El economista Ramiro Tosi analizó en Canal E los principales datos económicos de la semana, con foco en la inflación esperada, el tipo de cambio, la recaudación y la acumulación de reservas. Según explicó, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central mostró una nueva corrección a la baja en las proyecciones de inflación para mayo. El dato oficial se conocerá el jueves 11 de junio, pero los analistas relevados esperan un registro del 2,3%, por debajo del 2,6% de abril y del 3,4% de marzo.
Tosi remarcó que el sendero de desaceleración continúa, aunque con una advertencia: el ritmo de baja podría volverse más lento. “Ahora se espera un registro del 2,3%, o sea, una nueva baja de la inflación”, señaló. Para todo 2026, el REM proyecta una inflación del 32%, un punto menos que en el relevamiento anterior, pero con registros mensuales que oscilarían cerca del 2% durante los próximos meses.
El economista también puso el foco en el dólar oficial y en las metas de reservas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. Explicó que el tipo de cambio oficial subió en mayo después de cuatro meses consecutivos de baja, aunque la expectativa de mercado apunta a un cierre de año apenas por encima de los $1.600. Ese valor, según Tosi, seguiría ubicándose entre 15% y 20% por debajo del techo de la banda cambiaria.
Inflación y REM: mayo rondaría el 2,3% y el año cerraría cerca del 32%
El primer eje del análisis fue el último REM publicado por el Banco Central. Tosi explicó que la mayoría de los analistas respondió el relevamiento hacia el cierre de mayo, por lo que las proyecciones ya incorporan buena parte de la dinámica de precios del mes. El consenso espera una inflación de 2,3%, lo que implicaría una nueva desaceleración frente a abril.
El economista recordó la secuencia reciente para mostrar el cambio de tendencia. En marzo, la inflación había sido de 3,4%; en abril bajó a 2,6%; y para mayo se espera un nuevo escalón descendente. Sin embargo, advirtió que, mirando los próximos seis meses, el mercado no proyecta una caída brusca, sino una inflación oscilando alrededor del 2% mensual.
Tosi lo sintetizó con cautela. Dijo que la inflación “va a costar” desacelerar a un ritmo más importante respecto de lo observado en otros momentos. En otras palabras, el dato de mayo podría confirmar la mejora, pero no necesariamente habilita a pensar en una baja rápida hacia niveles mucho menores en el corto plazo.
La proyección anual también mejoró. El REM espera ahora una inflación de 32% para todo 2026, un punto menos que en la medición previa. Ese recorte muestra una expectativa algo más favorable, aunque todavía lejos de una estabilización plena de precios.
Dólar oficial y bandas cambiarias: cierre previsto por encima de $1.600
Tosi también explicó qué espera el mercado para el tipo de cambio. Según señaló, en mayo el dólar oficial subió un poco más de 2% después de cuatro meses de bajas consecutivas. Para lo que resta del año, las expectativas están alineadas con lo que muestran los contratos de dólar futuro.
La estimación central es que el dólar oficial termine 2026 por encima de los $1.600. Tosi aclaró que ese valor seguiría por debajo del techo de la banda cambiaria, que se actualiza mes a mes según la inflación. “El año cerraría con un dólar oficial un poco por arriba de los 1.600 pesos”, explicó, y recordó que eso todavía representa entre 15% y 20% menos que el límite superior de la banda.
El dato es relevante porque el esquema cambiario funciona como una de las variables sensibles del programa económico. Una cotización oficial contenida ayuda a moderar precios, pero también exige consistencia en reservas, expectativas y flujo de divisas. Por eso, la dinámica del dólar futuro aparece como una señal de cómo el mercado ve la sostenibilidad del esquema hacia fin de año.
En ese marco, la política cambiaria queda atada a otra cuestión clave: la acumulación de reservas. Si el Banco Central logra sostener compras y el Tesoro administra pagos externos, el Gobierno puede llegar con más margen al segundo semestre. Pero si las divisas compradas se usan rápidamente para vencimientos, la mejora de reservas netas puede ser menor que el volumen adquirido en el mercado.
Recaudación e IVA: rebote puntual por Ganancias, pero consumo todavía débil
Otro de los puntos analizados por Tosi fue la recaudación tributaria. El economista explicó que mayo mostró un rebote “bastante particular” porque coincidió con vencimientos del impuesto a las Ganancias de sociedades y personas humanas. Ese factor empujó la recaudación hacia arriba y permitió registrar una suba real de 1,5% después de varios meses negativos.
Pero el acumulado anual todavía muestra debilidad. Tosi advirtió que, al mirar los primeros cinco meses de 2026, la recaudación sigue casi 5% abajo en términos reales. Ese retroceso se explica por el menor ritmo de actividad y por la entrada en vigencia de rebajas impositivas, especialmente en derechos de exportación y retenciones.
En ese sentido, mencionó una medida reciente. Esta semana se publicó en el Boletín Oficial el decreto que baja un punto las retenciones al trigo y la cebada desde junio. Ese tipo de reducción puede aliviar a sectores productivos, pero también limita los recursos fiscales en un momento en que la recaudación depende mucho de la recuperación de la actividad.
El IVA fue otro indicador importante del diagnóstico. Tosi explicó que, tanto en la comparación mensual como en el promedio trimestral que usan para suavizar oscilaciones, el IVA sigue en terreno negativo cuando se lo ajusta por inflación. Como se trata de un tributo muy ligado al consumo, esa caída muestra que buena parte de la economía continúa estancada o con crecimiento muy limitado.
Reservas y FMI: comprar dólares no siempre significa acumularlos
En el cierre, Tosi se detuvo en la discusión sobre las reservas del Banco Central y las metas con el Fondo Monetario Internacional. El economista hizo una aclaración central: no es lo mismo que el Banco Central compre dólares en el mercado a que acumule reservas netas en la misma proporción. Según explicó, esa distinción suele confundirse en el debate público e incluso entre algunos analistas.
Tosi detalló que el FMI exige acumulación de reservas netas por una determinada magnitud. Hasta ahora, el Banco Central pudo comprar casi USD 10.000 millones en el mercado de divisas. Pero no todo ese monto se convierte automáticamente en acumulación, porque en el medio el Tesoro debe afrontar pagos de deuda con organismos internacionales, incluido el propio Fondo, y también vencimientos con bonistas privados.
La explicación fue directa. “No todo lo que compra se traduce en acumulación”, señaló. Por eso, aunque las compras del Banco Central se acerquen a los USD 10.000 millones, las reservas netas pueden subir menos si parte de esas divisas se usan para cumplir compromisos externos.
De todos modos, Tosi consideró que el Gobierno está encaminado. Si el ritmo actual continúa, el objetivo de acumulación de reservas parece alcanzable, e incluso el Ejecutivo buscaría sobrecumplir la meta. El economista indicó que la meta de acumulación ronda los USD 8.000 millones, aunque el Gobierno aspira a acercarse a los USD 10.000 millones.