolitana, pero la verdad es que tampoco lo hizo”.

A 50 años del golpe, la reflexión sobre el legado urbano de la dictadura permite entender cómo decisiones del pasado siguen moldeando el presente de Buenos Aires.