El escenario político argentino atraviesa un momento de creciente tensión, marcado por la fragilidad económica y el desgaste de la gestión. Para el consultor político, Gustavo Córdoba, director de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, el principal problema del Gobierno radica en su incapacidad para transformar expectativas en resultados concretos. “Hay una impericia y una improvisación muy grande por parte del gobierno en el manejo de la crisis política”, sostuvo.
El analista explicó que la economía condiciona todo el panorama político. “La economía le da un marco de crisis muy fuerte al gobierno”, afirmó, y agregó que los escándalos recientes funcionan como un agravante en un contexto ya delicado. Según Córdoba, el oficialismo logró una fuerte centralidad tras las elecciones, pero no consiguió sostenerla con logros tangibles.
El peso del bolsillo y el humor social
Uno de los puntos centrales del análisis es el impacto directo de la economía en el comportamiento electoral. Córdoba fue contundente: “Solamente dos presidentes fueron reelectos por haberle dado a la sociedad una recuperación en el poder adquisitivo”, en referencia a experiencias históricas donde el factor económico resultó determinante.
En ese marco, advirtió que el Gobierno enfrenta un escenario adverso. “El gobierno no tiene prácticamente nada para mostrar en materia económica”, señaló, y describió una economía dual: sectores como energía o finanzas en crecimiento, pero con bajo impacto en el empleo, frente a una mayoría afectada por la caída del consumo y el cierre de empresas.
El dato más alarmante surge de la medición de opinión pública: “Hemos tocado el punto más alto de rechazo a la gestión, con un 65%”, indicó, con una aprobación que apenas roza el 33,9%. Para Córdoba, esta brecha refleja la frustración social ante la falta de mejoras en la vida cotidiana.
Núcleo duro, oposición y crisis de comunicación
A pesar del deterioro en la imagen, el oficialismo mantiene un piso electoral sólido. “Han consolidado un núcleo duro de entre 30 y 35 puntos”, explicó, impulsado principalmente por un voto ideológico contrario al kirchnerismo. En ese sentido, describió una lógica clara: “Prefiero este gobierno, aunque me esté yendo peor”, sintetizó sobre el comportamiento de ese electorado.
Sin embargo, advirtió que en un eventual balotaje ese núcleo podría no ser suficiente. El rol de la oposición, fragmentada o unificada, será clave para capitalizar el descontento.
Por último, Córdoba hizo foco en la gestión comunicacional del Gobierno, a la que calificó como deficiente. “Todo lo que vos no decís, lo va a decir seguramente tu oposición”, remarcó, al cuestionar el silencio de los principales funcionarios frente a los escándalos.
En esa línea, concluyó que el problema no es la falta de recursos, sino la actitud: “Hay mucha improvisación y mucha soberbia”, lo que impide corregir errores y recuperar la iniciativa política.