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Portabilidad de créditos: cómo funcionaría el nuevo mecanismo para cambiar de banco y pagar menos intereses

El Gobierno trabaja en un proyecto de portabilidad de créditos que permitiría a los clientes trasladar sus préstamos a otra entidad para conseguir una tasa más conveniente.

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El Gobierno trabaja en un proyecto de ley de portabilidad de créditos que busca aumentar la competencia entre bancos y permitir que los clientes puedan trasladar sus préstamos a otra entidad para conseguir una tasa de interés más baja. La iniciativa contempla créditos personales, prendarios e hipotecarios.

En Canal E, el especialista en finanzas Mariano Gorodisch explicó que el mecanismo forma parte de un esquema de Open Finance o finanzas abiertas, que ya funciona en otros países de la región y en Estados Unidos.

Cómo funcionaría la portabilidad de créditos

El proyecto permitiría que una persona que ya tiene un préstamo pueda presentarse ante otro banco para obtener una propuesta con mejores condiciones. Según Gorodisch, “una persona que tiene un crédito, y por ahí se ha pagado cinco cuotas de ese crédito, crédito personal, crédito prendario, crédito hipotecario, lo que sea, puede ir a otro banco con ese crédito para que le ofrezcan una mejor tasa”.

La propuesta también contempla que las entidades puedan acercarse directamente a los clientes para ofrecerles una alternativa más conveniente. El objetivo es generar mayor competencia entre las entidades financieras y presionar a la baja las tasas de los préstamos.

“Una forma de que haya más competencia entre entidades y así bajen las tasas de los préstamos”, resumió el especialista al explicar el objetivo central de la iniciativa.

El historial crediticio y las cinco cuotas pagadas

Uno de los puntos relevantes para acceder a este mecanismo será el historial de pago del cliente. La idea es que el nuevo banco pueda conocer el comportamiento financiero de la persona antes de ofrecerle trasladar el crédito.

En ese sentido, Gorodisch señaló que será clave haber abonado al menos cinco cuotas. “Para que del otro lado sepa que vos sos un buen pagador y que no vas a caer en default”, explicó.

La portabilidad también podría generar una negociación entre el cliente y su banco actual. Si una segunda entidad ofrece una tasa menor, el usuario podría utilizar esa propuesta para pedirle a su banco que iguale las condiciones y así conservar el préstamo donde ya lo tiene.

El mecanismo sería similar al de la portabilidad numérica de los celulares, donde una persona puede cambiar de compañía sin perder su número. En este caso, el objetivo sería trasladar el crédito sin perder el historial construido durante el período de pago.

El reclamo de las fintech por la originación de los créditos

La iniciativa también genera cuestionamientos entre algunas fintech, que advierten sobre el riesgo de perder clientes después de haber originado los préstamos. Estas empresas plantean que deberían recibir una compensación cuando otro banco se quede con el crédito.

Según Gorodisch, una de las alternativas discutidas es establecer un precio por la originación del crédito. El especialista señaló que se trata de un mecanismo que ya existe en Brasil, donde se contempla un pago por la generación inicial de la operación.

Cuándo podría avanzar el proyecto de portabilidad

De acuerdo con lo explicado por Gorodisch, el proyecto podría ingresar a la Cámara de Diputados hacia fines de octubre. El oficialismo cuenta con mayoría, por lo que el especialista estimó que podría obtener la media sanción y luego avanzar hacia el Senado.

La expectativa planteada es que el tratamiento en la Cámara alta pueda darse entre mediados y fines de noviembre. De avanzar ambas instancias, la iniciativa podría reglamentarse y comenzar a aplicarse desde enero del próximo año.

Refinanciaciones: el problema de las cuotas altas

La portabilidad de créditos aparece en un contexto de fuerte utilización de refinanciaciones por parte de los bancos. Gorodisch advirtió que una de las principales dificultades es que una parte importante de quienes refinancian sus deudas vuelve a incumplir rápidamente.

“El 30% de los que toman la refinanciación no siguen a pagar ni siquiera la primera cuota”, sostuvo el especialista. Según explicó, esto ocurre en parte porque muchas refinanciaciones se estructuran en plazos de entre 24 y 36 meses, lo que puede generar cuotas elevadas.

En ese escenario, Gorodisch destacó el esquema aplicado por el Banco Nación, que ofrece refinanciaciones de hasta 10 años y por montos de hasta 100 millones de pesos. Al extender el plazo hasta 120 meses, la cuota mensual puede reducirse de manera considerable.

El especialista señaló que esta modalidad presenta un nivel de incumplimiento menor dentro de la entidad respecto de otras alternativas de refinanciación. También indicó que los bancos están reduciendo fuertemente las tasas para este tipo de operaciones, con niveles cercanos al 30%.

La estrategia para evitar el default de las tarjetas de crédito

Además de los préstamos, otro de los puntos centrales de la editorial fueron las tarjetas de crédito. Gorodisch recomendó prestar atención no solo a la fecha de vencimiento, sino especialmente al día en que cierra el resumen.

Por ejemplo, si el resumen cierra el día 18, el especialista aconsejó evitar realizar una compra importante el 17 o el mismo 18. “Te conviene hacerla el día posterior. Si cierra el 18 hacerla el 19”, explicó.

El motivo es que una compra realizada inmediatamente después del cierre puede ingresar en el siguiente resumen y otorgar un período de financiación más extenso. “Así vas a tener 45 días de financiamiento gratis”, sostuvo Gorodisch.

Qué hacer con la fecha de vencimiento de la tarjeta

Otro punto importante es la relación entre la fecha de pago de la tarjeta y el día en que el usuario recibe sus ingresos. Si el vencimiento se produce antes de cobrar el sueldo, existe la posibilidad de solicitar al banco un cambio de fecha.

Gorodisch explicó que modificar el día de pago también puede alterar la fecha de cierre del resumen. El objetivo es evitar que el cliente quede obligado a refinanciar consumos por falta de liquidez al momento del vencimiento.

El especialista también advirtió sobre el elevado costo de financiar los saldos de las tarjetas. “No sólo la tasa que está por encima del 80% sino el costo financiero total que se puede ir al 160%”, remarcó.

En este contexto, conocer las fechas de cierre y vencimiento puede ser una herramienta para ordenar los consumos y evitar que una compra termine generando un costo financiero significativamente mayor.