La guerra en Medio Oriente ya no se libra únicamente en el terreno militar, sino también en el tecnológico. Así lo planteó Sergio Candelo, quien destacó el papel central de los datos en tiempo real: “Hoy los ataques son muy precisos, casi quirúrgicos”, afirmó, al describir la sofisticación de los sistemas actuales.
El especialista explicó que detrás de esa precisión hay una enorme capacidad de procesamiento: “Es una cantidad de información que se procesa en tiempo real, la verdad que es sorprendente”, señaló. Según detalló, se combinan múltiples variables como señales de radio, geolocalización y datos satelitales para definir objetivos con exactitud.
Sin embargo, el avance tecnológico no está exento de tensiones políticas. Candelo mencionó el conflicto entre empresas de inteligencia artificial y el gobierno de Donald Trump, en particular con desarrollos vinculados a Anthropic. “Les exigían que tengan más datos para controlar a toda la población, y ellos dijeron ‘no, nosotros no nos metemos en eso’”, remarcó.
Tecnología, poder y disputas por los datos
El analista subrayó que estas tensiones reflejan una disputa más profunda por el control de la información. “Es increíble ver los avances que tiene la inteligencia artificial, y por otro lado las peleas que siguen existiendo”, sostuvo.
Para Candelo, este escenario marca un cambio estructural en la geopolítica global, donde las empresas tecnológicas también juegan un rol clave. La negativa de algunas compañías a ceder datos sensibles las ubica en una posición incómoda frente a los gobiernos, especialmente en contextos de guerra.
En ese marco, el especialista planteó que Estados Unidos comienza a mirar con recelo a ciertos actores del sector tecnológico: “Hoy esta empresa el gobierno de Estados Unidos está considerando no como un enemigo, pero sí como una empresa que no tienen en cuenta”, explicó.
Los límites de la inteligencia artificial en la guerra
Más allá de su potencial, Candelo advirtió sobre los riesgos de confiar ciegamente en los sistemas automatizados. Incluso mencionó la posibilidad de errores críticos en el campo de batalla: “Podría llegar a ser que ese error en la localización fue porque estaban usando un dato viejo del año 2016”, indicó al referirse a un posible ataque fallido.
Para el especialista, este tipo de fallas evidencia la necesidad de supervisión humana: “La inteligencia artificial es alguien que nos ayuda, es un muy buen asistente, pero siempre tiene que haber un control”, concluyó.