La inflación de junio, difundida ayer por el INDEC, se ubicó en 1,9%, perforando el piso del 2% y marcando el registro más bajo de los últimos diez meses. El dato fue celebrado por el Gobierno nacional, en particular por el Ministro de Economía a través de redes sociales, en momentos en que ya se acumulan tres meses consecutivos de desaceleración.
La periodista especializada en consumo Celeste Sánchez analizó los números del índice y explicó cuáles fueron los rubros que más incidieron en la suba de precios de junio, además de advertir sobre las perspectivas de cara a los próximos meses.
Recreación, vivienda y transporte, los rubros que más subieron
Según detalló Sánchez, la categoría de recreación y cultura fue la que más aumentó durante junio, con una suba del 4,2%, impulsada principalmente por los paquetes turísticos vinculados a las vacaciones de invierno. Muchas provincias del interior ya habían comenzado su receso a mediados de mes, mientras que en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires las vacaciones arrancaban recién la semana siguiente.
En segundo lugar se ubicaron vivienda y servicios, con un alza del 3,3%, y transporte, que aumentó 4,3%. El rubro salud también tuvo un impacto relevante, con una suba del 2,9%, explicada en gran parte por los habituales incrementos en las prepagas y los medicamentos.
Alimentos e indumentaria, entre los que menos subieron
A diferencia de otros meses, en junio los alimentos y bebidas no alcohólicas se ubicaron entre los rubros con menor aumento, con una suba de apenas 1,3%. El caso más extremo fue el de indumentaria, que registró un incremento de solo 0,4%.
Sánchez explicó que ese estancamiento en los precios de la ropa responde en gran medida a la debilidad de las ventas del sector, que ya no tiene margen para trasladar aumentos. "Lamentablemente, mes a mes se van perdiendo muchas fuentes de trabajo ahí", advirtió.
El consumo, condicionado por el ingreso disponible
Consultada sobre si la desaceleración de la inflación podría traducirse en una recuperación del consumo, la periodista fue cauta. Explicó que el verdadero termómetro de la economía cotidiana pasa por el ingreso disponible, es decir, lo que le queda a cada familia una vez cubiertos los gastos fijos del mes.
"Mientras ese número se siga manteniendo muy chiquito, el consumo va a ser muy difícil que repunte", sostuvo. Según remarcó, cada vez son más los hogares que combinan varios trabajos o emprendimientos para llegar a fin de mes, lo que deja poco margen para gastos adicionales.
El impulso puntual del Mundial 2026
Como excepción a ese panorama, Sánchez destacó el impacto del Mundial 2026 en algunos rubros específicos, como snacks, picadas, bebidas y pedidos por delivery, que registraron subas en las compras previas a los partidos de la Selección. Sin embargo, aclaró que ese repunte no logra compensar la caída generalizada del consumo en otros sectores.
La especialista remarcó además que, pese al aumento de la demanda en esos rubros puntuales, los comerciantes evitaron trasladar esa mayor venta a los precios para no perder clientes. "Es como encontrar el equilibrio entre aprovechar esta mayor demanda que tengo, pero tampoco irme demasiado arriba con los precios", explicó.
La incógnita de los combustibles y el Estrecho de Ormuz
Finalmente, consultada sobre el impacto que podría tener el conflicto en el Estrecho de Ormuz sobre el precio de los combustibles, Sánchez señaló que la reciente suba del petróleo podría trasladarse a las naftas en los próximos meses. "En ese caso, obviamente, impactaría", advirtió.
La periodista remarcó que el precio del combustible es una variable clave para la estabilidad del resto de los precios, ya que su aumento repercute directamente en el transporte y en los alimentos. Por eso, sostuvo que habrá que esperar los datos de julio, que se conocerán en agosto, para determinar si ese factor termina afectando a la inflación de los próximos meses.