La escalada del conflicto en Medio Oriente ya comienza a generar efectos sobre la economía mundial. El aumento del precio del petróleo, las tensiones en rutas marítimas estratégicas y las advertencias de potencias globales ponen en alerta a los mercados.
El analista de comercio internacional Miguel Ponce señaló que el conflicto ya entró en una fase crítica. “Estamos en el día 17 de la guerra, en la tercera semana, y la economía global se encuentra al borde de un colapso si esto no se detiene pronto”, advirtió.
Según explicó, el problema central no pasa únicamente por el precio del petróleo, sino por el funcionamiento de toda la logística global. “No se trata de que la energía sea cara o no, sino de que el combustible necesario para mover las mercaderías a escala mundial está sufriendo una desconexión crítica entre la oferta y la demanda”, afirmó.
Riesgo de ruptura en las cadenas de suministro
Ponce alertó que el impacto más grave podría darse en el abastecimiento global de bienes esenciales. “Se está rompiendo la cadena de suministros físicos. El riesgo principal hoy no es solo el precio, sino la escasez operativa”, remarcó.
En ese sentido, explicó que el sistema logístico internacional depende de puntos clave de abastecimiento de combustibles refinados. Si esos nodos se ven afectados por el conflicto o por tensiones geopolíticas, el comercio mundial puede detenerse. “Si los centros donde los grandes buques tienen que cargar combustible se quedan vacíos, el comercio internacional se detiene físicamente y eso genera un efecto dominó”, señaló.
Las consecuencias serían inmediatas: menos transporte marítimo, menos producción industrial y escasez en los mercados. “Si los barcos no se mueven, los componentes no llegan a las fábricas y los productos no llegan a los comercios”, describió.
Este escenario también podría impactar en productos esenciales. “Se está por cortar la cadena de llegada de remedios para el cáncer o medicamentos que uno suele buscar en las farmacias”, advirtió.
Petróleo, geopolítica y posible recesión global
Otro de los puntos que destacó el especialista es el desacople entre el precio del petróleo crudo y el combustible refinado que utilizan los barcos. “El petróleo crudo puede mantenerse estable en 100 o 120 dólares, pero el combustible procesado para los barcos está alcanzando precios récord e históricos”, explicó.
Esto debilita las herramientas económicas tradicionales que los gobiernos suelen utilizar para estabilizar los mercados. Incluso liberar reservas estratégicas podría no ser suficiente si el problema es logístico y no de producción.
Ponce también analizó las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto y las amenazas sobre rutas marítimas estratégicas. La comunidad internacional, según indicó, observa con preocupación la situación y busca evitar una escalada mayor.
Sin embargo, el mayor riesgo podría aparecer en la economía global. “El colapso en los servicios de transporte y en la logística puede ser de una dimensión absolutamente desconocida”, alertó.
Para el analista, si el comercio mundial se paraliza, la única forma de equilibrar el sistema sería una caída brusca del consumo. “La única salida que va a aparecer es la destrucción de la demanda”, afirmó.
Ese proceso, explicó, derivaría inevitablemente en un escenario de contracción económica global. “Esto claramente es una recesión global forzada por la destrucción de las cadenas de valor funcionando como estamos habituados”, concluyó.