La reacción de los mercados globales ante la escalada del conflicto en Medio Oriente mostró una dinámica menos negativa de lo esperado. Según explicó Alejandro Bianchi, el comportamiento actual refleja más cautela que pánico. “No se ve demasiada corrección… el mercado parecía como que estábamos en Disney”, afirmó, al describir el optimismo inicial tras la fuerte baja del petróleo y las subas en Wall Street.
El especialista remarcó que, pese a las tensiones entre Israel, Irán y Estados Unidos, los principales índices continúan en terreno positivo. “El S&P 500 está un 3,10% arriba, prácticamente en los máximos del día”, subrayó, destacando que los inversores parecen confiar, por ahora, en las señales de la Casa Blanca.
Volatilidad global y presión del petróleo
Bianchi advirtió que el escenario seguirá marcado por la incertidumbre. “Los mercados siempre se mueven en zig-zag, los movimientos no son direccionales”, explicó, anticipando que las próximas jornadas podrían traer nuevas oscilaciones.
El foco principal está puesto en el petróleo, un factor clave para la economía global. El analista señaló que el alza por encima de los 100 dólares encendió alarmas, especialmente en Asia. China, gran consumidor de energía, podría jugar un rol silencioso en la negociación. “El freno en Ormuz impacta directamente en el abastecimiento que necesita China para su polo industrial”, indicó.
En este contexto, también surgen especulaciones sobre una nueva lógica geopolítica. La posible intervención indirecta de China y las tensiones con Estados Unidos configuran un escenario que algunos ya interpretan como una “nueva guerra fría”, con efectos directos en los mercados.
Argentina, más integrada y resiliente
En el plano local, Bianchi destacó un cambio estructural en la relación de Argentina con el mundo. “Estamos empezando a vivir una Argentina más insertada globalmente”, afirmó, señalando que el país ya no reacciona de forma tan extrema ante shocks internacionales.
El especialista sostuvo que, a diferencia de otras crisis, el mercado argentino mostró mayor resiliencia. “Cuando el mundo se resfriaba, nosotros nos moríamos… hoy el MERVAL no amplificó tanto las caídas”, explicó.
Además, vinculó este comportamiento a factores políticos y económicos, como el alineamiento internacional y la expectativa de inversiones. Según su análisis, esto podría traducirse en mejoras en indicadores clave. “El riesgo país debería continuar bajando en las próximas jornadas”, proyectó.
Finalmente, Bianchi planteó que el tablero global está cambiando rápidamente, con nuevos equilibrios entre potencias y alianzas regionales que también podrían beneficiar a Argentina en el mediano plazo.