La economía argentina muestra señales contradictorias: mientras algunos indicadores marcan crecimiento, en la calle el panorama es distinto. Así lo explicó el economista Gonzalo Martínez Mosquera, quien puso el foco en el aumento del desempleo y el malestar social.
De entrada, planteó la paradoja: “cuando uno mira el número de actividad general, ve que la economía crece, pero cuando uno mira los números de empleo, ya ve que el desempleo empieza a crecer”. En ese sentido, remarcó que el deterioro es perceptible más allá de las estadísticas: “se nota un poco el descontento en la calle”.
Para el economista, la clave del problema está en una idea controvertida: “en Argentina lo que falta es déficit primario”. Según explicó, la falta de emisión suficiente de pesos limita el funcionamiento de la economía y afecta directamente la actividad.
El impacto del ajuste y la falta de pesos
Martínez Mosquera desarrolló su argumento señalando que toda economía en crecimiento necesita liquidez: “cualquier economía que crece necesita más pesos para operar”. Sin embargo, consideró que los mecanismos actuales no alcanzan para sostener la demanda.
Además, cuestionó la lógica del superávit fiscal: “cuando el gobierno tiene superávit, el resto de la sociedad tiene déficit”, lo que obliga al sector privado a endeudarse para sostener su funcionamiento.
En ese contexto, advirtió sobre un riesgo creciente en el sistema financiero: “esto tiene patas cortas”, ya que el endeudamiento no puede sostenerse indefinidamente. De hecho, alertó que la situación ya muestra señales de deterioro: “la morosidad en los bancos empieza a subir”.
Riesgo de crisis y efecto en empresas y provincias
El economista fue aún más contundente al describir el escenario actual: “es algo que yo lo llamo un Ponzi”, en referencia a un esquema insostenible donde el sistema necesita cada vez más endeudamiento para sostenerse.
Según detalló, las consecuencias ya se sienten en el tejido productivo: “las pymes empiezan a no pagar impuestos, no poder pagar los sueldos, no poder pagar sus créditos bancarios”. Este proceso, a su vez, impacta directamente en la recaudación del Estado.
En esa línea, anticipó un desenlace complejo: “vamos hacia un déficit por las malas”, producto de la caída de la actividad económica y los ingresos fiscales.
Finalmente, sostuvo que el Gobierno difícilmente modifique su rumbo: “no va a dar el brazo a torcer”, lo que podría profundizar el círculo vicioso entre ajuste, caída de ingresos y mayor recesión.