La irrupción de la tecnología y la automatización en el mercado laboral vuelve a poner en debate una problemática estructural: la inserción de los jóvenes. Según explicó Ayelén Kalenok, licenciada en Relaciones Laborales, este sector ya enfrentaba altos niveles de desempleo antes de la transformación digital. “Son el grupo desempleado más grande… es hasta el doble y hasta el triple de desempleo en los más jóvenes versus en el resto de la población”, señaló.
En este contexto, la especialista remarcó que el problema no es nuevo, pero sí se agrava. “No es una problemática que viene a traernos la tecnología… pero lo interesante es ver cómo está impactando este proceso de automatización”, afirmó, al tiempo que advirtió sobre la reducción de los puestos más básicos, tradicionalmente ocupados por jóvenes sin experiencia.
Menos oportunidades de entrada al mercado laboral
Los primeros trabajos, históricamente vinculados a tareas operativas, están siendo reemplazados por sistemas automatizados. Esto genera una ruptura en la llamada “escalera profesional”. “Los puestos más juniors se están reduciendo”, explicó Kalenok, y planteó el interrogante central: “¿Cómo van a ganar la experiencia que se necesita para insertarse en el mercado laboral?”
La especialista detalló que estos empleos iniciales cumplen una doble función clave: adquirir habilidades técnicas y aprender la cultura organizacional. “El primer empleo tiene dos objetivos: aprender tareas… y formarse en la cultura organizacional”, indicó.
Sin embargo, la desaparición de estas oportunidades genera un círculo complejo. “Se termina haciendo un círculo vicioso… ¿dónde van a adquirir esa experiencia si después se la van a pedir?”, advirtió.
Frente a este escenario, muchos jóvenes optan por alternativas fuera del empleo formal. “Aparecen modelos freelance, de consultoría o proyectos… empiezan a ganar experiencia de manera más transversal”, explicó, aunque señaló que esto no siempre garantiza estabilidad ni desarrollo sostenido.
Empresas, costos y barreras estructurales
Kalenok también analizó el rol de las empresas en este proceso. Si bien existe interés en contratar jóvenes, la realidad económica condiciona las decisiones. “La gran mayoría quiere tomar jóvenes y formarlos… pero hay dos panoramas muy diferentes”, sostuvo.
Por un lado, las grandes compañías pueden invertir en programas de formación y pasantías. Por otro, las pymes enfrentan limitaciones más urgentes. “Muchas veces no se puede… se necesita resolver la tarea ya mismo”, explicó.
Esto lleva a priorizar perfiles con experiencia previa, incluso para puestos básicos. “Se toma a alguien con un poquito más de experiencia porque el resultado es más inmediato”, afirmó.
Finalmente, la especialista subrayó la importancia de políticas públicas que incentiven la contratación juvenil. “Para las empresas más chicas termina siendo la gran mayoría de las veces un tema más financiero que de deseos”, concluyó.
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