El Banco Central enfrenta una dinámica compleja: compra dólares de forma sostenida, pero las reservas no logran consolidar una suba significativa. Para el economista Pablo Das Neves, la explicación está en el equilibrio entre ingresos y egresos.
“Comenzó con una política orientada a la acumulación de reservas, con una actividad mucho más intensa y activa en el mercado de cambios”, explicó sobre el cambio de estrategia oficial. Sin embargo, advirtió que el problema aparece en paralelo: “Estamos viendo que el flujo tiene también muchas erogaciones por distintos pagos”.
En ese sentido, destacó que los compromisos de deuda generan fuertes salidas de divisas. “En enero hubo una salida de 4.200 millones de dólares”, ejemplificó, en referencia a pagos a bonistas y organismos internacionales. Este esquema se repite a lo largo del año, dificultando la acumulación.
Aun así, reconoció avances: “En lo que son reservas brutas, ha duplicado la cantidad de reservas que tenía al inicio de la gestión”, lo que muestra una mejora, aunque insuficiente frente a las necesidades del sistema.
Deuda, riesgo país y acceso limitado al financiamiento
Uno de los principales desafíos es la imposibilidad de acceder al mercado internacional en condiciones favorables. Das Neves puso en duda la solidez del panorama financiero: “Yo no creo que esté todavía resuelto el pago de los próximos tres vencimientos”.
Además, explicó que el riesgo país sigue siendo un condicionante clave: “Hasta no perforar los 400 puntos de riesgo país es muy difícil salir a los mercados internacionales”.
En este contexto, el Gobierno recurre a alternativas internas y fuentes extraordinarias de divisas. “Lo que está haciendo el equipo económico es eso, es buscando todos los dólares posibles y volcarlos al mercado”, sostuvo.
Entre esas herramientas mencionó la cosecha agroexportadora, emisiones de deuda local y medidas como el blanqueo de capitales. Sin embargo, remarcó la fragilidad estructural: “Es una economía muy frágil la Argentina”, donde las proyecciones solo pueden hacerse a corto plazo.
Tasas altas y freno a la actividad económica
Más allá de las reservas, el economista alertó sobre el impacto de la política monetaria en la economía real. “La variable clave es el nivel de tasas tan altas que existen”, afirmó, señalando que esto limita tanto el consumo como la inversión.
El esquema actual, según explicó, responde al intento de contener el dólar: “El gobierno ofrece unas tasas muy altas para que no se vaya al dólar”.
Pero esto tiene un costo directo sobre la actividad: “Es realmente muy difícil que en la Argentina tenga un nivel de actividad importante”, debido a la imposibilidad de financiar proyectos productivos.
Como alternativa, planteó la necesidad de relajar la política monetaria: “Probablemente hubiese una mejoría notable en el nivel de actividad económica”, si se permitiera un tipo de cambio más competitivo.