La investigación científica en salud avanza a ritmo sostenido, pero no siempre logra traducirse en soluciones concretas. Así lo explicó Martín Morgenstern al abordar tres desarrollos clave: una terapia experimental para la ataxia de Friedrich, la bioimpresión de tejidos y nuevas estrategias contra el cáncer.
“Es una enfermedad poco frecuente pero bastante grave, es una enfermedad hereditaria rara y degenerativa”, explicó sobre la ataxia de Friedrich, un trastorno que afecta principalmente a niños y adolescentes. Según detalló, impacta en el sistema nervioso y genera problemas de coordinación y cardíacos.
El especialista destacó que en Argentina existen equipos de alto nivel trabajando en soluciones innovadoras: “en Argentina se está haciendo ciencia seria, que hay gente muy interesante haciendo cosas importantes”. En ese marco, investigadores de la UBA y el CONICET desarrollaron nanoanticuerpos capaces de ingresar a células humanas y estabilizar la frataxina, proteína clave afectada en esta enfermedad.
Innovación científica: del laboratorio al paciente
El avance con nanoanticuerpos representa una promesa concreta, aunque aún en fase experimental. “está a nivel de investigación de laboratorio… luego se podrá empezar a intentar con personas que tienen la patología”, señaló Morgenstern, remarcando el largo camino entre descubrimiento y aplicación clínica.
En paralelo, mencionó desarrollos internacionales como la bioimpresión 3D de tejidos. Esta tecnología permite crear estructuras biológicas a partir de células humanas, con potencial para cirugías reparadoras y fármacos sin riesgo para pacientes.
El uso de tejidos impresos podría revolucionar la medicina: desde evitar extracciones invasivas hasta acelerar la validación de nuevos medicamentos. Sin embargo, imprimir órganos completos aún presenta desafíos, especialmente en lo relativo a la vascularización.
Nuevas terapias contra el cáncer y los límites del sistema
En el campo oncológico, Morgenstern se refirió a un enfoque basado en células inmunes “súper recargadas”. Estas buscan potenciar la capacidad natural del organismo para combatir tumores.
“Este es el camino sin dudas… hay formas de hacerlo”, afirmó, aunque advirtió que no siempre es la vía priorizada. Según explicó, existen alternativas como la edición genética directa de células del paciente, pero su desarrollo no avanza al mismo ritmo.
El especialista fue crítico respecto a los intereses que condicionan la innovación: “la posibilidad está, la decisión no”, sostuvo, en alusión a modelos que priorizan tratamientos farmacológicos rentables por sobre terapias personalizadas.
A pesar de estas tensiones, los avances continúan. Desde terapias celulares hasta biotecnología aplicada, la ciencia abre nuevas puertas. El desafío, concluyó, no es solo descubrir, sino garantizar que esos descubrimientos lleguen efectivamente a quienes los necesitan.