El conflicto en Medio Oriente sigue generando incertidumbre global, pero su impacto en los commodities agrícolas es más limitado de lo esperado. Según explicó Carlos Etchepare, periodista y especialista en el sector agrpecuario, “en el resto de los mercados no parece tener mucha importancia”, en referencia a la tregua reciente, ya que los precios de la soja y el maíz se mantienen estables.
Sin embargo, el trigo muestra una dinámica distinta. “Se está produciendo una nueva baja… tiene que ver precisamente con que esa zona es una zona en donde el trigo es importante”, detalló, señalando la sensibilidad de este cultivo a la evolución del conflicto.
En este contexto, el especialista fue contundente sobre la falta de confianza del mercado: “Si hubiera confianza en que esta tregua va a durar, el comportamiento hubiese sido otro”, advirtiendo que los recientes ataques refuerzan la incertidumbre.
Costos en alza y presión sobre el productor
Más allá de los precios internacionales, el principal problema para el agro argentino está en los costos. “Estamos viendo precios más altos, sin duda, pero costos muchos más altos”, afirmó Etchepare.
El encarecimiento de insumos clave como fertilizantes y combustible impacta directamente en la rentabilidad. “Si le sumás la suba de los insumos y del gasoil… todos estos son mayores costos”, explicó, destacando el efecto en toda la cadena productiva y logística.
La dependencia externa agrava el escenario. “La Argentina es un importador de fertilizantes”, recordó, mientras que Brasil importa más del 50% de su consumo, lo que evidencia la importancia estratégica de este insumo.
Además, la estacionalidad juega en contra. “El ingreso de la cosecha gruesa deprime los precios por una cuestión de estacionalidad”, indicó. En ese sentido, precisó: “La soja ha tenido una caída de casi 50 mil pesos en su precio”, lo que complica aún más las decisiones comerciales de los productores.
Frente a este panorama, muchos optan por esperar. “Seguramente van a esperar”, sostuvo, lo que podría afectar el ingreso de divisas al país.
Falta de inversión y oportunidades perdidas
Etchepare también puso el foco en los problemas estructurales del sector. La falta de desarrollo local en fertilizantes responde a una causa clara: “Lo que faltó fue inversión”, aseguró.
Según explicó, la volatilidad de las políticas económicas desalentó proyectos estratégicos. “No hubo nadie dispuesto a invertir… por las políticas que se venían aplicando”, afirmó, marcando una diferencia con el modelo brasileño.
A pesar de esto, destacó el potencial argentino. “La Argentina tiene una potencialidad muy fuerte para desarrollar”, sostuvo, especialmente si se concretan inversiones en polos productivos como Bahía Blanca.
No obstante, advirtió sobre limitaciones actuales en los incentivos. “Hay una serie de inconsistencias que lo limitan bastante”, dijo sobre las políticas vigentes, lo que dificulta el acceso a inversiones para productores medianos y pequeños.
En síntesis, el especialista dejó una advertencia clara sobre el contexto actual: “Vamos a sufrir las consecuencias de tener la necesidad de importación”, reflejando un escenario donde la incertidumbre externa se combina con debilidades internas.