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Federico Glustein sobre el RIGI: “El inversor espera que no cambien las reglas del juego”

El economista explicó el alcance del RIGI, las inversiones proyectadas y los desafíos estructurales de la economía argentina.

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Pesos argentinosy dólares | Cedoc

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) se posiciona como una de las principales apuestas del Gobierno para atraer capitales. Según Federico Glustein, el programa ya genera expectativas concretas: “36 iniciativas desde su implementación que totalizarían alrededor de 95.000 millones de dólares”, aunque aclaró que aún hay un largo camino por recorrer.

El economista detalló que “hay recién 14 aprobados y 22 pendientes”, lo que refleja tanto el interés inversor como las dificultades del proceso. En su mayoría, estos proyectos se concentran en sectores estratégicos como energía y minería, considerados motores del crecimiento en el corto y mediano plazo.

Falta de previsibilidad: el mayor freno a las inversiones

Más allá del volumen de anuncios, Glustein puso el foco en un problema estructural que condiciona la llegada de capitales: la inestabilidad normativa. En ese sentido, fue contundente: “lo que espera el inversor en realidad es que no cambien las reglas del juego”.

El especialista explicó que las dudas sobre la continuidad de políticas, como los beneficios impositivos o el propio RIGI, generan incertidumbre. “Si nosotros no empezamos a generar un marco normativo más estable, los RIGI no se van a terminar cerrando”, advirtió.

También señaló que los cambios frecuentes en legislación laboral e impositiva afectan la confianza empresarial. La clave, según su mirada, pasa por garantizar reglas claras a largo plazo que permitan planificar inversiones sostenidas.

Reformas estructurales y desarrollo federal

En relación con las reformas impulsadas por organismos internacionales, Glustein se mostró cauto: “yo soy un poco menos optimista al respecto”, especialmente en materia previsional e impositiva. Argumentó que las limitaciones del presupuesto y la dependencia de ingresos fiscales dificultan transformaciones profundas en el corto plazo.

A su vez, destacó la necesidad de repensar el esquema productivo argentino. “Tenemos que ir un paso más, incluir nuevos sectores, sector tecnológico, inteligencia artificial”, sostuvo, marcando la importancia de diversificar la matriz económica más allá de los recursos naturales.

El economista también subrayó la concentración geográfica de la actividad económica y la necesidad de un desarrollo más federal. En ese sentido, planteó: “tenemos que empezar a pensar cómo generamos las condiciones para evitar que gran parte del entramado productivo se concentre en cuatro centros urbanos”.

Finalmente, propuso ampliar el alcance del RIGI hacia sectores como el turismo o las energías renovables, con el objetivo de generar crecimiento sostenido en todo el país. Para Glustein, el desafío no es solo atraer inversiones, sino garantizar que tengan impacto a largo plazo: “hay que enfocar en algunas áreas de exploración que todavía no tenemos muy explotadas”.