En diálogo con Canal E, la economista Carolina Manucci presentó un análisis comparativo de la deuda pública argentina entre 2023 y 2025, basado en datos del Ministerio de Finanzas, que muestra un fuerte deterioro estructural del perfil financiero del país. Según explicó, la deuda bruta pasó de 370.000 millones de dólares en 2023 a 466.000 millones en 2024, para luego descender levemente a 455.000 millones en 2025, aunque sin resolver los problemas de fondo.
Uno de los datos más relevantes es el salto en la deuda en moneda local. “Mientras en el cierre del 2023 tuvimos 97.142 millones, saltamos al diciembre de 2024 a 202.000 millones de dólares, todo en moneda local”, explicó Manucci. En contraste, la deuda en moneda extranjera mostró una leve baja, lo que deja en evidencia un cambio de composición más que una mejora real. “Fue un salto enorme de casi más del 100% en títulos y letras en moneda local”, remarcó.
Explosión de deuda interna y dependencia externa
La economista también advirtió sobre el crecimiento del financiamiento con organismos internacionales. “Pasamos de tener 68.800 millones a 99.300 millones en acreedores externos oficiales en 2025”, detalló. Para Manucci, este fenómeno no implica mayor solvencia sino mayor fragilidad estructural: “No refleja una mejora, sino una mayor dependencia de organismos internacionales frente a la falta de financiamiento genuino”.
Además, explicó que el aumento de la deuda bruta en 2024 se explica por la emisión de pesos y su posterior absorción financiera: “El BCRA actuó como una aspiradora, emitiendo sus propios títulos para limpiar el exceso de pesos”, mencionando instrumentos como BOPREA, pases pasivos y aumento de encajes.
Falta de dólares, economía real estancada y riesgo sistémico
Manucci fue contundente sobre el problema central del modelo: “El problema real no es el sobrante monetario, el problema es que no hay dólares”. Y agregó: “Hoy los dólares no son genuinos, es todo prestado”, señalando que las reservas no se generan por crecimiento económico sino por endeudamiento.
También alertó sobre el uso de la inflación como herramienta de ajuste: “Están utilizando la inflación como una especie de absorción violenta”, y sobre la desconexión entre finanzas y economía real: “Una cosa es la economía financiera y otra la economía real, y la economía real no arranca”.
Finalmente, advirtió sobre los riesgos futuros: “La deuda está tan indexada que se puede complicar incluso la deuda en pesos”, y sostuvo que sin crecimiento económico no hay salida sostenible: “Sin crecimiento real del país, no hay forma de sostener este esquema”.