El índice de precios mayoristas registró en abril un incremento del 5,2%, duplicando la inflación minorista del mismo período, que fue de 2,6%. Sin embargo, el economista Federico Glustein, en diálogo con Canal E, llamó a analizar el dato en profundidad y aseguró que el aumento estuvo concentrado principalmente en el impacto internacional del petróleo y sus derivados.
El economista explicó que “gran parte de la suba que tenemos en el mes de abril tiene que ver con la incidencia de la guerra en Medio Oriente”, situación que además derivó en ajustes locales de combustibles por parte de YPF. Entre los sectores más afectados destacó el petróleo crudo y gas, con un salto del 22,9%, además de productos vinculados al transporte y la pesca.
El petróleo, el factor clave detrás de la suba
Glustein remarcó que el índice mayorista y la inflación minorista miden fenómenos distintos y que no existe una transferencia automática entre ambos indicadores. “La inflación mayorista no es el reflejo de la inflación minorista”, afirmó, al señalar que el traslado de precios puede demorar varios meses y no siempre impacta completamente en el consumidor final.
En esa línea, destacó que alimentos y bebidas aumentaron solo 2,2%, mientras que textiles registraron una suba del 1,1%, niveles más cercanos al IPC tradicional. Para el especialista, el dato genera preocupación, aunque aclaró que no implica necesariamente un salto inflacionario inmediato. “La inflación de mayo va a estar entre 2,3 y 2,6, no va a pegar un salto brusco”, sostuvo.
El economista también explicó que la estructura productiva argentina, basada en exportaciones primarias y energía, vuelve al país especialmente vulnerable a los shocks internacionales. Según indicó, el encarecimiento del petróleo podría seguir presionando sobre costos logísticos, transporte y combustibles si el conflicto geopolítico se prolonga.
Combustibles caros y presión sobre la economía
Durante la entrevista, Glustein advirtió que la Argentina enfrenta además un problema de precios elevados en dólares. “Las naftas están arriba de los 2.000 pesos”, señaló, y comparó el valor local con otros países de la región.
En ese contexto, explicó que el atraso cambiario y el encarecimiento del combustible generan riesgos adicionales para la inflación. “Ya vas a tener una inflación dolarizada que va a tener mucha incidencia en el mayorista, pero también en el minorista”, alertó.
Además, vinculó la suba internacional del petróleo con el aumento de la tasa de interés de Estados Unidos y la creciente incertidumbre global. Según afirmó, si el barril se mantiene por encima de los 100 dólares durante varios meses, YPF podría verse obligada a aplicar nuevos incrementos en el mercado interno.
Finalmente, el economista anticipó que el comportamiento del dólar será uno de los principales temas económicos a seguir en los próximos meses, especialmente por el desconcierto de los consumidores frente a precios altos y un tipo de cambio relativamente estable.