En diálogo con Canal E, Leo Alberto, contador y economista, explicó por qué los mercados globales relativizan las advertencias de Donald Trump y cómo se reconfiguran las decisiones de inversión.
La reacción moderada de los mercados frente a las recientes amenazas comerciales de Donald Trump responde, según Leonardo Alberto, a un fenómeno de desgaste del discurso. “Esto es como el cuento del lobo: tantas veces amenaza que al final los analistas dejan de creer”, afirmó, al tiempo que aclaró que, si el riesgo fuera real, el impacto en los precios internacionales sería mucho más profundo.
En ese sentido, el economista remarcó que la suba reciente de los mercados —especialmente el estadounidense— se explicó por la desactivación de nuevos aranceles sobre Europa. “Si realmente pensaran que es una amenaza fuerte y concisa sobre el comercio global, el impacto en los precios sería mayor”, sostuvo.
El oro, la plata y un dólar que pierde credibilidad
Uno de los datos más relevantes del escenario actual es el comportamiento de los activos de refugio. Para Alberto, el avance del oro y la plata no solo responde al temor geopolítico. “No es solamente una cuestión de refugio de valor, también muestra la debilidad del dólar”, explicó.
El economista fue más allá y planteó una señal estructural: “Quizás todos le creemos menos a que el dólar se pueda sostener eternamente como moneda de cambio global”. La apreciación de los metales preciosos en dólares refleja, según su mirada, una depreciación de la divisa estadounidense y una pérdida gradual de confianza.
Vacaciones, pesos escasos y el riesgo de una corrida
Consultado sobre el comportamiento del dólar en períodos de vacaciones, Alberto señaló que la calma cambiaria también se explica por la falta de ahorro interno. “No hay resto, no hay ahorro capaz para dirigirlo al mercado de capitales ni al atesoramiento de monedas extranjeras”, afirmó.
Esa escasez de pesos, explicó, desactiva movimientos especulativos de los grandes jugadores y genera una sensación de tranquilidad. Sin embargo, advirtió que el equilibrio es frágil. “Si la inflación se vuelve a disparar, el dólar vuelve a ser un producto barato en una góndola”, graficó, anticipando que una suba inflacionaria podría reactivar la demanda y provocar una nueva presión cambiaria.
En el plano financiero, destacó la fuerte volatilidad de las tasas. “Las tasas de caución pasaron del 20% al 60% en la misma rueda sin ningún motivo aparente”, indicó, lo que abre oportunidades para estrategias de tasa en pesos sin dolarizarse de inmediato.
Pensando en 2026, Alberto fue claro: “Una persona puede especular con hacer un 40 o 50% de tasa en pesos y recién después ver si vuelve al dólar”, concluyó.